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miércoles, 4 de agosto de 2010

Chollywood most shocking moments!

Si en la tele gringa hemos visto el calzón (o su ausencia) de Britney Spears o los desarreglos de Paris Hilton o Lindsay Lohan, aquí, en el Perú, tenemos lo nuestro. No nos hace falta un E! para hacer un ranking que saque roncha. Como resulta obvio, un ranking de 5 momentos chocantes, alucinantes, increíbles o peruanísimos de nuestro medio local se queda corto, por lo que usaremos el doble: 10. Igual es poco espacio por lo que se aceptan colaboraciones para subsanar olvidos o eventos que para uds. debieron estar en lo más alto de este conteo que, por cierto, al ser sobre “farándula”, evitará momentos más políticos, como el video Kouri-Montesinos, la captura de Abimael Guzmán o el “disolver” de Fujimori. Chollywood most shocking moments, allá vamos…

Ajos y cebollasPara calentar el ambiente un reportaje introductorio de la TV local que recopiló algunos ajos y cebollas memorables, en el que destaca el famoso “hijo de puta” que le endilgó Hernando de Soto a Vargas Llosa en los 90’s.



1 . Magaly, Magaly, Magaly…


Para ser quien se adjudica la potestad de airear ampays sobre los momentos memorables o chocantes de nuestra farándula, la conductora Magaly Medina ha protagonizado bastantes de ellos incluso para estar número uno en nuestro ranking, más por acumulación que por trascendencia quizá. Desde su pelea con Ferrando en 1991, hasta su encarcelamiento por el tema Paolo Guerrero (y su posterior liberación), pasando por sacadas de calzón en vivo y supuestas borracheras donde insultó a diestra y siniestra al aire. El programa de Magaly, sea ella la protagonista o el medio, ha visto muchos shocking moments. Quizá el más recordado de todos: el caso de las prostivedettes.

2. La masacre de Ferrando en Fuego Cruzado

Era 1991 y Ferrando cumplía 25 años en la televisión peruana. Con motivo de un homenaje se le invitó a Fuego Cruzado, un programa de polémicas, pero al final resultó ser un corralito contra el querido y odiado animador, solo matizado con algunos defensores, entre los que destacó Augusto Polo Campos y un sereno Alonso Alegría. Destaca la presencia de la por entonces columnista de Oiga Magaly Medina.

3 . Laura Bozzo, el rating y las axilas…


Laura Bozzo pasó demasiados límites en sus diferentes programas, en el Perú y en el extranjero, pero, entre golpiza y golpiza, entre humillación y humillación, quizá sea este el clímax que define por excelencia la telebasura que nos ofreció la Tía Manson: la versión peruana del todo por dinero que antes había sacado Cristina Saralegui.

4 . Hildebrandt vs. Génaro en vivo


Momento cumbre de la televisión peruana. La renuncia en vivo de César Hildebrandt, un poco entre la dignidad y la egolatría, ante un Genaro Delgado Parker vía telefónica desde Miami que le decía que tenía que acatar sus órdenes por ser un empleado del canal. Razones aparte, fue un hit absoluto ver al periodista mandar al cacho a su abusivo jefe, dejando lelo al hijo de Genaro, sentadote ahí en la mesa de conducción. Se recuerda el grito de Genaro “Ya lanza tu candidatura nomás” y la réplica del chato “Y tu defiende Tiwinsa”. Para quien quiera ver más detalles haga click aquí, que están los previos a la bronca.

5 . Paniagua cuadra a Lúcar

El ya fallecido ex presidente Valentín Paniagua cuadró al periodista Nicolás Lúcar en vivo luego de que este transmitiera una entrevista en la que el testigo afirmaba que Paniagua había recibido dinero de Alberto Venero, testaferro de Montesinos. El testigo luego resultó ser un chofer de J.E. Crousillat, dueño del canal y pariente político de Lúcar, en lo que fue considerado un claro intento de generalizar la cochinada montesinista con el fin de minimizar el rol de la verdadera corrupción. La indignación fue general, y las palabras del también indignado Chaparrón, que en paz de descanse, fueron aplaudidas como una digna defensa ante un ataque absurdo. “Este es un programa indigno y sucio”, dijo el presidente. Más sorprendente que la indestructibilidad del honor de don Valentín parece la capacidad de salir del hoyo de Lúcar, quien a pesar de todo volvió a la televisión y resistió, encima, un ampay de infidelidad en el ascensor de un conocido hotel.

