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martes, 29 de marzo de 2011

¡Por qué no la metieron!

Hoy jugó Perú contra Ecuador en Europa y no pude ver el partido, aunque sí intenté seguirlo por Internet. No sé si habrá habido goles clamorosamente fallados, pero tomemos este partido como excusa para recordar algunos goles fallados por peruanos que quedaron marcados en nuestra memoria. Empezamos el ranking con un compilado de fallos horrorosos del fútbol peruano que encontré en la red, en el que destacan los comentarios sazonados con chispa, que son bastante graciosos. Hay un par de jugadas que también me vienen a la mente, pero que no sé si pueden considerarse como “fallos”. El primero, en los primeros 15 minutos del desastroso Perú – Chile de 1996, donde los mapuches nos golearon 4-0, Flavio Maestri tuvo, dos veces seguidas, la oportunidad de abrir el marcador, y ambos remates chocaron –increíblemente- en el palo. No sé si califica de fallo, porque fueron buenos tiros, con marca encima, que lamentablemente no entraron. Otro, también frente a Chile en Eliminatorias, de Claudio Pizarro, que se deshace de la marca con habilidad luego de un gran pase, desborda, se lleva al arquero abriéndose hacia la derecha y remata, la pelota no entra apenas, chocando en el parante. No creo que califique como falla, pero ¡debió entrar! Aquí el compilado más 4 (no) goles ampliamente recordados.


1. Compilado del futbol peruano
Este compilado que encontré en Internet está lleno de pequeñas joyas. Hay un par del zorrito Aguirre en Alianza que son increíbles, y unas de la “U”, sobre todo una de Calheira, que es para postal. Lo más gracioso del video es que quien lo hizo le puso etiquetas a los jugadores con sus supuestos pensamientos, muy muy gracioso.




2. Andrés Mendoza. Perú – Ecuador. Eliminatorias 2005.
Este es, sin duda, el gol o, mejor dicho, el no-gol más sufrido y recordado e insultado de los últimos años en el Perú, y a nivel selección encima. Un gran pase del Chorrillano Palacios a falta de 2 minutos para que acabe el partido con Ecuador, que íbamos empatando de locales 2-2 en las últimas fechas de las Eliminatorias para Alemania 2006, llega al área rival. El Cóndor Mendoza, gran delantero, que brillaba en Europa por aquella época, la para de pecho y se deshace de dos defensas ecuatorianos. Con gran calidad desborda por la derecha y deja atrás al portero. Y ahí viene el gran error: tiene todo para definir con derecha, su pierna de palo, y trata de cachetearla a la rápida con su otrora gran zurda. Pifia y decepción. Mendoza fue el hombre más insultado de aquella noche, de aquel año, de aquella década. El hombre que había clavado a Dida en el San Siro por la Champions, a Germán Burgos al ángulo de volea por la Libertadores, el delantero que había fusilado a Chilavert con una corrida de 40 metros para la goleada 4-1 de Perú en la Eliminatorias de 2002, ese mismo Cóndor, no podía cachetearla con decencia y marcar un gol que nos habría puesto en buena posición para pelear la clasificación. Por el contrario, aquel empate nos dejó casi sin chances y a ver el mundial otra vez por TV.





3. Julinho. Cristal – Cruzeiro, Final Copa Libertadores 1997
No sé si llamarle falla al mismo nivel que las burradas que ya venimos viendo en este recuento, pero sí, pues, Julinho, figura de aquella Libertadores, y de la anterior frente a River, y referente de las 11 consecutivas que jugó el Cristal durante los noventas y principios del nuevo siglo, tuvo en sus pies, por un rebote que dio el gigantesco Dida, de anotar el gol que hubiera cambiado la historia de aquella finalísima de la Copa Libertadorers 1997 frente al Cruzeiro brasilero, cuando el marcador aún estaba 0 a 0 y ese desconocido de  ralo mostacho llamado Elivelton se aprovechara de los reflejos de Balerio, que había sido figura toda la Copa.Fue una jugada de un segundo, el arco abierto, con Dida en el suelo y Julinho hizo lo que tenía que hacer: patear al arco, pero las calancas de Dida, que tapaba todo el arco solo con su altura, reaccionaron bien y la pelota salió volando lejos de la línea de gol. Algunos dicen que Julinho, con un poco más de calma, pudo centrarle la pelota al pelado Bonnet, que aparecía completamente solo por el medio, pero la verdad había que patear. Y Julinho lo hizo. Dida estuvo enorme.





