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lunes, 15 de octubre de 2012

Lo mejor y lo peor en REMAKES


Ya alguna vez hice algo parecido con covers. Ahora es la versión fílmica, remakes. Elaboré una lista que responde tanto a factores objetivos como a mi nostalgia. Hay otras que pudieron estar, pero han pesado en mí más las referencias personales, quizá. También me he visto amarrado por mi escaso bagaje cinematográfico, pues no he visto muchas de los binomios original-remake que deberían estar, quizá en esta lista. Comentaré solo de las que he podido ver ambas versiones, lo que deja de lado algunas conocidas como “Por un puñado de dólares” (1964), de Sergio Leone (remake no oficial del clásico de Kurosawa “Yojimbo”), la "Gran Estafa" que reunió a Pitt, Clooney y compañía (no he visto la original), Nosferatu de Herzog (no he tenido el placer de verla), “Los infiltrados” de Scorsese, o la siempre mencionada “La invasión de los UltraCuerpos”, por citar solo algunos  ejemplos distintos y de distintos géneros. Hay unos que no pondré porque no son grandes remakes ni tampoco malos, simplemente son cumplidores, como por ejemplo “Charlie y la Fábrica de Chocolates”, que a pesar de ser una buena película, ni Tim Burton ni Johnny Depp lograron superar al Wonka original interpretado por Gene Wilder (ni tampoco la gracia especial que tenían los umpa-lumpas). Y así podría seguir. Mejor pasemos a la lista que, para mí, quedó al final:

1. La cosa (John Carpenter, 1982)
Kurt Rusell en el remake que se transformó en clásico.
Es sin duda uno de esos pocos remakes que ha superado a la versión original. Ya la hemos mencionado en este blog como una de las mejores películas de terror, y es que la obra de Carpenter es completa: suspenso en extremo, efectos visuales loquísimos (y asombrosos para su época), drama psicológico, buenas actuaciones, ambientación. Es una película que captura de principio a fin. Es una verdadera joya. La original, “La cosa de otro mundo”, de 1951, era un thriller intenso, claustrofóbico, y considerado uno de los grandes clásicos del género pero es difícil decir que la versión de Carpenter es inferior y esa es su gran virtud: lo que vemos en pantalla le gana a la nostalgia por el original.

2. La mosca (David Cronenberg, 1986)
La original, serie B. El remake, obra maestra de Cronenberg.
Quien ha visto siquiera un pedazo de la cinta original de 1958 de George Langelaan se da cuenta de inmediato de que es una película de serie B, no muy ambiciosa e incluso cursilona, cuya valía ha ido desapareciendo con el pasar de los años: es de esas películas que envejecen pésimo. En cambio, Cronenberg supo darle corazón, esa extraña mezcla que ya le conocemos entre el horror y el amor. Toda una metáfora de lo que es el amor cotidiano. Sin duda, otra de esas películas que superan a la versión original.

3. Scarface (Brian de Palma, 1983)
Sea mejor o no que la original, es un icono del cine.
Díficil decir qué película es mejor: el original de Howard Hanks de 1932  o esta de Brian de Palma de 1983. Ambas son clásicos del cine. Pero este es uno de esos tributos que salen estupendamente bien, tanto como para ser recordados al nivel de sus homenajeados. El Tony Montana de Al Pacino es ya un icono del cine mundial. El violento guion de Oliver Stone para de Palma, una obra maestra. La escena final de “Say hello to my Little friend”, una instantánea para siempre. Pero no podemos olvidar el modelo en el que se basaron Pacino-Stone-De Palma para hacer este remake memorable: el Tony Camonte de Paul Muni, la inmensa cinta producida por el mítico Howard Hughes.

4. El amanecer de los muertos (Zack Snyder, 2004)
Una relectura actual y dinámica del maestro Romero. Nada mal.
El reto no era pequeño: revivir “Zombie: dawn of the dead”, de 1978, uno de los títulos de culto del género zombi, nada menos que de George Romero, segunda parte de “La noche de los muertos vivientes”. Snyder, que luego haría “300”, le imprime velocidad a los muertos vivientes de Romero (a lo Danny Boyle en “28 días”), dándole una visión propia al escenario: personajes refugiados en un centro comercial rodeado de zombis, un refugio que termina siendo su prisión, con no pocas reflexiones en el transcurso de la trama. Como ha escrito Robert Kirkman, creador de The Walking Dead, son este tipo de enfoques, esos que permiten hablar del ser humano y de sus reacciones frente a situaciones límite, los que hacen a una película de zombis buena. Nada mal este remake de 2004, salvando las distancias con el maestro Romero, claro está.    

5. Déjame entrar (Matt Reeves, 2010)
La original sueca es superior, pero el remake es
una adaptación perfecta para un nuevo mercado.
El original, “Let the right one in”, de 2008, es una película sueca de Tomas Alfredson. Un niño que sufre bullying traba amistad con una niña vampira que vive cerca de su casa, en Estocolmo. En parte policial (el adulto que se hace cargo de la niña vampiro asesina para poder conseguir sangre para ella), y en mucho psicológica (la relación entre la pequeña vampira y el niño transita entre la rareza, el miedo, la frustración y el amor). La versión estadounidense, incluso, iba a ser dirigida por el propio Alfredson, pero finalmente este lo rechazó. El ambiente es similar, así como la trama y el desarrollo. Sin embargo no es un calco que no aporte. Sin ostentar la belleza de la original, es una remake con mucha fuerza, que sigue la trama original, pero que intenta dirigirse a un público más amplio, no acostumbrado necesariamente al ritmo de las películas europeas. Con todo, es una muy buena adaptación de una original a un contexto de idiosincrasia diferente. A diferencia de otros intentos de adaptar una obra europea a una película en inglés, como Vanilla Sky/Abre los ojos, no se cae en el calco absurdo pero tampoco en la corrupción del espíritu del original. Recomiendo ambas versiones (aunque me quedo con la sueca) (También me quedó con la versión sueca de la serie Millenium, frente a La Chica del Dragón Tatuado, de Fincher, dicho sea de paso).

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¿Y las peores?
Aquí hay un sinfín, y ha sido difícil destacar solo cinco. Igual me daré el placer de mencionar algunas recientes como el terrible remake de “La cena de los idiotas (Le Dîner de Cons) de Francis Veber (1999) en versión gringa (The dinner of smucks), a pesar de buenos actores como Steve Carrell y Paul Rudd. Otro caso es el remake gringo de la exquisita comedia inglesa de humor negro, Death at a Funeral, de Frank Oz. En la original tenemos, incluso, al genial Peter Dinklage como el enano (Tyrion Lannister en Game of Thrones), mientras que en la versión afroamericanizada de Neil LaBute con Chris Rock y Martin Lawrence es una lágrima y sin la sutileza de la original. En fin, esas no son las peores, las peores son:

1.  Psicosis (Gus Van Sant, 1998)
El remake más absurdo de todos los tiempos.
Y con peores resultados.
Sin duda se lleva el número 1. Para empezar, fue todo un despropósito siquiera plantearse la idea de hacer un remake de la joya de Hitchcock. Ni siquiera el homenaje (bueno o malo) basta para justificarlo. Ni siquiera si es de la mano de Gus Van Sant. Toma por toma, la cinta es un calco del original, lo que resulta absurdo con un clásico del cine. Además, con actuaciones que no son ni la sombra de las originales.

