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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Pequeño tour por mis libros de 2012


Me recuerdo a mí mismo que este blog no ha dejado de existir y que merecería quizá un poco más de mi atención para su actualización permanente cuando llega diciembre y el momento de escribir el post que más me gusta: Pequeño tour por mis libros del año. Ya lo hice en 2010 y 2011, y ahora para no romper la tradición lo hago con este año señalado por los supersticiosos como el último de nuestra existencia. Solo quiero recordar para quienes no leyeron las listas de los años anteriores, que este tour de libros se refieren a los mejores libros que he leído yo, el autor del blog, este año, sean de hace 50 años como del año en curso. Son los mejores que he leído durante los últimos 12 meses y quiero compartirlos con ustedes, como una suerte de recomendación (humilde, por supuesto).

Mi selección es más obvia este año que los anteriores, desde que incluye dos libros fresquitos y reconocidos. La completan un libro inclasificable de un autor bastante mencionado en este blog y un libro peruano de este año que, más allá de que el autor sea mi amigo, es brillante y todo un placer para el lector. Además, está un libro interesantísimo y a la vez atemorizante, que devoré en pocos días.

Antes de pasar a la lista, quiero destacar otras lecturas que no entraron, pero que serían libros súper recomendados por cualquiera, supongo. Este año, impulsado por la lectura del número 3 de la lista y la historia de Melville, emprendí la deliciosa aventura de releer “Moby Dick” y, para intentar captar toda su esencia, la locura de hacerlo en paralelo en español y en su idioma original, el inglés. Locura, porque es una novela escrita con arcaísmos del inglés y términos marinos que incluso traducidos son difíciles de entender. Pero la aventura sigue. Ya estoy por terminar ambas versiones, que fui intercalando por capítulos. Maravillosa experiencia con Ismael, Ahab y la ballena. Otra lectura que quisiera destacar es esa joya que es “Nuestro amor es como Bizancio”, antología de poemas del noruego Henrik Norbrandt. También me encantó "Formas de volver a casa", de Zambra y leí el clásifo del periodista alemán, GunterWalraff, "El periodista indeseable" (su caracterización de diferentes personajes para develar la verdad periodística es increíble). Otro libro que recomiendo es "Un día en la vida de Iván Desisovich", del Nobel Alexander Solzhenitsyn. Finalmente, compartir mi fracaso en leer “Bajo el volcán”, de Malcolm Lowry, que he dejado a la mitad, pero que pienso retomar apenas pueda. ¡Vaya libro para seductor y a la vez duro de leer! Mi error: leerlo durante un viaje. Lo guardaré para cuando tenga tiempo para leerlo de tirón en tirón. Finalmente, decir que he empezado a leer por fin “Los ángeles del infierno”, de Hunter Thompson, y está siendo una gran experiencia conocer y hasta convivir junto a Thompson y su periodismo gonzo la realidad de los temidos motociclistas californianos. Sin más, a la lista.

Del autor de "Las correcciones",
"Libertad" fue considerada una de las mejores
novelas de 2011.
1. Libertad (2011) – Jonathan Franzen
Como escribió en su reseña Juan Carlos Méndez en la revista Buensalvaje (1), destaca que Franzen haya elegido este título para una historia donde los protagonistas están encarcelados. Aquí el mérito es volver lo local y puntual en universal: una familia del medio oeste norteamericano atrapada en su disfuncionalidad nos hace sentir, sin embargo, identificados. Como dice el clisé, es una “radiografía de nuestro tiempo”, personal y social, pero quizá sea la mejor forma de resumirlo. Walter, un padre emocional y económicamente pobre. Patty, una madre y esposa freak, que se casa a pesar de estar enamorada del mejor amigo y eterno competidor de Walter, Richard, el rockero maloso. Es una historia de represión, de jaulas psicológicas, de falta de comunicación, y finalmente de traiciones hasta cierto punto comprensibles. Un iceberg que oculta mucho debajo, revelado por la pluma de Franzen con maestría a través de un narrador, como recuerdo que escribió Méndez, “despiadado con sus personajes”. Y es que no se cuenta y evidencia, se muestra. A través de varios cientos de páginas, se muestra una suma de elementos puntuales que finalmente conmueven y perturban en un todo que se arma en la cabeza del lector. “Libertad” no es la típica novela que dice A+B=C. Cuenta una historia que a primera vista puede parecer simple –padres disfuncionales, triángulos amorosos, familias que fingen- por la complejidad de su especificidad –el rockero, el aburrido, la rara-. Pero esa mezcla de simpleza y complejidad hace que “Libertad” nos sacuda. Que el sueño americano parezca un chiste. Que sintamos profundamente el fracaso, la cadenas y, finalmente, por qué no, la libertad.