6 . ''Click" y embarazo de Tula Rodríguez
Empalagosa e insufrible sonó Tula Rodríguez en esta confesión pública sobre su romance con el por entonces gerente de Canal 2 y ex pareja de Gisela Valcárcel, Javier Carmona. Además, contó, con lujo de detalles (too much information, dear Tula), que estaba embarazada. Quedó grabada para siempre la popular expresión “hubo un click”.

7. Escándalo Hotel Golf-Los Inkas

Pizarro, Acasiete, Mendoza, Farfán. Cuatro nombres que se repitieron hasta la saciedad, en un escándalo que implicó mujeres y alcohol en plena concentración de la selección nacional de fútbol. Las consecuencias las sufrió un equipo que no podía darse el lujo de estar sin cuatro de sus contadas figuras. ¿Por qué no se les multó y punto?

8.- Liliana Mass sin el hilo
Baile acuático en el Show de los Sueños de Gisela Valcárcel. El breve atuendo de Liliana Mass no resistió los jaloneos de su pareja de baile, el chichero Christian Domínguez, quien desesperadamente zarandeó a la menuda modelo, consiguiendo peores resultados. Imperdible.

9 . El chape de Monique Pardo y Valle Riestra

Fue en un lejano programa llamado “Mójate con Monique” (la sola existencia del este espacio es ya es un shocking moment). El invitado el aprista Javier Valle Riestra, político, abogado polémico, ciclista y, al parecer, cirio profesional. Este chape ha pasado sin duda a la historia.

10 El cross de Nunes a Kopriva

De todas las mechas que recuerde en el fútbol nacional, no hay ninguna comparada con esta, que de mecha en realidad no tuvo mucho, pues un asado Nunes, sin avisar mucho, le zampó un derechazo al argentino Juan Carlos Kopriva, en los últimos minutos de un clásico de 1994 dirigido por Alberto Tejada. ¿Quién no se acuerda de esto?

martes, 25 de mayo de 2010

Lo que extrañamos (o extrañaríamos) del Perú

Volvemos con una lista que que pensé junto con mi amigo Ernesto Lúcar, que vive fuera del Perú hace ya un tiempo (pongo al final su propia lista, que me perdone pues cito de memoria). Y el tema es el siguiente: ¿Qué es lo que más se extraña del Perú cuando vives fuera? Como en este instante vivo en el país, haré un mix entre lo que he extrañado cuando estuve fuera y lo que creo extrañaría más si me fuera, mientras Ernesto menciona una serie de cosas que van más allá del típico ceviche o la Inca Kola. Aquí va, con un videito previo. No me gusta para nada Pedrito Suárez, pero qué le hago, esta canción habla del tema... (no me mates Lúcar).



1.- La comida, la comida y la comida.
Sé que suena a clisé, sobre todo a clisé peruano. Pero en ninguna parte se come como en el Perú. Ni Argentina ni España ni siquiera Italia tienen comparación, por citar solo 3 países que he visitado. Muy bien, la paella. Perfecto, la pastita, la parrilla, los spaguetti. Pero para el día a día, para el para siempre, si se quiere, no me veo comiendo ñoquis a la bolognesa o chorizo con pan, pues ¿no? Me da un ataque. Mi primera sorpresa sobre esto fue el día del debut del desayuno de la residencia de estudiantes donde estuve: en una canasta muchos, muchísimos tomates, frescos, como sacados del huerto, al lado de la leche, el cereal y el pan. En el desayuno, repito. Y luego comprendí: cortar el tomate, y untarlo, así como manzana aguada, en
el pan, con pepas y todo. Un poco de sal y listo. Otras costumbres. De hecho, era rico, con su aceite de oliva. Pero digamos que prefiero un chicharronazo o su buen tamalito. Eso sí, como los sánguches de calamar de Madrid no hay. Al César lo que es del César. Pero en el Perú no hay comida mala, así que ganamos.