2. El Planeta de los Simios (Tim Burton, 2001)
La original versus el remake de Burton. 
Debo confesar que cuando me enteré, allá por el año 2000, que Tim Burton haría un remake de una de mis películas favoritas, El planeta de los simios, me entusiasmé. Sin embargo, el resultado fue terrible. Aunque Burton intentó darle un cierto de punto de vista sombrío a la película a nivel sobre todo visual, esta terminó siendo aburrida, predecible e incluso poco verosímil. Una decepción. Este Planeta de los Simios de Burton no aporta nada: ni una nueva visión, ni una reinterpretación, ni una crítica actualizada a la sociedad (tan presente en la versión original), ni una atmósfera de caos apocalíptico, nada. Y ciertamente con un final que parecía abierto (e inexplicable), pero que fue la gota que rebalsó el vaso del fanático de la cinta de 1968 interpretada por Charlton Heston (que por cierto hace un papel pequeño pero importante en esta versión). Lo peor de Burton, de lejos. La única razón para siquiera intentar volver a ver esta película es la belleza de Estella Warren y quizá un poco de la fuerza de la interpretación de Tim Roth como el general de los simios.

3. El día que la tierra se detuvo (Scott Derrikson, 2008)
Bodrio protagonizado por Reeves.
Me remito a lo dicho por Bruce Paterson, de la Asociación de Críticos de Cine de Australia: “La cinta es un triste destino para un sincero homenaje al clásico de Robert Wise de 1951”. Igual, creo que Paterson es demasiado generoso. La original de Wise es considerada una joya de la ciencia ficción y la versión interpretada por Keanu Reeves, una de las peores películas de 2008. El personaje de Reeves, Klaatu, es aburrido y distraído, recordando incluso al Neo de “The Matrix”. Pero más allá de la actuación del protagonista, el mensaje de la cinta original se pierde y se pierde en un argumento poco original y tal como indica el título de la película: lento, estático, que parece haberse detenido, como más de un crítico ironizó. Hay que recordar que la cinta original ganó un Globo de Oro y es preservada en el Registro Nacional de Filmes de la Biblioteca del Congreso estadounidense por ser considerada “cultural, histórica y estéticamente significativa”. Nada de eso se puede decir de la película de Derrikson, que es más un alarde de efectos especiales que una obra que intenta decir algo sobre el calentamiento global y el fin de la tierra.

4. Arthur (Jason Wyner, 2011)
Bobalicón Russell Brand no le llega ni
a los talones al inigualable Dudley Moore.
Esta me molesta especialmente, como El planeta de los simios, porque “Arthur”, la versión original de 1981 con Dudley Moore y Liza Minelli, es una de mis comedias favoritas de niñez. El millonario borrachín que interpretaba Moore quedó, en manos de Russell Brand y de los guionistas de la nueva cinta, en un bobalicón superficial y aniñado. ¿Un guiño a la irresponsabilidad del Arthur de Dudley? Puede ser, pero lejos de estar a la altura, en esa historia donde Arthur solo puede seguir siendo millonario si se casa con una mujer que no ama, cuando en realidad está muerto por una chica que no tiene donde caerse muerta (Liza Minelli). El humor auténtico de la original es reemplazado por uno simplón, con toques de cursilería, en la nueva versión. Una lástima.


5. King Kong (Peter Jackson, 2005)
Película rescatable, mal remake. Le falta
el corazón de su antecesora.
A pesar de no ser una mala película, es un pésimo remake. El gorila puede ser mucho más real (especialmente si quien le da vida es el genial Andy Serkis, Gollum en “El Señor de los Anillos”) y los actores haber hecho buenas interpretaciones, especialmente Jack Black. La estética puede ser incluso interesante. Pero el corazón de la película, ese sentimiento que te transmite la gran bestia al enamorarse de la chica linda, no se llega a transmitir, quizá por las largas persecuciones y peleas tanto del héroe de la cinta (Adrien Brody) como del mismo animal, en la isla Skull. Y, por supuesto, porque simplemente Kong y la rubia no hacen clic. Como sí hicieron clic, y en gran parte por la genial actuación de Jessica Lange, en la versión setentera. Esto prueba que un presupuesto millonario, alta tecnología e incluso un buen reparto y un gran director no aseguran que un clásico vuelva a cobrar vida, ni siquiera a manera de homenaje. Insisto, no es una mala película, simplemente la original tiene alma y esta no. Eso sí, los primeros 30 minutos de la película son notables.

martes, 29 de mayo de 2012

Villanos de película

Freddy Krueger acechaba
cuando te quedabas dormido.
¿Qué más terrorífico y villanesco que eso?
En el post pasado hablamos de las villanas de película. Ahora veamos esos caballeros que, con sus personajes, nos llenaron de miedo, de desprecio o de impotencia. Tenemos desde el mafioso como Michael Corleone (Al Pacino), o los monstruos de película, como Vincent Price, Christopher Lee, Bela Lugosi o Gary Oldman, interpretando cada uno a su manera a Drácula. O, por qué no, más absurdos, como el Beetlejuice interpretado por Michael Keaton. Está el vengativo ex preso Max Cady que interpreto De Niro en “Cabo de miedo”. O villanos más sutiles y refinados, como el personaje de Patricia Highsmith, Tom Ripley, interpretado por Matt Damon y especialmente el que dio vida John Malkovich en “El amigo americano”. También están los macabramente dementes, como “John Doe” (Kevin Spacey), que nos aterró con los siete pecado en “Seven”, o Anton Chigurh, que le valió un Oscar a Javier Bardem en “No Country for Old Men”. O los que queremos matar a como dé lugar, como Bill, de “Kill Bill”. No pasan desapercibidos Tobin Bell, como el calculador Jigsaw, de la sangrienta saga “Saw”, o el histórico Stephen Boyd, como el traidor Messala que envió a su mejor amigo y a su familia a un infierno viviente, en “Ben Hur”. O abiertamente “de terror”, como Freddy Krueger (“Pesadilla en Elm Street”), Jason (“Viernes 13”) o Michael Myers (“Halloween”). Incluso los robóticos sin rostro, como Hal-9000 en “2001: Odisea en el espacio”. O el replicante Roy Batty, implacable pero siempre cuestionándose acerca de su propia mortalidad (las escenas finales de “Blade Runner” son excepcionalmente mágicas, digamos). O brutales como “The Butcher”, del genial Daniel Day-Lewis, en “Gangs of New York”. En fin, hay de todo, y seguro se me escapan muchos, muchísimos, así que espero sus aportes. Aquí la lista:


1. Darth Vader (David Prowse - Star Wars)

"Yo soy tu padre". No hay más que añadir.
Aunque David Prowse fue quien diera “movimiento” al antiguo caballero Jedi conocido como Anakin Skywalker, fue la estentórea voz de James Earl Jones quien le imprimió al personaje de Darth Vader un sello propio. Propio del lado oscuro de la Fuerza, está de más decirlo. Un villano con una respiración espeluznante, más máquina que humano, que domina la fuerza que une a la galaxia y puede dejarte sin respiración con solo su mente, parar disparos de rayos laser con su mano y que blande una espada de luz roja como la furia: ese es un villano. Además, con un perfil psicológico a destacar: transformación de una joven promesa de la bondad a estandarte del lado oscuro, Vader también es villano porque intenta corromper a su propio hijo. Y cómo olvidar la revelación que remeció a miles en El imperio contraataca: “Yo soy tu padre”. Y también villano porque es humano ante todo, a pesar de su apariencia mecánica. Al final, la redención llega en sus últimos minutos de vida, salvando a su hijo. Personaje redondo, digan lo que digan los detractores de Star Wars.

2. El Guasón (Heath Ledger - El Caballero de la Noche)

El Joker del fallecido Heath Ledger ya
está en la historia del cine. Brillante.
Aunque Jack Nicholson ya había hecho una buena interpretación del personaje del comic de la DC,  dándole una personalidad absurda y macabra en la versión de Tim Burton de Batman, Heath Ledger nos llevó a una dimensión más oscura, más “a lo Frank Miller”, me atrevería decir, del eterno némesis del hombre murciélago. No solo con una caracterización convincente y más realista, sino con juegos de voz y de locura que estremecieron por su autenticidad. Ese “Why so serious?”, esas risas desenfrenadas, pero reales, de un loco, superaron al maestro Nicholson en el sentido de humanizar aún más al personaje, sacándolo de la caricatura payasesca, y elevándolo a un genio del crimen, maligno, calculador, loco y outsider, complementándose –a la vez que oponiéndose- a la perfección con el antihéroe al que se enfrenta. Se llevaría el Oscar póstumo a Mejor Actor de Reparto.