La editorial Impedimenta,
traída por Los Heraldos Negros a Perú,
nos permite disfrutar de las joyas de Lem.
2. Vacío perfecto (1971) – Stanislaw Lem
Ya el año pasado incluimos en lalista “Fiasco”, de Lem. Una obra de ciencia ficción donde el hombre intenta comunicarse con una civilización extraterreste y, a la par, nos muestra las limitaciones de nuestra humanidad. Lem es conocido mundialmente por sus obras de ciencia ficción, especialmente por “Solaris”, llevada dos veces al cine. Pero también era, un poco como Asimov, un hombre de ciencia. Algunos de sus libros son en realidad manifiestos científicos –esos, por desgracia, no están traducidos al español-. Pero sobre todo es un hombre increíblemente imaginativo. Este “Vacío perfecto” es un libro que reúne reseñas de libros que no existen. Que son imaginados por la mente de Lem desde la pluma de un reseñista que pondera, juzga y cuenta. Literatura pura, pero literatura específicamente de la creación: de nuevas ciencias, mundos,  lenguajes, literaturas, versiones de la Historia, sistemas filosóficos, cosmogonías. Usted nómbrelo. Uno de los libros reseñados habla de una nueva versión de Robinson Crusoe en la que el protagonista compensa su soledad con personajes salidos de su imaginación. Otro habla de una sociedad en la que ya no existe el sexo. Hay una historia maravillosa de cómo un grupo de nazis recrea en Argentina la Francia del siglo XVII. Otra, “Do yourself a book”, es un bestseller que propone a los compradores alterar a su gusto las tramas de las novelas famosas. O “Being. Inc.”, donde una empresa configura toda la vida de sus clientes, despojándola de espontaneidad. Y ahí está el puente entre esta obra de Lem y su ciencia ficción: en su capacidad imaginativa. Todos los libros reseñados en “Vacío perfecto” tratan, de una u otra manera, de la creación de nuevos escenarios, formas de pensar o de existir. La primera reseña es sobre la propia “Vacío perfecto”, de Lem, en donde el reseñista-narrador cuestiona si Lem escribió solo prólogos por falta de capacidad e imaginación para terminar los libros. Nos queda claro que no es así.

Melville y Lima en la primera
novela del poeta peruano,
Jerónimo Pimentel. 
3. La ciudad más triste (2012)  - Jerónimo Pimentel
Sé que no puedo ser objetivo sobre este libro. El autor es un gran amigo. El resultado, en mi poco objetivo parecer, es el mejor libro peruano que he leído este año. Y de lejos. Un libro que no solo recrea literariamente el paso de Herman Melville por Lima, la ciudad más triste, con un cielo blanco, como si se tratara del paladar del leviatán que inmortalizaría Melville y obsesionaría a Ahab. Es un libro cuyo lenguaje es tan importante –o más- que la historia misma. Un lenguaje que no solo recrea un intercambio epistolar, una época, una ciudad y unos habitantes: es un lenguaje que vive. Pocas veces he leído una novela que me genere tanto placer leer por el simple y llano lenguaje. Y que me haya dejado tantas imágenes memorables (dignas del poeta que es Pimentel). Qué puedo decir. Me parece un libro brillante. Pero como no puedo ser objetivo, como ya dije, les dejo la reseña de Philip Winter, publicada en la revista Buensalvaje:

“Blanco, el color de la pureza. Al menos para la mayoría. Pero para Herman Melville, el blanco invocaba el horror. También propiciaba una ambivalencia cetácea: en Moby Dick, el espasmo o el asombro van de la mano –cinco dedos siempre sujetos a un arpón–, sensaciones propiciadas por una feroz ballena blanca, un leviatán dispuesto a devorar el mundo. Esa visión inmaculada que debería redimirnos, ahora nos enfrenta a nuestro sentido de la existencia. La muerte blanca desciende, tarde o temprano, sobre nosotros.
Para Jerónimo Pimentel, un profundo y minucioso lector de la obra de Herman Melville, la ballena siempre estuvo ahí. El saldo de cuentas de esa obsesión se llama La ciudad más triste, su primera novela luego de tres poemarios y un libro de prosas. El arpón se convierte en una pluma que perfila una ciudad tragada, colindante con el mar. Lima, la ciudad-ballena.
Aquí Melville dialoga con su colega Nathaniel Hawthorne mediante cartas. Pimentel se vale de la licencia epistolar para ponerse en la mente de Melville. El objetivo: adentrarse, una vez más, en las entrañas del cetáceo, desentrañar el misterio del paso de Melville por Lima en diciembre de 1843, escala sobre la que se sabe casi nada. Melville incursiona en la ciudad como quien supera las barras de unos anillos concéntricos. Las capas se develan y un Melville alucinado expone su radiografía de la condición humana con frases como esta: «Qué poca cosa es un hombre en el Perú; es tan evidente su fragilidad ante la magnitud despótica de la geografía que lo contiene». Hay también peripecias, una fuga de la cárcel y un terremoto, contados a través de reflexiones, diálogos y una variedad de recursos literarios. En fin, es una novela. Pero al lector le quedarán, sobre todo, sus imágenes. Sus devastadoras y resplandecientes imágenes, labradas con oficio por un poeta que, en el fondo, es también un narrador a secas. Porque el tono y la atmósfera densa de este libro son una virtud. Su lenguaje es una realidad en sí misma. Una ambición simbólica sobre una ciudad real y a la vez fantasmal. Un guiño a la forma de la ballena que vendrá por nosotros”.

Marías volvió con fuerza, con este libro,
considerado por muchos el mejor
del año pasado.
4. Los enamoramientos (2010) – Javier Marías
Javier Marías es uno de mis autores favoritos. Novelas como “Mañana en la batalla piensa en mí”, “El hombre sentimental” o libros como “Salvajes y sentimentales” (sobre fútbol) y “Vidas escritas” (biografías-cuento de escritores), han sido acompañantes fieles en provechosas horas de lectura. Luego Marías se propuso la titánica hazaña de la trilogía “Tu rostro, mañana”: una novela de 1.592 páginas, tres volúmenes y siete partes; una obra infumable para algunos, y absolutamente genial para otros. No la leí, confieso. Cuando vi que Marías volvía, con “Los enamoramientos”, no pude más que alegrarme. Encima, ganó muchos premios, entre ellos el mejor libro del año para El País de España, por sobre “Némesis” de Philip Roth y la aquí mencionada “Libertad”, de Franzen. Fui corriendo a comprar el libro. La narradora-protagonista es una mujer y vaya que Marías sabe hacer que sus narradores sean absolutamente verosímiles. El hecho de que María, la editora que se enamora del protagonista de una trama detectivesca, sea tan real. Que sus pensamientos sobre el amor, sus dudas, sus cuestionamientos desde su feminidad, sean tan reales, ya es suficiente para decir que este libro es genial. Además está la trama, que atrapa. Y por supuesto ese toque clásico de Marías, que me recordó mucho a “Mañana en la batalla…”, de reflexionar, incluso de filosofar. ¿El amor puede ser ciego hasta en lo más evidente? ¿Estamos dispuestos a todo por amor, incluso matar o morir? ¿Hasta dónde llega la dignidad o precisamente la dignidad se trata de ser fiel a lo que se siente? Son preguntas que uno va sacando de esta lectura rica, entretenida y a la vez profunda.