2.- Que entiendan mis palabras que, para otros, son jerga inentendible
Uno se pasa toda su vida pensando que lo que le enseñaron a hablar, incluso si no es
una jerga, es lo que vale para todos, en todos los lugares. Luego viajas y te das cuenta que, por ejemplo, "ir de frente" no es ir recto, sino caerse de cabeza, o que un carro no es un automóvil sino una carreta o, en su defecto, algo más parecido al cochecito de un bebé que a un BMW. O que se rían si dices "un cuarto para las 12" en lugar de "12 menos cuarto". Hay mucho de localismos en este tema, pero el punto es que te das cuenta de que es un localismo cuando estás fuera. Lo máximo que he estado fuera del país ha sido tres meses por una beca de intercambio cortita, pero ese breve tiempo sirvió para desesperarme un poco por no hacerme entender o que me malinterpreten. Más o menos si un mexicano viene aquí y se le da por decir cacha la pelota, guey, cacha la pelota. Cabe añadir que esto también sucede a la inversa, cuando escuchas palabras que
para ti siempre significaron algo y que, de pronto, en tu estadía fuera, tienes que aprender a que significan otra cosa, como "mono", que para mí era un sinónimo de simio, vamos, de Chita o de King Kong, y para los españoles era simplemente lo que para nosotros es un buzo, que para ellos remite a los que buscan cosas debajo del mar, por supuesto.

3.-Parar un taxi o un bus en cualquier parte de la pista (y no hacer cola y bajarte donde quieras)
Esto también se basa en la experiencia personal. Mucho primer mundo y mucho orden y mucho Europa, pero caray, que "coñazo", como dicen ellos, tener que hacer cola para subirte a un bus o tener que parar un taxi en un paradero. Además está el tema que no puedes bajarte donde te dé la gana, sino solo en los paraderos, sobre todo en los autobuses. Si tu destino está entre dos paraderos separados por 30 cuadras te jodiste: a caminar 15 cuadras. No niego que esto le da orden y contrasta con nuestro caos particular, pero creo que si me fuera a vivir, aunque me linchen, extrañaría un poco a las combis (aunque ya no las tome mucho, nada, diría), y al patita que dice lleva-lleva o sube-sube. ¡Al menos te dejan en tu esquina! Supongo que si leo esto en una semana me arrepentiré de haberlo escrito, así que mejor centrémonos en lo otro: que hagan más paraderos en el primer mundo para bajarnos cerquita de nuestro destino. ¡Y sin colas!

4. El precio de los taxis
Si vemos más abajo, mi amigo Lúcar menciona en su lista personal "regatear con los taxistas"
. Yo voy a algo más simple: el precio. Extraño como loco cada vez que viajo al exterior, sobre todo si es Europa (no conozco EE.UU.), el costo del transporte personalizado en un auto de otra persona u empresa. Es decir, no transporte público, sino un carro en el que llegas con comodidad y rapidez a tu destino. ¡Y es un horror total que cueste lo que cueste! Ver al taxímetro avanzar, a diferentes velocidades según si es de noche, de día, en parada o en camino, inexorablemente hacia una cifra que te destruirá la billetera. Tan es así que al volver al Perú, por un mes al menos, sientes que los taxistas peruanos te regalan la carrera. Te olvidas de regatear. Te dicen 10 soles de Miraflores a San Isidro y dices "sí" sin chistar, pues has venido acostumbrado que una
carrera como esa te costaría el triple o más si siguieras en tal o cual país. Claro, pasado un mes te olvidas  y vuelves a renegar de lo caros que están los taxis y empiezas a regatear otra vez. Algo parecido sucede cuando viajamos al interior, pero a la inversa, pues en Cusco, digamos, un taxi a cualquier parte te sale entre 2 a 3 soles. Al regresar a Lima sientes que estás en NY por abusivos. Son cuestiones de perspectiva.

5.- La noche limeña
Aunque todo el mundo dice que en Lima no hay nada que hacer, yo creo que sí, que en el fondo,
a pesar de nuestras quejas, hay mucho, mucho que hacer. Aunque se diga que vayas a donde vayas te encuentras con alguien, y muchas veces esa persona es alguien a quien no te quieres encontrar, yo digo que sí, que encontrarse con gente no está tan mal, que pueblo chico, infierno grande, y eso es desde muchos puntos de vista divertido, muy divertido. Encontrar qué hacer en Lima es cuestión de buscarlo o simplemente esperar a que te llamen o dar una vuelta o decidirte exactamente qué te provoca: pachanga maligna, recuerdos ochenteros, un pub tranquilito, trova de imitadores con vino en mano, piscos en el centro, noche darkie, hueco
s barranquinos de 2 lucas la entrada y DJ's hasta las 6am, la mareante marea de los conos, perreo, fiestas de cumpleaños de Depeche Mode o de Morrissey, electrónica, ambiente, etc, etc, etc. Lima ofrece una riqueza que a veces no sabemos ver. Supongo que si escudriñamos otras ciudades encontraremos eso, y más, mucho más. Para empezar un ambiente cosmopolita en todos los sentidos. Pero esa multiplicidad de Lima sumada a su cariz tradicional, anacrónico, de siempre lo de siempre, es algo que yo sí extrañaría. Tomarme una chela con su jamón del norte en el Juanito no tiene precio. 