3. Hannibal Lecter (Antonhy Hopkins - El silencio de los inocentes)

Tan terrorífico como seductor, el personaje
de Hannibal el Canibal se merece un puesto en la lista.
Hannibal “El Canibal” Lecter es un personaje tan aterrador como seductor salido de la cabeza del autor Thomas Harris. Hopkins lo llevó a un nivel terrorífio en la gran adaptación de Jonatan Demme al cine, a tal punto que un personaje que, en teoría, era, a pesar de su importancia, secundario, se convirtió en absolutamente protagónico. La voz de Lecter, la cadencia con la que esgrime sus juegos mentales, la mirada penetrante que hiela los huesos, el temor que solo su presencia infringe… Es una obra maestra de la actuación. El sonido estremecedor que hace Lecter contra la luna de su prisión, simulando estar saboreando carne humana es una escena clásica del cine. El ritual de matanza de Lecter cuando escapa de sus captores, golpeando al guardia como si estuviera santificándolo. La máscara para evitar sus dentelladas. Sus gustos “culinarios” (“With some fava beans and a nice Chianti”). La vocalización hasta el extremo de “FBI” (EF-BI-AI). Hasta el más mínimo detalle genera angustia y temor. Ya en las secuelas el efecto se disipa, aunque siempre se mantiene ese toque de Lecter que seduce dentro del desprecio que genera. Sus rivales cinematográficos, sea Clarice o el personaje de Edward Norton en Dragón Rojo, lo admiran. También lo hacen sus co-villanos, Wild Bill o The Tooth Fairy. Y eso es quizá lo que lo hace tan buen villano: la atracción que genera a la vez que inspira terror.

4. Lex Luthor (Gene Hackman - Superman)

"La mente criminal más grande de la historia", dice
Lex Luthor repetidamente en la impecable,
divertida y refinada versión de Gene Hackman.
Este es un villano divertido y genial. “La mente criminal más grande el mundo”, suele decir Luthor. Y quizá no se equivoque. Lo seguro es que dentro de su locura, la inteligencia sobresale para cada plan trazado. Y el buen humor, incluso para maltratar a su “sirviente”, el tonto Otis. Y también el refinamiento. Un criminal que busca dinero pero que, como se muestra en la primera película interpretada por Gene Hackman como el villano que pone en jaque a Superman, vive en una lujosa guarida, en donde dispone de una piscina y una gran biblioteca, acondicionadas en el metro de Metrópolis. Y eso cautiva. Incluso en Superman 2, Hackman destaca por su dinámica con los tres villanos kryptonianos, con juegos de palabras y megalomanías que sin duda hacen que el público no solo le tenga cuidado por su potencial traicionero, sino que también, de alguna manera, lo quiera. Superman termina venciendo a sus tres poderosos enemigos porque confía en que Luthor lo traicionará. Finalmente, Hackman, con esa gran manera de naturalizar hasta lo más forzado, logra que nos creamos que de verdad Luthor intenta hacerle pensar a Superman que hizo lo que hizo –traicionarlo- porque entendió su plan. Aquí me pregunto si es el personaje en sí lo que más atrae más que la caracterización de Hackman y solito me respondo: son ambas. Por cierto, esto se demuetra al comparar a Hackman con el buen Kevin Spacey en "Superman Returns", una buena actuación pero no al nivel de la de Gene.

5. Norman Bates (Anthony Perkins - Psicosis)

Perturbado. Psicópata.
Aparentemente inofensivo. Asesino.
Norman Bates-Antonhy Perkins en Psicosis. Genial.
¿Qué puede ser más perturbador que un asesino psicópata que se disfraza de su madre muerta para acabar con una chica linda y ladrona que cae en su motel familiar mientras se ducha? Y que, para colmo, guarda el cadáver de esa madre muerta en su habitación y juega al ventrílocuo durante la película… La personalidad enferma de Norman Bates, que se refleja a la perfección en las expresiones del gran Anthony Perkins, y la dirección del mítico Alfred Hitchcock, hacen de Psicosis una película terrorífica y de culto, de principio a fin. El escenario, ese motel casi abandonado al lado de una carretera perdida, contribuye a crear esto, por supuesto. Pero es lo “creepy” del personaje de Norman lo que más asquea y atemoriza: ese tímido bonachón que toma leche y prepara sandwichs, que sin embargo tiene el estómago para disecar animales (así diseca a su madre, además), y que, claro, pierde la cabeza por una belleza como la de Janet Leigh. Me parece, sin embargo, un error haber alargado tanto la saga, perdiéndose en el camino la magia del personaje. Pero eso es solo mi opinión, claro.

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BONUS TRACK: BELA LUGOSI

Lugosi, uno de los Dráculas históricos
junto a Christopher Lee y Vincent Price,
quedó estigmatizado por el personaje.
Ya lo mencionamos en la introducción como uno de los que interpretó al temible Drácula. Este fue el papel que lo llevó a la fama y que lo persiguió hasta su muerte, como se puede apreciar en esa joya que es Ed Wood, de Tim Burton. El papel de Lugosi estuvo a cargo de Martin Landau, quien se llevó un Oscar por su actuación. Algunas películas de Lugosi en los años 30 fueron "La legión de los hombres sin alma" (White Zombie), "La isla de las almas perdidas", "El cuervo", "El murciélago diabólico" o "Satanás". Cabe recordar  que el gran “rival” de Lugosi de la época en cuanto a villanos fue el también grande Boris Karloff, quien se hizo famoso por Franskentein. Ambos actuaron juntos en "El hijo de Franskentein", en 1939.

miércoles, 11 de abril de 2012

Villanas de película



La bruja mala del oeste. El mago de Oz.
 Primero pensé hacer esta lista sobre villanos en general, pero luego vi que al ser tan rica la categoría era mejor dividirla en villanos hombres y mujeres.  Empecemos con las damas. Para hacer esta lista pensé sobre todo en el cine, aunque también hay una que otra salida de la pantalla chica o de adaptaciones al cine de comics o dibujos animados o libros. Estoy poniendo referentes de películas que he visto, así que hay muchas del cine clásico que no he podido poner por no haber visto la película (o toda), como por ejemplo Mrs. Danvers, de "Rebecca", en la adaptación de Hicthcock de 1940, interpretada por la nominada al Oscar Dame Judith Anderson. También hay otras villanas que merecieron estar en el top, como la niñera Payton Flanders de "La mano que mece la cuna" (Rebecca De Mornay), o la roba-bancos Bonnie, en "Bonnie & Clyde" (Fay Dunaway). También un puesto pudo estar para Mystique, de la saga X-Men (Rebecca Romjin) o la aterradora y desquiciada Bellatrix Lestrange de la saga Harry Potter (Helena Bonham Carter). Hasta la niña-demonio de "Caso 39", con Renee Zellweger. Y cómo dejar de lado a la reina mala de Blanca Nieves de Disney, así sea un dibujo animado, o la Bruja Mala del Oeste de "El Mago de Oz", muy bien interpretada por Margaret Hamilton (quien también hace de la vecina mala de Dorothy). Más allá de estos grandes ejemplos, las mejores villanas de la pantalla son las siguientes (por favor contribuyan con las propias!):