Si quieres estar preparado
para el apocalipsis zombi, este es tu libro.
5. Zombi. Guía de supervivencia (2003) – Max Brooks
Max Brooks, hijo de Mel, es considerado ya una autoridad en el tema zombi. Este es su primer libro al respecto. Puede parecer un tema iluso o incluso entretenido, pero lo que genera este libro es, literalmente, miedo. Preocupación. Empiezas leyéndolo con despreocupadas ganas de saber sobre los zombis y divertirte un rato y a las pocas páginas te preguntas si estás preparado para sobrevivir si la crisis sobreviene. Es una guía minuciosa, no se imaginan cuánto, para que el lector pueda salir vivo a diferentes tipos y grados de amenazas y brotes zombis. Cómo debes prepararte, qué debes hacer, qué armas tienes que tener a mano, cómo huir, cómo atacar, cómo esconderte, cómo reaccionar ante diferentes escenarios. Por supuesto, cuenta primero de dónde vienen los zombis, el virus “Solanum” que los genera; explica su biología, sus movimientos, sus reacciones: todo lo que se necesita para estar preparado. Finalmente, el libro cierra con una documentada serie de eventos históricos de apariciones zombis, desde Mesopotamia hasta nuestros días. Luego de esta guía, escribió la novela Guerra Mundial Z, próxima a ser estrenada en los cines (aunque con un argumento cambiado). Está de más decir que estoy deseoso de leerla.

Y USTEDES, ¿QUÉ LIBRO QUE LEYERON ESTE AÑO LES PROVOCA RECOMENDAR?

martes, 24 de mayo de 2011

El Fin del Mundo en la pantalla

Hace poco se pronosticó el fin del mundo para el sábado 21 de mayo. Nada sucedió. Ahora, se ha pateado dicha predicción para dentro de algunos meses, y si a eso le sumamos la profecía supuestamente maya-nostradamusiana de que el mundo acaba en diciembre de 2012, creo que es hora de tocar este tema en este humilde blog de listas (sin contar el pequeño fin del mundo que se nos vendría en términos electorales este 5 de junio, salga quien salga).

Aquí algunas películas que tratan de uno u otro modo este tema, ya sea la extinción total de la raza humana (o del planeta en el que vivimos), como su cambio radical en su modo de vida. De este tipo de filmes hay muchos (y muchos clásicos que, por no haberlos vistos –mea culpa-, no he puesto ni nombrado), desde todo tipo de películas de zombies, encabezadas por "La noche de los muertos vivientes", y seguidas recientemente por la saga de "Resident Evil" (salvando las distancias, claro), hasta extinciones (o riesgos de extinción) debido a accidentes naturales, la mano del propio hombre, guerras nucleares, invasiones extraterrestres o dilemas futuristas (en la lista hubiera puesto sin dudar la saga "Terminator" si no fuera porque es sobre la posibilidad del fin del mundo y evitarla más que sobre el fin del mundo en sí mismo). Hay algunas otras buenas películas, como “Children of Men”, con Clive Owen, “Book of Eli”, con Denzel Washington, o “Soy Leyenda”, con Will Smith (de la que ya hablé en el post sobre adaptaciones del libro al cine), que son dignas de mención. La saga de "Mad Max" tendría que estar, pero solo he visto la primera (las otras dos las tengo compradas en original pero aún no las veo), así que prefiero no comentar sin ver. Aquí la lista:


1. El Planeta de los Simios



Un clásico de clásicos.
Genial película de 1968, protagonizada por Charlton Heston, Kim Novak y Roddy McDowall, donde un grupo de astronautas parte en una misión para caer, luego de años de suspensión animada, en un planeta estéril, donde encuentran “humanos” primitivos y mudos, y donde el poder lo ostenta un pueblo de simios relativmente civilizados (en la novela tienen máquinas y una respetable civilizacion). Pero esta película no es sobre viajes espaciales solamente, sino sobre cómo, al descubrirse que el personaje de Charlton Heston puede hablar, los simios lo ven como un peligro, pues el pasado de aquella civilización (“un mundo al revés”, dice Heston), es posible rastrearlo siglos atrás a cuando "el hombre" era más civilizado que los propios simios. El descubrimiento final ha quedado grabado en la mente de millones de personas: aquella famosa escena donde Charlton Heston, montando a caballo por la orilla de "la Zona Prohída" (junto a la bella Nova, no hay que olvidarlo), finalmente descubre los restos de la Estatua de la Libertad destruida en la arena. “Malditos, finalmente lo hicieron, malditos”, grita Charton, ya arrodillado ante esta fatal comprobación: el planeta de los simios era la Tierra, cientos de años en el futuro, destruida por la propia mano del hombre. La segunda parte, "El Regreso al Planeta de los Simios", es bastante respetable, aunque las tres que siguieron perdieron la calidad de las iniciales. Cabe decir que el remake de Tim Burton fue un fracaso.