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BONUS TRACK
LO QUE NO EXTRAÑO
El precio altísimo de los libros y de los discos, que en otros países -aunque no necesa
riamente en todos- son bastante más bajos que aquí. Y además con mayor variedad para escoger. Tampoco extraño la inseguridad al caminar, pues en otros países, en mayor o menor medida, puedes dar un paseo sin preocupaciones o al menos sabes con mayor certeza en donde corres peligro y en donde no. Antes hubiera puesto la mayor cantidad de conciertos y espectáculos, cosa que ya está mejorando al menos en Lima. Tampoco extrañará a Magaly Medina ni a Cipriani ni a Gisela ni a los apristas ni a las vedettes ni los ampays, aunque supongo que serían reemplazados por la prensa del corazón o la cochina política de otros lares. Los programas que me gustan, además, y las noticias que quiero seguir, se pueden ver por Internet, youtube, etc.

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LISTA INVITADA: ERNESTO LÚCAR en NY
Repito, cito de memoria:
1) La botella de Litro 100 (alias Margarito). Y muchas cosas relacionadas, como hacer
 previos en la bodega de la esquina o en el grifo, o el simple placer de caminar por la calle con tu botellita de Cusqueña 330 ml en mano. Y pensar que en NY tienes que dar un dólar de propina al barman por cada chela que compras...
2) Regatear con los taxistas. Esto puede extenderse a todos aquellos que viven en países donde rige el yugo del taxímetro. Digamos que el "no te pases compare'" o "6 lucas pes causa, si estamos en el mismo distrito", no aplican en los cabs gringos.
3) El Chifa. La comida china gringa no es lo mismo que su peruanada, su arroz chaufa con sazón criolla e incluso acaramelado (¡el del Caplina!), o su kamlú wantán. Chijaukay debe ser una mala palabra en NY o una traducción literal de gallina dulce, o algo así
4)Los DVD's pirata. De cine, ojo. Mi amigo Lúcar si es de comprarse originales cuando se trata de música, pero sí, pues, tener que comprarte originales de pelas para verlas una vez (o alquilarlas), debe ser jodidísimo, sobre todo si sabes que al comprar una pela pirata de Avatar no estás volviendo precisamente pobre a James Cameron.

domingo, 21 de marzo de 2010

Estos peruanos me caen mal, pues, qué le hago

Ahora una lista de categoría miscelánea, aquellos peruanos que por una razón u otra me resultan insoportables, infumables, intragables. Odiosos, antipáticos o de principios inaceptables. Para mí, claro. Quedan invitados a comentar o criticar mis opiniones, y, si se animan, dar su propia lista de odiados (y amados, también, si quieren), nunca está de más desfogar antipatías. A ver si coincidimos:

1.Laura Bozzo, conductora de televisión
Desde aquel programa en el que azuzó a sus “invitados” a rebajarse por dinero (lamidas de axilas de por medio), pasando por sus arengas fujimoristas, hasta la internacionalización, a través de su programa, de (supuestas) desgracias ajenas, Laura Bozzo se ha ganado a pulso el primer lugar de esta lista. Por su voz de opereta, por su “que pase la esposa infiel”, por su lucro a costa de lo peor de nuestra sociedad y de una realidad sesgada y violenta (así haya sido recreada). Por todo eso y sobre todo porque es sencillamente insoportable. Gracias a Dios ya no la tenemos en nuestras pantallas.

2. Manuel Masías, alcalde de Miraflores
Mi antipatía por este personajucho viene desde sus tiempos de congresista. Luego, como pseudo postulante a la alcaldía de Miraflores tuve la poca fortuna de entrevistarlo y sus posiciones cuadriculadas confirmaron mis intuiciones. Aquella ocasión no llegó a candidatear y me alegré, habiendo pasado toda mi vida en las calles de ese distrito. Pero años después, cuando ganó, hizo lo que quiso: cambios absurdos en las rutas del transporte público, cierre abusivo de discotecas gay, una política antirruidos que linda con lo nazi, participación de sus serenazgos en ataques anti skaters en Larcomar y cómo olvidar la expulsión del distrito de la tradicional Feria del Libro Ricardo Palma, ilustre vecino de miraflorino. Fuera de los insoportables de siempre, quizá sea la persona que más anticuerpos me genere en la actualidad.

3. Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima
El Arzobispo de Lima, Cardenal del Perú, me resulta insoportable. Por su pensamiento ultra conservador, por sus principios de la era de las cavernas, por su afán de controlar la Católica, por su absurda prohibición de matrimonios en capillas de colegios (creo yo por asuntos más monetarios que sanctos), por decir que la Coordinadora de Derechos Humanos era una cojudez, por su duradera simpatía con la era fujimontesinista, por su oposición al Museo de la Memoria, por ser un halcón del Opus Dei. Llámenme caviar, posero, falso antiderechas, pero desde que estaba en la universidad no consigo tragar a Cipriani y toda su fufulla que, incluso, me parece oportunista y nada sincera. Fuera de todas estas razones, quizá todo se trate de que extraño a Vargas Alzamora, que casó a mis padres, además.

4. Beto Ortiz, periodista
Cuando leí que Beto Ortiz salía de canal 2 no pude evitar alegrarme, más allá de las oscuridades que ignoro dentro de la dinámica de dicha televisora. Y trato de no ser irrespetuoso con todo su equipo, que necesitaba, como cualquiera de nosotros, trabajar. A los dos días ya estaba firmando por el 5, así que ya puedo comentar sin culpa: Beto Ortiz escribe muy bien, extremadamente bien, diría, pero su presencia en televisión es, a mi entender, un televidente común y corriente, afectada, burlesca, egocéntrica, busca-rating. Ortiz, con todo lo mal que me cae con sus disfuerzos y ganas de hacerse el cool, debería limitarse a escribir columnas y crónicas, que es lo que mejor hace, y evitarnos su antipática presencia en la TV. Para mí, que conociendo su estilo no lo veo ni haciendo zapping, resulta quizá irrelevante, pero, vamos, es una opción menos que ver cuando uno está aburrido. Y eso jode.

5. Magaly Medina, conductora de televisión
Sé que muchos la adoran, pero yo no logro aguantar su risa forzada, fingida, sus ganas de joder, su –para mí- personalidad acomplejada (como sus arbitrarias luchas –su fijación, más bien- con otra pesada de siempre: Gisela Valcárcel). Habiendo estudiado periodismo, debería haber estado en contra de su encarcelación como algo exagerado, pero estuve de acuerdo: no me pareció un ataque a la libertad de expresión, ni una cortina de humo, sino un castigo para alguien que tenía un largo historial de abuso e irresponsabilidad en el uso de sus poderes mediáticos. Ella dice que hace periodismo, pero montar ampays es lo más lejano a eso. Simplemente tiene un gran hígado y lo hace público a través de su ventana. Mientras no se propase, no hay nada de malo en ello, más allá de que a mí particularmente no me atraiga su rollo. Cuando alguien pone el 9 y escucho la voz de la Urraca, que lo digan los que me conocen, o me voy del cuarto o pido que cambien de canal. Por favor.

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Otros que no paaasan

La lista es larga, pero podemos resumirla así: Alfredo Gonzáles y Raúl Romero por obvias razones, su tocayo Raúl Tola, Alex Kouri (que no salga alcalde, por dios), Phillip Butters y sus bromas de callejón y su megalomanía, algo parecido me pasa con Aldo Mariátegui y el chato Hildebrandt, y también con Carlos Galdós y su manera de ser cool y pseudo inteligente. Obviamente Fujimori y Montesinos, Keiko y Kenji. Los cantantes Jorge Pardo y Diego Dibós. Carlos Cacho. Rafael Rey y su Pisco 7.9. Últimamente Miyashiro y para cerrar, un must: todos los Humala. De repente estoy quedando como un hígado andante, pero por favor, si tienen algún odiado, y estoy seguro de ello, compártanlo aquí. Déjense llevar.

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Bonus Track
Los que me caen bien
Es obvio que así como me caen mal muchos personajes famosos de la peruanidad, también muchos me caen bien. Está el espectacular Carlos Álvarez, un pata con carisma y talento; el entretenidísimo Brunito Pinasco; la calle fina de Carlos “Machín” Alcántara; la zurda del “Loco” Vargas; con todas sus cosas, Paolo Guerrero; Gastón Acurio, por más divo de la cocina que sea; Alfredo Bryce con plagios y todo, así como la lucidez extrema de la buena de Martha Hildebrandt. Y Dina Paúcar, por qué no.