1. La enfermera Ratched - Atrapado sin salida - Louis Fletcher 
Maldad psicológica.
En la película de 1975 de Milos Forman, "One Flew over the Cocoo's Nest", conocida en español como "Atrapado sin salida", esta enfermera se lleva el premio a la peor maldita del cine. En la trama, McMurphy, interpretado por Jack Nicholson en uno de sus papeles más recordados, se hace pasar por enfermo mental para evitar ir a prisión. Así acaba en un centro psiquiátrico donde la enfermera en jefe, Mildred Ratched, es un personaje frío, cruel y autoritario. Es una mujer que no se altera ante nada, así sean muestras de locura extrema de los problemáticos internos del hospital. Llama la atención la inexpresividad del rostro de la enfermera, interpretada por Louis Fletcher, quien se llevó el Oscar a Mejor Actriz por este papel.  Su uniforme, de un blanco inmisericorde, e incluso su ropa de calle, de un riguroso negro. Todo en ella expresa severidad y nada compasión. La película se centra en el la lucha de "poderes" entre McMurphy, como interno que intenta despertar a los demás ante las injusticias que sufren, y la enfermera Ratched, quien no tiene piedad con medicamentos, estrictos cuestionarios, en fin, una conducta que, psicológicamente, es más dura para los enfermos -y para el espectador- que un golpe o un insulto. La atmósfera impuesta por Ratchet puede ser resumida en una palabra: represión. Una represión que se traduce en amenazas y que lleva a uno de los internos a suicidarse por temor a que su madre sepa que tuvo algo con una chica. Esto finalmente llevará a McMurphy a intentar ahorcar a la enfermera, a quien culpa de todo. El final: una linda lobotomía. El final, con el indio escapando del hospital luego de una proeza de fuerza, es un punto aparte. Por cierto, esta es una de las únicas tres películas de la historia del cine que se llevó el Oscar en las 5 categorías principales: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor, Mejor Actriz y Mejor Guión Adaptado (las otras dos son "Sucedió una noche" en 1934 y "El silencio de los inocentes" en 1991).


2. Annie Wilkes - Misery - Kathy Bates
Obsesiva fanática.
Otra ganadora del Oscar por un rol de villana. En la película de 1989, basada en el libro de Stephen King, Kathy Bates interpreta a Annie Wilkes, una trastornada ex enfermera -¡otra vez una enfermera!-, fanática de los best sellers del escritor Paul Sheldon (James Caan), quien es famoso por haber escrito una telenovelesca saga cuyo principal personaje es Misery. Pero Paul Sheldon tiene la desgracia de sufrir un accidente en una localidad apartada entre la nieve y, más aún, de ser rescatado por Annie, quien lo mantiene prisionero en su casa, sobre todo al enterarse que en el manuscrito que acaba de terminar Sheldon Misery muere. Así, lo obliga a volver a escribir el libro, resucitar a Misery, mientras lo hace sufrir una extraña estadía donde la violenta locura y obsesión de Annie se entremezcla con gestos de amor de una fan ante su ídolo. La escena más perturbadora, además de la violenta resolución, es cuando Annie le rompe los pies a Sheldon con un mazo de construcción. Un toque especial es la mascota de Wilkes: una cerda enorme llamada Misery.

3. Diana - V: Invasión extraterrestre - Jane Badler
Líder extraterrestre.
Esta villana nos perturbó con su maldad durante buen tiempo en la serie ochentera "V: Invasión Extraterrestre", donde unos aliens con figura humana llegaban en son de paz y terminan siendo repitles disfrazados con la intención de colonizarnos y experimentar con nosotros. La resistencia, liderada por el personaje de Mark Singer, los combate como puede pero siempre la maquiavélica Diana, especie de General de los "Visitantes" en la Tierra, tiene una carta bajo la manga. Una líder que no solo come ratones como si fueran una Burger, sino que no tiene reparos en secuestrar humanos, experimentar con ellos, cruzar las razas y matar a quien se le ponga en el camino. Una villana de niñez para mí, para recordar por siempre. Siempre fue alucinante en esa época ver a una bonita actriz arrancarse el pellejo de la cara para que quede a la vista una lagartija de ojos verdes realmente espantosa. Además, hay que destacar el trabajo de la actriz Jane Badler. En el remake de 2010 pusieron en el papel de "Diana" a una hermosa mujer con buena pasta de villana, pero nunca como la original de Badler. Un añadido: la voz "electrónica" que tenían los visitantes hacía a Diana aún más aterradora y despreciable.

4. Catherine Tramell - Bajos instintos - Sharon Stone
Sharon y el picahielo.
Una película que se ha vuelto de culto, y no solo por las escenas de sexo y sensualidad que son tan conocidas. La trama psicológica es bastante buena y en ella destaca la protagonista femenina interpretada por Sharon Stone: sensual, enigmática, sórdida. El protagonista, interpretado por Michael Douglas, apodador "Tirador", cae perdidamente ante la lujuria que le despierta esta sospechosa que supuestamente asesina a sus amantes en pleno acto sexual con un pica hielo. La truculencia de Catherine tiene a ambos -espectador y protagonista- seducidos y alterados durante la mayor parte de la película, sin saber si es culpable e incluso convenciendo de que si lo es, poco importa. El final y quién es el asesino es lo de menos al culminar el film: lo importante es que Catherine deja a "Tirador" luego de haberlo usado para inspirarse en su último libro. Villana por donde se la mire. (Hay que decir también  que en la secuela el mito se cae: nunca debieron hacerla).

5. Pris - Daryl Hannah - Blade Runner
Psicótica y  bella replicante.
Esta "replicante" es una de mis villanas favoritas. En la obra maestra Blade Runner (1982) de Ridley Scott, basada en la buena novela de Philip K. Dick "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" (1968), un joven y bella Daryl Hannah hace sus pinitos en el cine con el papel de uno de los peligrosos replicantes (seres artificiales que imitan al ser humano llegando a ser virtualmente indistinguibes) que el "Blade Runner" Deckard (Harrison Ford) debe cazar en un mundo futurista que, después de 30 años, no parece tan futurista después de todo. Se nos muestra una cultura y publicidad oriental dominando el mundo en 2019, con una óptica donde la imagen llama la atención todo el tiempo sobre la realidad y la capacidad de percibirla. En ese contexto un tanto asfixiante y oscuro, la belleza de Pris sirve como el canto de sirena que engaña para servir a los fines de los replicantes y, finalmente, en un encuentro con Deckard, y en una especie de defensa de su "amor" por Roy, el líder replicante, termina recibiendo un tiro. Igual, su belleza (su modelo de replicante era "de placer"), sus patadas acrobáticas, su carácter de ser artificial que produce y tiene emociones, son y serán inolvidables. Luego, Daryl Hannah, ya mayorcita haría otra villana para el recuerdo, como "la enfermera" (¡otra!) del parche Ellie Driver, en la saga Kill Bill  de Tarantino.

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BONUS TRACKCruella De Vil - 101 Dalmatas - Glenn Glose
"Odiante" de animales.
¿Qué puede ser más malvado que odiar a los perritos? Esa es Cruella De Vil, del clásico de Disney "101 Dálmatas", e interpretada en carne y hueso por la genial Glenn Close. Realmente despreciable y terrorífica malvada que creo que se valía un Bonus Track. Además, Glenn Glose es una gran villana: hay que recordar su papel como Alex, en "Atracción fatal": ¿qué puede ser más aterrador que una amante que se obsesiona mortalmente de un hombre casado que ha sido infiel con ella?

martes, 21 de febrero de 2012

Aquel niño gordito…


¿Por qué en las películas de “pandillas” infantiles siempre hay un niño gordito? Viendo el otro día el clásico de Rob Reiner, Stand by me, me hice esta pregunta. Y claro, recordé de inmediato algunos de los personajes de esta lista. Supongo que tiene que ver con que, durante la niñez, los más “marginados” o molestados por los otros niños son los gorditos, no los flacuchos. Los apodos están a la orden del día y las evidencias físicas son las que más llaman la atención a esa edad, o quizá tan solo empiezan ahí y siguen durante toda nuestra vida. Sin embargo, es diferente fastidiar de gordo a Jack Black en cualquiera de sus películas que a Vern, de Stand by me. Quizá la gordura importe más, para mal pero también para bien, cuando se es niño, no lo sé. Sobre todo con personajes que nos demuestran que ser gordito no impide ser valiente, o en todo caso que nos muestran el lado más sensible e importante del miedo. O cuando vemos que aquel niño gordito, aparentemente marginado y sufrido, puede ser también el más querido o enseñarnos más, mucho más que cualquier otro. Estoy seguro de que hay más, pero en lugar de ponerme a investigar vía Google, prefiero nombrar los que vinieron a mi memoria primero, y esperar que algunos de ustedes, lectores, añadan los que se me están pasando, así que disculparán la falta de rigurosidad. Aquí estos entrañables personajes que, en cada historia, hacían literalmente contrapeso, físico y emocional, a sus compinches de aventuras.