4. José Pereda. Boca Juniors (no recuerdo el rival)
Pereda en Boca se
falló una increíble.
Debería estar el video pero no lo encontré por más que busqué. Tampoco el rival ni el año. Me parece que fue la primera temporada que el Chino Pereda jugó por los xeneizes. Pero creo que todos recordamos: el Chino Pereda, en uno de los pocos partidos que jugó, en un tranco imparable, se llevó a medio equipo rival, al mejor estilo del actual Lionel Messi, y al final llegó sin piernas y falló el gol increíblemente. Recuerdo la narración de Torneos y Competencias: ¡¡¡¡Pereeedaaaa-ta-ta-ta-ta-ta-taaaa, lo que se morfó el peruaaanoooo!!!!


5. José Carlos Fernández Alianza vs. César Vallejo
Finalmente, el nuevo delantero que tenemos, que ha estado con la pólvora on fire el último año –lástima que se lesionara y eso signifique un bajón en su rendimiento y producción-, Zlatan Fernández, sorprendió a muchos al ingresar a un ránking de hierros a nivel mundial elaborado por el diario inglés The Guardian. Creo que no es tan terrible este fallo, pero sí, esos goles, un cazador del área, TIENE que meterlos. ¡Qué paso Zlatan!



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BONUS
Goles fallados en otras latitudes
Y para que no digan que los goles los fallamos solo nosotros, aquí un video con un top 10 de goles fallados en otras partes del mundo, de varias épocas y varios países y clubes, algunos realmente increíbles. En algunos dices: ¡hasta Waldir la metía! El mejor me parece que es el del minuto 1.20.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Navidad en una pantalla

A pocos días de la Navidad, pensé que sería bueno hacer una lista de las 5 películas que más me recuerdan a la Navidad o que siempre veo en estas fechas o que me marcaron en algún momento en estas fiestas. Las películas de Navidad son muchas, antiguas o modernas, podría poner perfectamente, no sé, Santa Claúsula, con Tim Allen, o Realmente amor, cuya temática amorosa ocurre durante la Navidad. Pero me he concentrado en aquellas que desde pequeño, la mayoría, me han hecho acordar y reflexionar incluso sobre el espíritu navideño. Debo aclarar que la mayor parte de las veces la Navidad no es una fiesta que me guste mucho, me tiende a poner nostálgico, o triste, pero, a veces, películas como estas me han hecho olvidarme de estos sentimientos y esbozar una sonrisa. Si tienen alguna película que les haya hecho lo mismo, ojalá puedan compartirla.

1. Milagro en la calle 34

Kris Kringle.

No he visto la original de 1947, dirigida por George Seaton, pero he disfrutado más de una vez la versión de 1997, con sir Richard Attenborough en el papel de Kris Kringle, un anciano que hace las veces de Santa Claus en una tienda de juguetes en Nueva York y asegura ser el verdadero. Finalmente, por entreveros argumentales, termina en un juicio donde debe determinarse si esto es verdad o no. Una película que apela a la fe por la magia de la Navidad de todos quienes la celebran. El fallo del juez, sustentado en el “In God we trust” de los billetes gringos, termina por inclinar la balanza hacia el lado de la fe y la ilusión, donde creer es lo más importante. Tengo pendiente ver la original.