2. Wall-E

No, no es una exageración. El argumento, la bella realización, su armonía y ternura, todo suma para que esta película esté presente en la lista. El que haya sido la segunda película animada de la historia en ser nominada a Mejor Película en los Oscar (la primera fue "La Bella y la Bestia" en 1989) es ya bastante mérito. También haber sido nominada a Mejor Guión. La historia comienza después de un fin del mundo desconocido, con una tierra devastada, donde un pequeño robot sigue su incansable misión de triturar y almacenar basura para el improbable regreso del hombre. Con pocos diálogos, lo que transmite es tan fuerte, desde lo devastador hasta lo esperanzador, que es una de mis películas favoritas del género de lejos. Y con un final feliz, claro.


3. The Matrix


Neo y compañía.
A pesar de que toda la trilogía no es pareja, la primera película, "The Matrix", es genial. Nos pinta un escenario posapocalíptico que hasta ese momento no se había planteado tal como fue concebido, con efectos y una concepción novedosa. Máquinas utilizando a humanos de fuente de energía luego de un colapso nuclear que el propio hombre buscó en un desesperado intento para eliminarlas. La inteligencia artificial que toma conciencia propia es algo que ya se había visto en "Terminator", por ejemplo, pero en "The Matrix" el elemento diferenciador es el sofisticado sistema de control sobre los humanos que luego son cosechados como si fueran baterías. Es esa interfase que actúa sobre sus mentes, recreando una realidad que ya no existe, como si fuera un sueño, lo que da el punto adicional a esta historia. El contraste entre la realidad de la “matriz” y la del mundo “real”, gris, gaseoso, absolutamente destruido, donde las máquinas cazan a los pocos humanos que quedan, es notable. Y dentro de todo esto la figura del Elegido como predestinado a controlar la Matriz y liberar a los humanos de su cárcel virtual e inconsciente, es un perfecto hilo conductor. Lástima que las películas que siguieron, aunque no terribles, no estuvieran a la altura.

4. Dr. Strangelove: or how I learned to stop worrying and love the bomb


Genial Peter Sellers bajo
la dirección de Kubrick.
Esta película de Stanley Kubrick ya ha sido mencionada en este blog en el listado de mejores comedias (en este caso, de humor negro), pero también es merecedora de estar en esta lista sobre fines del mundo. Realizada en 1964, en plena Guerra Fría y con los temores de un posible colapso nuclear frescos (recuérdese la crisis de los misiles), no es inconcebible pensar en un escenario como el que pinta Kubrick, que optó finalmente por la comedia negra: un general americano, en una crisis de locura y con ansias de proteger sus “fluidos corporales”, despacha sus bombarderos a la Unión Soviética para destruirla, con el peligro consecuente de que la máquina del juicio final destruya el mundo. Ante el fallido intento por detener al bombardero, el Dr. Strangelove (genial Peter Sellers), lisiado y de ascendencia alemana (y cuyo brazo no puede evitar saltar para el tradicional “Heil Hitler”), surge como protagonista en la conocida sala de emergencias del gobierno americano. El resultado: el afamado doctor no está tan preocupado por el fin del mundo pues según sus cálculos sobrevivirán a la catástrofe más mujeres, dejándole a cada hombre en promedio 10 féminas para repoblar el mundo. Argumento que por ridículo termina siendo genial, en una época en la que el mundo necesitaba más que nunca ver un enfoque de este tipo. Por supuesto, este no es un texto interpretativo de la película, sino una mera ennumeración (simplificada al máximo) de lo que sucede en ella.


5. The Road

Buena adaptación de
la novela de McCarthy.
Aunque no es el genial libro de Cormac McCarthy, uno de los mejores que he leído en muchísimo tiempo, la adaptación al cine del relativamente desconocido John Hillcoat (un año después haría un corto espectacular para el juego “Read Dead Redemption”) cumple de sobra. El guión es tal cual y el escenario posdesastre (cuyo origen es desconocido tanto en el libro como en la película) muy bien retratado. La verdad estuve bastante satisfecho con la película, teniendo en cuenta lo mucho que me gusta el libro. La historia es la de un padre que, en este apocalipsis, recorre la carretera, enfermo, con su pequeño hijo, evadiendo bandidos, dándole fuerzas al chico, rebuscando lugares inimaginables por comida y, de paso, recordando la pérdida de su esposa ante la desesperación de la causa perdida. Y todo con la conciencia de la muerte por todas partes, incluso del pequeño niño, lúcido e inocente a la vez. Una escena fortísima y por eso mismo emblemática –tanto en libro como película- es cuando el padre, interpretado por Viggo Mortensen, encuentra milagrosamente una lata de Coca Cola y se la ofrece a su hijo, que no había tomado nunca la bebida. Una película altamente recomendable, y un libro que lo es aún más.