Piggy, de El señor de las moscas, en la escena final.

1. Vern, de Stan By Me (1986)
Vern, el miedoso del grupo en Stand by me.
Esta película fue la que hizo que se me ocurriera esta lista. Es un clásico: cuatro niños que van en busca del cuerpo de otro niño muerto del que han oído hablar. Una especie de “road movie”, pero sin auto: los niños, a pie, salen de su pueblo siguiendo las líneas del tren, en un viaje-aventura de un par de días, basado, además, en la historia de Stephen King, “El cuerpo”. Son cuatro los niños: Chris, el valiente (el fallecido River Phoenix); Gordie, el futuro escritor-debilucho-pero-inteligente (Wil Weaton, ex Wesley Crusher en Star Trek Next Generation y actual némesis de Sheldon Cooper en The Big Bang Theory); Teddy Duchamp, el bromista (Corey Feldman, también parte de la pandilla de The Goonies); y, claro, Vern, el gordito miedoso, interpretado por Jerry O’Connell, curiosamente el que más éxito consiguió como actor: creció, adelgazó y apareció en películas como Jerry McGuire, Scream 2 o Piranha 3D. Y para colmo, ironía de ironías, el gordito Vern se casó en 2007 con la bellísima Rebecca Romijn, conocida por ser la ex esposa del tío Jesse (John Stamos) e interpretar a la polimórfica Mystique en la saga X-Men. El papel de Vern en Stan by me es trascendental: es quien escucha a su hermano hablar del cuerpo que será el objetivo de la aventura, pero en el camino no solo “arruga”, sino que va mostrando sus debilidades y temores, en contrapeso con el audaz Chris, el cauto pero aventado Gordie, y el bocazas Duchamp. Entrañables cuatro muchachos. Entrañable edad. Entrañable Vern. Como escribe Gordie, ya de padre, al final de la película: “Nunca tuve mejores amigos que cuando tenía 12 años. Jesús, ¿quién los ha tenido?”.

2. “Piggy”, “El señor de las moscas” (1990)
Piggy y Ralph.
Aunque Vern, de Stand by me, fue el personaje que me inspiró para hacer esta lista, el que más entrañable me parece, sin duda y de lejos, es “Piggy”, el gordito de lentes del clásico de la literatura “El señor de las moscas”, de William Golding, y de la película del mismo nombre, de 1990. Esta historia del naufragio de un grupo de niños en una isla (nuevamente los naufragios en este blog, aunque en este caso es la caída de un avión al mar) nos muestra hasta dónde pueden llegar los instintos humanos ante situaciones desesperadas: los niños replican a los adultos, intentan organizarse, se forman bandos, y al final el lado del cabecilla fuerte y despótico, que lleva a sus seguidores como si fueran una tribu de cazadores, termina ganando. Ralph, el líder del bando “civilizado”, y su compañero “Piggy”, al que denigraban por su peso, quedan al margen. El personaje de Piggy es básico, pues representa la voz de la razón detrás de un cuerpo limitado por la obesidad y una pésima vista. Pero Piggy, con su sensibilidad, su llanto, pero también con sus reflexiones, es quien termina siendo la clave de la supervivencia: sus lentes eran el único instrumento que les permitía acceder al fuego. La muerte de uno de los niños accidentalmente a manos de los cazadores y sus lanzas en medio de una frenética danza de guerra marca la distancia definitiva y la llegada de una violencia sin control. Cómo olvidar el acto final de llamada a la cordura de Piggy, quizá el que más necesitaba de la protección de los cazadores pero moralmente impedido de seguirlos. Esa cuando toma la caracola sin la que no se podía hablar en “asamblea”, y los salvajes cazadores, ignorando esta única regla de civilización, le tiran una enorme roca, matándolo también. Es una de las películas (y libros) con los que he lagrimeado, la muerte de Piggy, sus llantos cuando le roban sus lentes, la manera en que Ralph lo protege y escucha. No hay duda de que la constitución física de Piggy está a la altura del peso que el personaje tiene en la historia. Un gordito para recordar.

3. Russell, UP (2009)
Russel, el niño explorador en Up.
Esta genial película animada de Pixar, nominada además a Mejor Película en los Oscar (y ganadora de la estatuilla en su categoría), nos ofrece tanto: la historia de Carl y Ellie, dos niños que desde que se conocen se adoran y envejecen juntos añorando las aventuras de unas cataratas idílicas. Pero también, ya con Carl anciano y viudo, un entrañable y regordete niño explorador llamado Russell, quien por intentar ayudar a Carl como buen boyscout termina no solo acompañándolo en la búsqueda de las cataratas, sino enseñándole, en su propio descubrimiento de “la vida salvaje”, mucho del amor, de la vida y de la lealtad. Llama la atención su relación con Kevin, la rara ave que encuentran en esos lejanos parajes. Cabe preguntarse, ¿por qué siempre un gordito? ¿No podía ser un niño explorador flaco? Quizá la debilidad y empatía puede transmitirse mediante otras personificaciones, pero quizá es porque la gordura es un estigma particular de la niñez y de la adolescencia: nadie te margina en la escuela por ser flacucho, sino por gordito. Injusticia real y tangible que, sin embargo, es fuente de coraje y de enseñanzas cuando vemos que aquel niño gordito, marginado, o dejado de lado por su padre, como en este caso, es capaz de hacer más que el más flaco y pintado. Es mi apuesta. No sé la de ustedes.

4. “Gordy” Cohen, Los gonnies (1985)
Gordi.
Otra pandilla de niños que va en busca de lo desconocido. Esta vez no es un cuerpo, sino un tesoro perteneciendo a un extraño “Willy el tuerto”. Una aventura dirigida por Steven Spielberg que marcó a toda una generación. “Gordy”, parte de la pandilla junto a Mickey (Sean Austin, “Sam”, en El señor de los anillos), “Data” Chang (el niño oriental de Indiana Jones) y “Bocazas” Devereaux (Corey Feldman, también conocido por Stand by me), es otro niño obeso que complementa el estilo “Bennetton” del casting, en este caso sin tanta carga de sentido como en los casos anteriores. Los goonies son una pandilla de un oriental, un gordito, un bocón y el líder conflictuado por la economía de su padre.

5. Seth, Supercool (2007)
Genial Jonah Hill, hoy nominado al Oscar por
"Moneyball".
Sí, Seth de Supercool no es un niño. Con las justas viene a ser un adolescente, pues cursa su último año de colegio antes de irse a la universidad. Pero, vamos, Supercool es también la historia de una especie de pandilla (Seth, el pervertido; Evan, el tímido; y Foggel, alias McLovin, el hipernerd) que va en busca de algo: no un cuerpo, no un tesoro, pero sí juerguear con alcohol para poder ligarse a una chica. Y dentro de esta pandilla la constitución incluye, pues, a un personaje pasado de peso, que además es el bocazas del grupo. Es importante pues que aquí el miedoso termine siendo el flaco Evan y no el gordito Seth. Los tres, gordos o no, son socialmente rechazados por los populares. Así que la gordura de Seth, interpretado por el candidato al Oscar este año, el genial Jonah Hill, es más un impedimento para conquistar a la chica de sus sueños, la bella y popular Jules, interpretada por la ahora megaestrella Emma Stone. Seth piensa que debe emborracharla pues sobria jamás querría algo con él. La ternura se desborda (y se fusiona con la vergüenza y la risa) en una de las escenas finales donde Seth, ebrio, le dice a una sobria Jules que es su última oportunidad de estar con ella, así, borrachos. “Mírate, Jules, mírate… y…  mírame”, le dice Seth, entre lágrimas. Claro, la escena, seria y sentimental, termina con un desmayo alcohólico de Seth, que le da un cabezazo a Jules, cayendo al suelo. Menudo personaje, escrito desde los 13 años por Seth Rotgen, el genial actor de Supercool, Virgen a los 40, Ligeramente embarazada, Pineapple Express, y tantas otras. Cabe resaltar la genial secuencia en donde Seth confiesa su precoz obsesión por dibujar penes en todas las formas y colores a sus cortos 8 años: “Le pasa a un porcentaje de niños”, dice, mientras la película te muestra a un gordito judío en segundo grado llenando su lonchera de los Cazafantasmas con sus obscenos dibujos. Priceless.