2. Mi pobre angelito (I y II)

Solo en Navidad.
Home Alone no es solo la historia de un niño que se queda solo en casa y debe defenderla con todo su ingenio de un par de ladrones ineptos. Es también la historia de cómo, a través de la fe, el niño termina creyendo en que todo puede salir bien. Y cómo la mente infantil puede traducir todo, sobre todo en estas fechas, a códigos mágicos y deseos que pueden volverse realidad, como desaparecer a tu familia, hacer volver a tu madre cuando más la necesitas, perdón de por medio, o recibir ayuda de quien menos te lo esperas, como el recoge nieves de la primera parte o la señora de las palomas, en la segunda. Una película que nos ha hecho reír, claro que sí, pero que también nos ha enternecido y, en mi caso, también me ha dejado grabadas canciones navideñas, donde algunas de ellas, en las circunstancias en las que se encontraba el pequeño Kevin, podían resultar hasta tenebrosas para un niño que se identifica con el personaje y su temor (que es el caso de los que vimos la película cuando teníamos aproximadamente la edad del protagonista).

3. The night before Christmas

Clásico de Tim Burton.
De la mente de Tim Burton, y dirigida por Henry Selick, The night before Christmas, conocida también como El extraño mundo de Jack, nos cuenta como Jack Skellington, el Rey Calabaza, cansado ya de Halloween, descubre la Navidad y queda maravillado con ella. Decide por ello trasladarla a Halloween Town, donde sin embargo no entienden el concepto. Frustrado, Jack decide que lo que importa es creer en la Navidad, más allá de la forma, y comunica a todos que este año ellos asumirán el control de la festividad, incluyendo el secuestro y reemplazo de Santa Claus. El extraño mundo de Jack es una visión macabra de una festividad llena de color, pero a diferencia de la historia del Grinch, que busca acabar con la Navidad, Jack realmente desea celebrarla, y en ese afán termina casi destruyéndola. Es  admirable cómo Burton pudo hacer una apología a la Navidad de una manera gótica y tan original. Una película de culto, por supuesto.

4. Scrooged
Sátira moderna de Scrooge.
Esta es una sátira de Un cuento Navidad, de Dickens, dirigida por Richard Donner, recordado por Superman, ambientada en plena ciudad, donde el rol de Scrooge está trasladado al personaje Frank Cross, interpretado por un siempre genial Bill Murray. Recuerdo haber visto esta película de pequeño, hace tiempo que no la veo, pero más allá de la adaptación de la obra de Dickens a un mundo actual, financiero y político, con excelentes toques de humor, lo que siempre me llamó la atención es la clásica historia de Scrooge y los fantasmas que lo visitan. Desde la versión original, pasando por esta película, hasta las viejas historietas de Disney donde Rico MacPato hacía de Scrooge. Realmente “un cuento de Navidad”.

5. Qué bello es vivir

Navidad según Capra.
It’s a wonderful life, en inglés. Un clásico por donde se le mire. La película de 1946, interpretada por James Stewart y dirigida por Frank Capra, es una versión ultra libre de Un cuento de Navidad, de Dickens, pero no como Scrooged, que es una adaptación un poco más literal, sino solo en el alma de la película, donde un hombre valora al final lo bueno de la vida y le saca el máximo provecho. Luego de perder una suma alta de dinero sin querer y ser acusado por perderlo, el protagonista llega a desear no haber nacido. Una visión proporcionada por un ángel misterioso le muestra cómo hubiera sido la vida de su pueblo si él no hubiera nacido, con sus acusadores en el poder y sus seres queridos en vidas miserables, visión que lo desespera y hace que le pida a Dios poder tener su vida de vuelta.
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BONUS TRACK
Duro de Matar (I y II)

Acción navideña.
Quizá esta película no se asocie inmediatamente a la Navidad, pero es bueno recordar que tanto la primera como la segunda, que creo son las únicas que vale la pena recordar, suceden en Navidad, la primera en el edificio Nakatomi, y la segunda en el aeropuerto Dulles, con nieve y música navideña de por medio. Además de las aventuras del policía McClane por salvar rehenes de manos de terroristas, una cosa se ha quedado grabada en mi memoria: la clásica canción de Navidad “Let it snow”, tanto cuando la canta el policía Al Powel antes de que le caiga un cuerpo sobre la patrulla, como en los créditos finales. Dirigida por John McTiernan, también conocido por Predator, esta es una película donde la Navidad se vive a un ritmo intenso.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Un comercial... ¡y regreso!