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Placeres Culposos

1. El Día Después de Mañana
Cambio climático.
Acepto que esta película de Roland Emmerich no es de lo mejor, pero el tema del cambio climático me apasiona. Además, está basada en un informe del Pentágono que he leído y que, técnicamente, es correcto, solo que en la realidad el informe predice el peor escenario posible que, de suceder, lo haría a lo largo de meses, incluso años, mientras que en la película ocurre en menos de una semana. Hollywood a forro. Sin embargo, la teoría científica en la que está basada es correcta y, qué puedo decir, me gustan las teorías sobre cambio climático y la paralización de las corrientes del Atlántico Norte (y las Eras de Hielo, etc.).


2.- El Día de la Independencia
Invasión ET.
También de Roland Emmerich (parece que comparte mis obsesiones apocalípticas). Aquí tampoco se acaba el mundo, pero casi, y sin ser un peliculón, ni por actuaciones ni por argumento, es bastante entretenida. Es como la anterior, de esas películas que si las agarro en el cable no las suelto hasta que termine. Y Will Smith y Jeff Goldblum son bastante divertidos.

3. Waterworld
Costner y el agua.
Película destruida por la crítica, un fracaso de taquilla millonario, pero a mí me encantó. La concepción de un mundo de agua, donde no existe “tierra firme”, con un Kevin Costner en su barco y batallas navales, al más puro estilo de un Mad Max acuático (no me maten por decir esto), me parece súper interesante. Pero reconozco que es un placer culposo.

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Provoca que se acabe el mundo con estas películas: las malas

 1. 2012
Ya la he mencionado como una de las peores películas de ciencia ficción en un post anterior. Esta vez no podía dejar de mencionarla en el rubro de peores películas sobre el fin del mundo. Incluso peor que la profecía maya misma. Lo mejor: el papel de Woody Harrelson. Una lástima que sea del mismo director de dos de mis placeres culposos antes mencionados, Roland Emmerich, que no serán buenas, pero me enganchan por sus temáticas. 

2. Armageddon
Entretenida hasta cierto punto, especialmente para aquellos que nos encanta la temática apocalíptica y la posilidad de que un meteorito choque con la Tierra, pero mala desde todo punto de vista: cursi, enredada, humor fallido, actuaciones poco creíbles y un Bruce Willis bastante deslucido. Al final se torna realmente aburrida. Ni Liv Tyler la salva. 


3. Impacto Profundo
Otra película sobre el impacto de un meteorito gigante contra la Tierra, al estilo Armageddon, aunque en este caso bastante mejor resuelta. Se estrenaron casi en paralelo y esta salió mucho mejor parada. Igual, eso no le quita lo "mala".

4. Fin de los tiempos
Una confirmación más de que M. Night Shyamalan tuvo su golpe de talento con “Sexto Sentivo” y luego se dedicó a hacer bodrios, como “Señales”, otra película que se relaciona con una tentativa de fin del mundo a manos de extraterrestres (cuyo punto débil es el agua ¿?). En esta “Fin de los Tiempos”, con Mark Walberg y Zoey Deschanel más desperdiciados que nunca (incluso John Leguizamo), el argumento de que las plantas atacan a las personas despidiendo gases tóxicos es una manera burda y sobre todo mal realizada de metaforizar el impacto del ser humano en el medio ambiente, si es que eso fue lo que se quiso hacer.

5. Guerra de los Mundos
Fallido intento
de Spielberg.
Del clásico de H.G. Wells, que tan brillantemente aprovechó otro genio, Orson Wells, a través de la radio (lo que en su momento causó real pánico en la gente, que creyó que era una invasión verdadera), Steven Spielberg, con Tom Cruise de protagonista, echó a perder la posibilidad de recrear un hit. Ni los efectos especiales la salvan