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Bonus Track
Hugo “Hurley” Reyes, Lost
Inolvidable Hugo "Hurley" Reyes, de Lost.
Si Seth, de Supercool, no es un niño típico a lo Piggy o Vern, pues Hurley menos. Por eso lo pongo como Bonus Track, no porque sea gordo, sino porque es un personaje gordo en un historia con una gran cantidad de otros personajes. Uno podría decir: “Nunca falta el personaje gordo”, pero hay que aclarar que los creadores de Lost no tenían pensado incluir ni a “Hurley” ni a un personaje gordo. Jorge García, el actor que interpreta a Hugo Reyes, fue a audicionar por el papel del maloso y pepón “Sawyer”. Ese “atrevimiento” hizo que los creadores pensarán en García para un papel propio y así nació Hurley. Pero no podemos negar que el personaje gordo y carismático cayó como anillo al dedo en la historia de Lost, sobre todo si es un isla en la que por mucho tiempo la única fuente de alimentos son las papayas, los mangos y uno que otro jabalí cazado por Locke. Incluso, cuando ya disponen de las provisiones de “la escotilla”, Hurley se siente mal por comerse los chocolates y las golosinas. “Estamos perdidos en una isla y yo en lugar de adelgazar sigo engordando”, le hacen decir los guionistas al buen Hugo. Pero la gordura y los apodos de Sawyer (desde “Jabba” hasta “Gordo”) no impiden que Hurley se enamore y conquiste a la guapa Libby. Ni tampoco ser uno de los elegidos de Jacob ni, al final, termine siendo quien cargue con la responsabilidad de la isla. Y es que, para qué negarlo, Hurley es uno de los personajes más queridos de Lost, sino el más querido. Y es que es un gordo bueno y divertido, como dice la canción.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¡Estas son de terror!

Acaba de pasar la “Noche de Brujas” o “Halloween”, e incluso el Día de Todos los Muertos (por el 1 de Noviembre), y conversando por esa fecha con amigos salió el siempre aludido tema del terror, los fantasmas y afines. Quizá esta lista debió ser previa, pero no cae mal tocar, después de tiempo, películas de género, esta vez de Terror. Pero ojo, veamos primero qué consideramos como “Terror”. Me he tomado la libertad de circunscribir el género no a películas del estilo Saw o Rec, por ejemplo, pues esas tienen más que ver con suspenso, gore o virus extraños, ni tampoco he incluido a las películas de zombies, pues las considero todo un subgénero que merece un post aparte. Así, dentro de las que pudieron estar en esta lista y merece la pena mencionar, a mi criterio y con el riesgo de que, como siempre, se me escapen varias, están The Grudge (versión japonesa y estadounidense); las saga de las tres películas de Actividad Paranormal (la tercera es notable); El cuarto tipo (una película que asusta BASTANTE); El Sexto Sentido y su “I saw dead people” (la única película que merece el título de “buena” de su director, M. Night Shyamalan); The others, con Nicole Kidman, The Blair Witch Project; por supuesto el clásico Poltergeist, la italiana Aquella casa al lado del cementerio; la notable El exorcismo de Emily Rose; otros clásicos como Halloween, Viernes 13 o La profecía, e incluso Chucky, el muñeco diabólico (Child’s play, en inglés). Una tarea difícil escoger estas películas por la cantidad de buen y mal terror en el cine. Se agradece al lector contribuir con sus propias némesis en este género de películas tan atractivas como temidas.


1. El excorcista – 1974



Max von Sydow, como el
Padre Merrin.
Número 1 indiscutible. Universal acclaim. La película dirigida por William Friedkin protagonizada por Elen Burstyn, un escolar Linda Blair y nada menos que Max von Sydow marcó época. El temor que infunde el film roza la violencia, sobre todo en los momentos de posesión de la pequeña Regan. Realmente escalofriantes los diálogos entre el ente que habitaba el cuerpo de la niña con el Padre Merrin y, sobre todo, con el Padre Damien Karras (interpretado por el ya fallecido Jason Miller). Recuerdo con especial congoja cuando la niña poseída empieza a llamar al padre por su nombre, tal y como lo llamaba su madre muerta (“Dimmie, fue tu culpa Dimmie”). La primera vez que la vi fue en televisión nacional, en español, y traducida por actores españoles, con su clásico dejo, lo que hacía que la película me resultara aún más terrible de soportar. Igual quedaron grabadas en mí las imágenes de la cabeza de Linda Blair dando vueltas, el vómito verde, la autoviolación con la cruz, la muerte final del Padre Karras para salvar a la niña, y hasta el temor a jugar Ouija por miedo a que suceda lo mismo que con el “Capitán Howdy”. Luego la he vuelto a ver muchas veces y el resultado ha sido el mismo: obsesionado al máximo. Incluso fui al cine para ver su reestreno por sus 25 años: no podía perderme ver El exorcista en pantalla gigante y con sonido surround. Hay que recordar que la película está basada en un excorcismo real que se practicó sobre un niño de 10 años en la década de los años 40. Lástima que las secuelas, El exorcista 2 y El exorcista 3, así como la precuela, El exorcista, el comienzo del mal, hayan sido tan malas.

2. El resplandor (The Shining) – 1979



Película absolutamente de culto. Stanley Kubrick en su máxima expresión. Geniales actuaciones de Jack Nicholson y Shalley Duval. Cuenta la historia de Jack Torrance, escritor sin muchas luces sin trabajo que acepta vigilar un solitario hotel durante un invierno inaccesible en las montañas de Colorado. Como tantas películas de suspenso o terror, está basada en una novela de Stephen King (al igual que otra película de nuestro Bonus Track). A Torrance-Nicholson lo acompañan su mujer y su hijo Danny, quien todo parece indicar posee poderes mentales o una sensibilidad particular que llama la atención. La manera cómo Torrance va perdiendo la razón, reviviendo una historia de asesinato acontecida en el mismo hotel permite a Nicholson lucir todas sus condiciones actorales y lleva al espectador a un estado de suspenso cada vez más intenso. Si a eso le sumamos las circunstancias de aquel antiguo asesinato, que van reviviéndose en el hotel, ya no se sabe si en la imaginación de sus personajes o en su realidad, terminamos ante un escenario donde la locura de Torrance se hace incontrolable y el miedo, tangible. La famosa frase “Here’s Johnny!”, de Nicholson rompiendo la puerta a hachazos es memorable, así como las niñas gemelas, Dany en su triciclo, y la propia persecución de Torrance a su hijo por un laberinto cubierto de nieve hacia el final del film. Real y surreal al mismo tiempo. Una puesta en la pantalla que solo podía salir de la mente de Kubrick.