Este post no trata necesariamente de los mejores o de los peores comerciales (podemos hacer más adelante uno con ese fin, incluso a nivel internacional), sino de aquellos que han dejado huella, por buenos, por malos, por bonitos, por feos, por ocurrentes, en nuestra memoria, acaso colectiva.
A pesar de que el You Tube facilita el acceso a muchos de ellos, la verdad es que mi búsqueda por algunos no ha tenido éxito, pero igual intentaré recordarlos aunque sea nombrándolos. Por ejemplo, está aquel con su cancioncita de “Hey tú, ya no la barajes, es hora de que tu trabajes, estudia en Simaaa”, hasta el más moderno “En solo un mes, hablas inglés, inglées”, o el antiguazo de I.Q. donde el chico decía “Uy, se evaporó”, o el “por supuestation, preguntation lo que queretion”. También están para recordarse algunos clásicos, como aquel ochentero de Inca Kola y el sabor de los nuestro, con la narración, me parece, de Arturo Pomar, o la campaña pro-huevo con su “mi huevo quiero yo mamita”. También el comercial de Negrita del chiquito mazamorrero que le gusta mazamorrear  o cómo olvidar ese en el que unas niñas con voz de choclonas se decían “Pásame la manty” . En fin, hay de todo, he intentado trabajar con lo que he podido encontrar en Internet solo para avivar un poco los recuerdos, y revivir por ejemplo aquel de Fruna-catoinga, de D’Onofrio, que me parece fue obra de Rafo León, o esa magia de la radio que fue “Del chancho su huevo”, del Senati. Lamento no haber podido encontrar el video del comercial de espumas Zebra donde un vendedor mañoso hacía de las suyas y le bajaba el cierre a la inocente compradora. Sin orden ni concierto, aquí siete comerciales antológicos y algunas menciones:

1. Idat, El Monstruo en Computación



Inolvidable por exitoso, por barato y exitoso. Además todos recuerdan incluso de qué instituto tecnológico se trata, es decir se logra el objetivo de la recordación de marca. Este comercial tuvo un par de secuelas, como el Tigre vs. El Monstruo en Computación, o aquel donde un pata intentaba transformarse sin poder hacerlo. Antológico.

2. Pilsen: El macha chalaca o ¿Qué pacha en mi cabecha?



Dentro de los comerciales de cerveza, que van desde los amigos, el chancha y el causita, pasando por la titular y las sonámbulas, me quedo con este, de fines de los años ochenta, que recuerdo hasta ahora por su ingenio naif, y su célebre frase ¿Qué pacha en mi cabecha, lo que te pacha es que te falta una cevecha”.


3. Colchones Paraíso y Jason



Paraíso ha sacado muchos comerciales para recordar, incluyendo jingles muy buenos y uno en el que un elefante pasaba por encima de los colchones para demostrar su calidad y resistencia, pero dentro de todos los spots de Paraíso me quedo, quizá por lo ingenioso, quizá por lo malo, no lo sé bien, con este que protagoniza Milene Vásquez y un Jason bamba machando con su sierra eléctrica un colchón del que salen cochinadas. La parte en la que Jason se une al grito de Milene es, por decir algo, graciosa.


4. Zapatillas He Man: las más poderosas del Universo



Cuando volví a ver este comercial ya no sabía si se trataba de una broma o de la realidad, pero no, no se equivoquen, si fue realidad, sí existieron estas zapatillas y esta publicidad. Los comerciales de zapatillas siempre han estado en la onda “vanguardista”. Baste recorgar las zapatillas Tige, que agarran con garra, o las invencible de Koyama, o las Super Reno. De todo como en botica.


5. Yungay: más te vale aprender inglés



Este comercial catapultó a la fama y al éxito a su creativo, Gustavo Rodríguez, quizá su gran one hit wonder. La gente se apropió de la palabra y hasta ahora siempre hay alguien que llama “yungay” a los pobres guachimanes. La lección quedó aprendida: te puedes perder mucho si no sabes inglés. Eso sí, por lo menos yo, hasta hoy que volví a verlo, no recordaba a qué curso de inglés promocionaba el famoso “Yungay”, así que digamos que no se le puede poner 20 de nota.


6. Vinifan: ¡digas como lo digas Vinifan es Vinifan!



¿Cómo olvidar esta frase: “Mismo libro usando Pepito, después Anita, después Luchito, Vinifan, hi!”. Esa fue la parte más célebre del comercial, que también incluía rusos diciendo “Vinifanosha”, etc. Luego de años salieron secuelas tratando de agarrarse del éxito de la parte japonesa del comercial. Y es que siempre nos han gustado los japoneses en nuestros comerciales, baste recordar el “Achica precio”, del chef Toshiro Konishi.


7. Chomp de Fenix, la gitanilla de vainilla



Este también lo recuerdo con cariño y recién, al volverlo a ver, me doy cuenta de que también tiene presente a Milene Vásquez de pequeñuela, y me parece reconocer a alguna amiga por ahí, entre las majas. Este comercial está en mi cabeza mezclado con recuerdos de Polystel, de Universal Textil, que se mantiene joven aunque pasen los años, y el de Ambrosoli, de toffees, donde salía un gringo gritando “Old England Toffee!”, con “coco madoro rallado de Devonshire”, o ese inolvidable de Chapetex. Unos no tienen que ver con otros pero en mi memoria son uno solo recuerdo.

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BONUS
LO MÁS BIZARRO: Consomé Panchi, de Japón



Este no es peruano, pero si hablamos de comerciales que dejan huella por estrambóticos o raros tenía que poner un bonus: Consomé Panchi, de Japón, sobre unas papitas a lo Lays, que come divertido un perro humanizado, con muchos errores la verdad, y cosas medio inexplicables, en un spot digno de un análisis semiótico, si no es que psicoanalítico también. Es imperdible para los que no lo hayan visto aún (en Internet hay bromas al respecto, con análisis “bromistas” de sus posibiles significados).

lunes, 29 de noviembre de 2010

Animada diversión: los mejores dibujos

Aprovechando la campaña de los últimos días de poner fotos de dibujos animados en los perfiles del Facebook para apoyar la lucha contra la violencia infantil (cuya efectividad y razón de ser me parece bastante cuestionable), hagamos un post sobre los mejores dibujos animados, aquellos que nos encantaron de niños o que nos encantan ahora de “mayorcitos”, y mucho de los cuales hemos estado viendo en los dichosos perfiles día tras día. Ya he mencionado en un post anterior algunos “placeres culposos”, como Candy, Marco o Jem, que perfectamente podrían entrar en esta lista, pero haré el intento de hacer un Top-10 (en este caso creo que es imposible quedarse en solo una lista de cinco) con los dibujos que más me gustaron y me gustan. Debo decir, antes que nada, que nunca me gustaron ni engancharon Southpark, Pokemon, Bob Esponja, Rugrats, y ahora último, tampoco American Dad o Family Guy, por más que algunos episodios sean realmente buenos. No han dejado huella en mí, qué le puedo hacer. Queda hecha la aclaración y abierto el debate, si se quiere.

1. Looney Tunes (1930-1969)



Bugs y compañía.
El universo Warner de Bugs Bunny, Porky, el Pato Lucas, etc., es, de lejos, el que más alegrías, risas y entretenimiento me ha dado desde que tengo memoria. A pesar de ser dibujos antiguos realmente antiguos, cuya fecha borrosa aparecía en los créditos, me capturaban cuando los veía por canal 5, me parece, a media mañana, de muy pequeño. Y eso es prueba más que suficiente para decir que cuando algo es bueno y universal se disfruta por igual en 1930 o en 1985 o los años 2000. Me gustaban especialmente los episodios con temática, como Bugs en el espacio o en el oeste o en Barbero de Sevilla o haciendo de torero, o el Pato Lucas de superhéroe, con Porky de asistente, etc. Recuerdo con especial cariño la “lucha de sombreros” entre el conejo de la suerte y Elmer, así como la genial “Temporada de patos”, la eterna lucha entre Bugs y Lucas, este último mi personaje favorito. El universo Looney Tunes es inmenso y no puedo mencionar algún personaje o capítulo que no me guste, desde el Coyote y el Correcaminos hasta Marvin el marciano o Silvestre, Piolín, el gavilán pollero, el gallo Claudio, etc., etc., etc, incluyendo a los Looney Tunes de principios de los años noventa.