3. Ringu – 1998 / El aro - 2002



Japonesa y gringa, ambas versiones
son escalofriantes.
La mayoría conoce la versión estadounidense de 2002, que es bastante buena y aterradora, aunque la versión original japonesa, Ringu, lo es aún más. Es la historia de una periodista que investiga la muerte de varios adolescentes. Cada una de las víctimas ha visto un extraño video que, apenas visto, provoca una llamada en la que le indican a la víctima que en siete días morirá. En el video, por supuesto, se ven imágenes aterradoras de todo tipo, siendo protagonistas una extraña mujer y un aro. Todo el que ve el video muere irremediablemente. El trato de las situaciones, el argumento en sí, el sonido, la resolución final, El Aro quizá sea la película más aterradora de los últimos 15 años, aunque los fanáticos de Actividad Paranormal ahora piensen lo contrario.

4. Pesadilla en Elm Street – 1984



Freddy, un icono de todos los tiempos.
Un clásico del gran Wes Craven, creador también de la saga Scream y, antes, en 1977, de The hills have eyes, otra cinta que podría estar perfectamente en este recuento. Emblemática caracterización de Robert Englund (conocido también por su papel en V: Invasión Extraterrestre), que no ha podido ser igualada en el reciente remake, bastante malo y predecible, por decir algo. El argumento no puede ser más aterrador: un asesino armado con un guante de cuchillas en las manos y un humor literalmente mortal, quemado y desfigurado, hace que tus pesadillas se hagan realidad, matándote en tus sueños. Y más aterrador aún: no puedes quedarte dormido pues si duermes morirás. Así nace el personaje de Freddy Krueger, su sombrero y su ropa de rayas verdes y rojas, la lúgubre canción de “Uno, dos, ya viene por ti, tres cuatro…”, y una serie de películas que incluyeron dos secuelas bastante aceptables, y hasta una versión de Krueger enfrentándose a Jason, el de Viernes 13, con los humanos de por medio, en una película que dejó bastante que desear, hay que decirlo. Un clásico que seguirá vivo (y despierto) por mucho, mucho tiempo.

5. La cosa (The thing) – 1982



Clásico de Carpenter que marcó historia.
Junto con Wes Craven, John Carpenter, su director, es uno de los infaltables para entender el género de terror de las últimas décadas. Director de Halloween, La niebla, Christine, entre otras, su obra más reconocida es The thing, una película ubicada en la Antártida, un escenario de por sí lleno de misterio, donde una criatura extraterrestre con la capacidad de imitar a cualquier ser vivo con el que entre en contacto se mezcla con los integrantes de una Estación estadounidense en el continente antártico. La incertidumbre de no saber quién es humano y quién no, con una intensidad que va in crescendo, captura al espectador, no solo por curiosidad sino por temor. Y lo mismo pasa con los integrantes de la misión, encabezados por Kurt Russell y Wilford Brimley, que terminan dudando los unos de los otros, en una de las películas de terror más legendarias de la historia.

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BONUS TRACK
Empate: Los pájaros (1963) vs. Carrie (1976)

Tenía que estar el maestro Hitchcock.
Sé que son dos películas que no tienen que ver nada entre sí, salvo que ambas son dirigidas por dos maestros: Alfred Hitchcock y Brian de Palma. Los pájaros, por su parte, no es la película de miedo convencional. No hay monstruos, fantasmas, extraterrestres: son los pájaros, como indica el título, los que sirven de hilo conductor de la tensión y el temor durante la película, que empieza con una historia aparentemente trivial, donde destaca el empuje de la protagonista por buscar al hombre del que se enamoró, para pasar, poco a poco, a progresivos ataques de los pájaros: una gaviota que ataca a la “heroína”, el cumpleaños infantil, la legendaria escena del ataque a la escuela, la secuencia del restaurant, donde todos intentan soltar sus explicaciones y se relaciona a las aves con el fin del mundo… y va quedando la impresión de que los pájaros simbolizan algún tipo de castigo, o no, o simplemente es la naturaleza que se sale de control y empieza a desatar su furia contra los habitantes de Bodega Bay. La música tiene mucho peso también, hecha sobre la base de los sonidos de aves reales. Luego del ataque a la escuela, la escena que más escalofríos e impacto me generó es claramente la escena final, absolutamente apocalíptica y lúgubre, con la destrucción de las aves en su esplendor, con un paisaje que parece -casi, casi- posnuclear, por decirlo de algún modo.
Por otro lado, está Carrie, de Brian de Palma, basada también, como El resplandor y tantas otras, en un libro de Stephen King. Carrie es una adolescente que es la constante burla de sus compañeras de colegio, e hija de una esquizofrénica fánatica. En la novela la situación es aún más clara y lastimera para Carrie, que resulta tener poderes telequinéticos, es decir, puede mover los objetos con su mente. La escena –tanto en el libro como en la película- de la primera menstruación de Carrie White en las duchas del colegio, luego de una clase de educación física, es bastante fuerte psicológica y visualmente. Los poderes de Carrie empiezan a revelarse ante el espectador que, finalmente, sufre junto a la chica cuando en su fiesta de promoción es víctima de la última burla de sus compañeros: un balde de “sangre” que cae sobre ella. La furia telequinética de Carrie se desata sobre todos los presentes, matándolos con un gran incendio a puertas cerradas. Su madre, su único consuelo, piensa que ella es el demonio por sus poderes e intenta matarla, para terminar siendo asesinada también por su hija perturbada. Finalmente, la culposa Carrie hace que su casa se derrumba, matándola a ella también. Un clásico de las películas de terror, y una historia bastante triste a la vez. Terror psicológico que le llaman.

martes, 25 de octubre de 2011

¡En guardia! Espadas x 5

Antes de que misiles teledirigidos, sofisticadas armas de fuego y tanques y aviones determinaran el destino de las guerras, la espada era el arma por excelencia, una vez que el hombre dejara los palos y conociera el manejo del metal. Durante siglos, hasta hace relativamente poco, las espadas –quizá junto con el arco y la flecha- fueron el principal artefacto para enfrentar las guerras. Y no solo eso, las disputas. Los duelos eran, antes que a pistolazos, definidos por la habilidad del espadachín, una habilidad distinta de la del buen tirador, con una performance necesaria más grácil y elegante, más exquisita, y que, por cierto, podía traer incluso una muerte más dolorosa –aunque no por ello menos sublime- que un balazo o un garrotazo en la cabeza. En esta lista hablaré de las espadas que han marcado mi imaginario, mi educación existencial-sentimental (en el Bonus Track hablo un poco, con Internet e investigación en mano, de las espadas históricas famosas), que son más reales en la ficción, quizá, que en la realidad. Han quedado fuera de la selección algunas espadas legendarias también, como la que manejaba el Zorro con tanta destreza, y que la prefería antes que el revólver, o las espadas de Los Tres Mosqueteros, cuya habilidad y gallardía los hicieron famosos más que por sus mosquetes por sus armas blancas. En un punto intermedio se encuentra, claro, la espada de Damocles, salida de la leyenda (más que mitología) griega, donde el cortesano Damocles disfruta los placeres de un rey pero, de pronto, se da cuenta que pende sobre su cabeza una filuda espada sostenida únicamente por un pelo de crin de caballo, con lo que renunció a sus beneficios inmediatamente, anécdota que ejemplifica, de alguna manera, la inseguridad de quienes ostentan un gran poder y pueden perderlo de un momento a otro, como Damocles con la espada sobre él. Pasemos a la lista y si me ayudan a enriquecerla, tanto mejor…




1. Las espadas láser de Star Wars

Marcaron toda una generación, incluso la actual, con las secuelas de la trilogía original de Star Wars. Obi-wan Kenobi, el maestro Jedi del protagonista Luke Skywalker, le decía que era “un arma más elegante, digna de otros tiempos” (cito de memoria). Elegante sí, pero letal y perfecta. Luz y poder que emergen de un mango metálico. ¿Qué niño que haya sido fan de Star Wars no soñó alguna vez con tener su propia espada láser (de color rojo, como la de Darth Vader, quizá), y, en sus juegos, imitó con su propia voz y sin rubor alguno aquel sonido como de ráfaga que indicaba el despliegue de aquella luz cortante e inimitable? Incluso en estos tiempos de Playstations, 3D y nuevas tecnologías, los tan de moda iPhones tienen aplicaciones del mundo Star Wars donde puedes mover tu teléfono como si fuera el mango de una espada láser y escuchar esos míticos chasquidos de una luz contra la otra. Como en esas luchas entre Luke y Vader, entre Obi Wan y cualquier Sith que se le pusiera enfrente.
Luke, cuando Obi-Wan le da la espada de su padre.