2. Los Thundercats (1985-1989)

Felinos cósmicos.
Uno de los dibujos que más me gustaban de chico. Recuerdo que me ruborizaba ante mis abuelos cuando empezaba la música del inicio, una especie de vergüenza por ver dibujos cuando se suponía que debía ser más grande, y también, supongo, porque, como buen fan, me gustaba Cheetara. En los años de apogeo de los Thundercats mi papá me regaló el álbum, que llené con devoción, y mi madrina, que vivía en EE.UU., me traía los muñecos, que incluían personajes que aún no salían al aire en el Perú, como Bengalí o Linx-O. Fue una experiencia que superaba la pantalla chica, y me hacía jugar con León-O y compañía en sus versiones de plástico. Mi personaje favorita era Yaga, el espectro inspirado, imagino, en Obi Wan Kenobi, que se le aparecía del mismo modo a Luke Skywalker. Mis episodios favoritos son dos: el primero, cuando los Thundercats salen de Thundera, y al final de esa “temporada” la serie de pruebas que debe pasar León-O para ser elegido Señor de los Thundercats. También recuerdo especialmente el capítulo donde el fantasma de Grunne el destructor, un ex Thundercat, combate con el fantasma de Yaga. Punto aparte son los villanos, desde los mutantes de Plunn-Dar hasta Mumm-ra y los Lunnattacks. Los aliados de los felinos cósmicos también eran bacanes, como Turmagar el Tuska (la morsa), Hachimán (el samurái), Gatonieve, o los inofensivos berbils.

3. Transformers (1984-1987)

Prime vs. Megatron.
Casi contemporáneos a los Thundercats en mi imaginario personal. Me encantaban, también, los Gobots, por ejemplo, pero los Transformers realmente los arrasaron. No solo porque era un alarde de transformaciones y batallas, sino porque la historia detrás de la anécdota era más que interesante. El enfrentamiento entre los Autobots y los Decepticons, la matriz que llevaba Prime en su pecho, y la historia detrás de Cybertron, con los nuevos personajes que luego salieron, era cautivante. Megatron era uno de mis favoritos y odiaba a Starscream. Mis recuerdos también se entremezclan con los muñecos que se pusieron de moda por aquella época. Es una lástima que las películas de Michael Bay no le hagan justicia a tan interesante historia. Mi capítulo favorito, también, es el primero, cuando los Transformers llegan a una Tierra primitiva.

4. Capitán Futuro (1978-1979)

El gran Capitán Futuro.
La historia del Capitán Futuro, esa oscuridad sutil que estaba detrás de todo, incluida la música, los colores, los personajes, con mucha tristeza detrás, por momentos, me fascinó. También los viajes en el tiempo, las dimensiones paralelas y los microcosmos. Curtis Newton, el Capitán Futuro, es la adaptación animada de una serie de relatos de Edmond Hamilton de 1939, de ahí quizá la inspiración “realista” y profunda de la serie. Los textos originales pueden encontrarse en la web. Los personajes son realmente interesantes, desde Otto, el monigote de hule, y el gran Grog, androide y robot, respectivamente, creados por el padre del Capitán Futuro, hasta el profesor Simon Wright, científico que crió al capitán y que ahora sobrevive como un cerebro asistido robóticamente en un pequeño tanque artificial volador. Incluso las mascotas de Otto y Grog, Iki y Doki, tenían su lugar especial en la trama. La nave Cometa, que comandaba el capitán, era también alucinante.