2. La espada del augurio

Salida también de la ficción, específicamente de los dibujos animados, la espada de Leon-Oh, el líder de los Thundercats, que lleva el poderoso Ojo de Thundera en su empuñadura, marcó también mi infancia. Y es que era una espada que hacía muchas cosas. Era pocas veces usada por su “amo” como espada, en realidad: casi nunca atacaba a nadie ni se agarraba a espadazos con sus enemigos pues ellos no usaban espadas, y sin embargo las funciones de su espada eran alucinantes para los niños que veíamos The Thundercats: podía “ver más allá de los evidente”, es decir, el futuro, poniendo sus ojos sobre la empuñadura; y por supuesto podía pedir auxilio a sus compañeros con el famoso “Thunder, thunder, thundercats oooh”, que hacía que la espada, que era casi una daga, creciera y proyectara sobre el cielo, a manera de batiseñal, el símbolo de los felinos cósmicos. El Ojo de Thundera también tenía poderes, lanzaba rayos, me parece, y contenía los ataques de Mum-Rha. En resumen: era cojonuda. Por supuesto que tuve mi propia "espada del augurio" de plástico y, luego, los muñecos de los Thundercats, cómo no.

Leon-Oh, el líder de los Thundercats.

3. Los sables de Hattori Hanzo
Uma Thurman y su espada H.Hanzo.
Esto es algo más reciente: los dos volúmenes de Kill Bill de Quentin Tarantino. Durante ambas películas se nos hace ver que los sables de Hattori Hanzo son “invaluables”, como dice el propio Bill, o que pueden ser cambiado por un millón de dólares, tan fácil como eso. Uma Thurman como la protagonista, La Novia, o la Mamba Negra, viaja hasta Okinawa, en Japón para que Hattori Hanzo rompa su juramento de 28 años de no volver a hacer una espada para poder usarla contra Bill. Hanzo es claro: “creé belleza y tuve éxito, pero creé algo que mata gente” (cito nuevamente de memoria). El calificativo de leyenda hacia las espadas de Hattori Hanzo va creciendo con la película. En la acción, vemos cómo rebana brazos, cráneos y otras espadas como si fueran mantequilla, e incluso termina con la vida de una de las enemigas principales, O-Ren Ishii (Lucy Liu), cortándole la parte superior de la cabeza, quien antes de morir tiene tiempo para decir: “Esa sí era una espada de Hattori Hanzo”. Un clásico del cine del siglo XXI y una espada –o espadas- que se une a las legendarias de mi parnaso personal.
Excalibur saliendo del lago.
4. Excalibur y el Rey Arturo
Desde chico me gustaba la leyenda del Rey Arturo y su Mesa Redonda, de la espada Excalibur y del Mago Merlín. De cómo Arturo se convertía en rey al sacar, a los 16 años, una espada atrapada en mármol que respetables caballeros que aspiraban al trono no podían mover ni un milímetro. Pero a diferencia de lo que pueda pensarse, esa espada inicial no es la famosa Excalibur: esa espada, en su reinado y en medio de una batalla, es perdida por Arturo, quien le pide un reemplazo a su amigo, el Mago Merlín. Este lo lleva a donde la llamada “Dama del Lago”, quien le regala la poderosa  Excalibur, cuya vaina era mágica. Merlín le advierte a Arturo: “Guardad bien esta vaina puesto que mientras la llevéis no perderéis nada de sangre, pero un día llegará una mujer en la que confiáis y os la robará”. Finalmente, fue Morgana, hermana de Arturo, quien molesta por un matrimonio impuesto, le roba la vaina y la lanza al mar. Sobra decir que de niño también veía los dibujos del Rey Arturo y cómo este vencía a sus rivales con la gran Excalibur.
Aragorn y Andúril (antes Nársil).
5. Narsil, la espada que derrotó a Sauron
Qué puedo decir, me encanta Tolkien y El señor de los anillos: en películas y en libros. Y en esta historia una de las principales protagonistas es Narsil, la espada que blande Isildur para derrotar a Sauron, el gran enemigo de la Tierra Media. En la historia de Tolkien  existe toda una mitología alrededor de la espada, sus restos, a quién fue heredada y cómo resurge, una historia contada a lo largo de los siglos y que va a la perfección con ese toque de Tolkien de poner mucho énfasis en el linaje de sus protagonistas. Narsil fue empuñada por Elendil el Alto, rey de Arnor y Góndor tras la caída de Númenor en la Guerra de la Última Alianza contra los ejércitos de Sauron. Cuando todo parece indicar que los humanos (y elfos) serán derrotados, Elendil ataca a Sauron y termina muerto, con Narsil rota por su propio peso al caer. Es ahí cuando Isildur, su hijo, toma la hoja de la empuñadura y, con Sauron desprevenido, le corta con ella el dedo donde este llevaba el tan famoso Anillo Único (el que Frodo intenta destruir siglos después). Luego de rota, los trozos de Narsil van a parar a Rivendel, la tierra de los elfos, donde es vuelta a forjar para ser entregada a Aragorn, heredero de Elendil e Isildur, lo que puede ser visto en las películas de Peter Jackson. Aragorn termina la tarea y usa la espada, que cambia de nombre a Andúril luego de reparada, para la última lucha contra el señor oscuro. Esta historia es, además, una en la que las espadas, hachas y flechas tienen mucho protagonismo, donde las luchas cuerpo a cuerpo, metal contra metal son un personaje más, por lo que no resulta extraño el peso argumental que recibe esta espada. Y me gusta también por un simple motivo: es un espadón, que en la película exageran al máximo, siendo mucho más “alta” que el propio Aragorn.
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BONUS TRACK

Espadas históricas
Fuera de las espadas que captaron mi atención de niño a adulto a través de referencias como la literatura, el cine o la televisión, también están aquellas famosas espadas que existieron en la realidad, o al menos en la leyenda sin comprobar, algunas de las cuales están incluso en museos. De estas, la que más me gusta, porque la conocí a través del cine, es la del escocés William Wallace, cuya historia contó Mel Gibson en “Braveheart”. Wallace es un mítico líder escocés que se opuso al dominio de Inglaterra allá por fines del siglo XIII y comienzos del XIV. Es conocida también su muerte a manos del rey Eduardo I, su desmembramiento y, claro, la inspiración que su coraje produjo en los escoceses. La escena final de la película es la espada de Wallace lanzada al aire hasta que cae clavada en las tierras escocesas. Hoy, esta espada está en el Museo Nacional en Stirling, Escocia: mide 132 centímetros y pesa casi tres kilos. La historia cuenta que el rey Jacobo IV de Escocia pagó 26 chelines por recuperar la espada de Wallace, que estaba a manos de ingleses. Otras espadas históricas son, sin duda, las del Cid campeador, como la espada Tizona, que se encuentra en Burgos, y la espada Colada. Incluso, según pude encontrar en Internet, porque no lo conocía, hay una espada peruana famosa, conocida simplemente como La espada del Perú, fabricada en Lima en 1825 y regalada por el municipio a Simón Bolívar como agradecimiento por las batallas de Junín y Ayacucho, que significaron la independencia final frente a España. Es una espada de oro macizo de 18 quilates, con piedras preciosas y dibujos, entre ellos el escudo de armas del Perú. Están también el sable de San Martín, la espada de Napoleón, y varias espadas venidas del oriente, como la famosa Honjo Masamune, hecha por un forjador del mismo nombre, Masamune, una especie de Hattori Hanzo del siglo XII.