5. Los Pitufos (1981-1990)

Los suspiritos azules.
¿Quién no ha visto los Pitufos? Esa serie creada por el belga Peyo que cuenta las vicisitudes de las criaturitas azules que viven en su secreta aldea en medio de los bosques recogiendo pitufresas. Me gustaba que estuviera ambientada en la edad media, con castillos y caballeros (como Guillermín, si se le puede llamar caballero), con brujos(Gargamel), y todo lo demás. También que representaran una especie de tipología del ser humano, desde el pitufo gruñón, hasta el bromista, pasando por el genio, el filósofo o el tontín. La idea alquimista de Gargamel de transformar 6 pitufos en oro, como una suerte de piedra filosofal, también era seductora. Hasta el nombre del gato, Azrael, es el de un demonio, por lo que los códigos detrás de los pitufos van más allá de muñequitos azules que corretean por el bosque. La frase “Cómo odio a los pitufos” es casi un himno (yo lo suelo usar, transformándolo, en un “cómo odio a los pitucos”). En fin, está de más contar de qué va la serie. Los atraparé aunque sea lo último que haga, lo último que haaga. Lo máximo. Por cierto, odiaba a Pitufina. Qué aburrida.

6. Tom y Jerry (1940-1958)

Gato vs. Ratón.
Geniales gato y ratón. Yo siempre estaba de parte del gato, por supuesto. Odiaba a Jerry, porque nunca podía perder. Una de las mejores cosas de este dibujo, y creo que sigue siendo su gran mérito, es que los personajes no hablan, sino que transmiten todo a través de expresiones faciales o sonidos, como tragar saliva o gritos de dolor o alegría. Está claro que inspiraron a Itchy & Scratchy, de Los Simpsons (deberían darles su propio especio de media hora), incluso siendo los primeros cortos de Tom y Jerry bastante más sanguinarios que los dibujos que luego sacó la Metro (cortando por la mitad a Tom, con pistolas, etc.). Me encantaba cuando aparecía la dueña de Tom, una negra a la que solo se le veían las piernas, y hablaba con ese dejo con el que las caricaturas suelen representar a los africanos. Las pocas veces que Tom habló fueron momentos memorables.

7. Inspector Gadget (Truquini) (1983-1986)

Trucos a más no poder.
El Inspector Truquini era demasiado gracioso. Y sus trucos realmente fascinantes para la mente de un niño. La idea de un inspector “biónico”, que tiene incorporados en su cuerpo decenas de artilugios, es realmente buena, sobre todo cuando muchas veces el uso de estos chiches termina haciéndolo quedar mal. Los gadgets más divertidos para mí eran el “Sal de tu agujero trucohelicoptero”, el láser que tenía en el dedo índice o el clásico inflador que lo hacía rebotar como una pelota por todos lados. El personaje de Capa Audaz es realmente notable y divertido (Vuela, vuela, Capa Audaz), así como la sobrina Penny, que sacaba de aprietos a su tío para escapar de la Garra. Como en otros dibujos, me gustaban los episodios temáticos y también el que el villano fuera casi anónimo, pues nunca se le veía la cara. Es interesante pensar, también, que Penny tenía un “libro-computadora”, desde donde hacía todo, una especie de visión de lo que después sería la laptop (recuérdese que la serie es de 1983). La canción era lo máximo (Go, Gadget, Go, uh, uh!), pero recuerdo que cambiaron la serie traducida como Truquini por la versión española donde lo llamaban Gadget. Ahí perdió bastante, al menos en feeling.

8. Pinky y Cerebro (1995-1998)

¡Vamos conquistar el mundo!
Qué frase más motivadora era cuando Pinky le preguntaba a Cerebro a qué se dedicarían esa noche… a lo que él respondía “Lo mismo que todas las noches, Pinky, tratar de conquistar el mundo”. Pinky y Cerebro empezaron dentro de la genial Animaniacs, también de la Warner como los Looney Tunes, y luego se independizaron. Los geniales laboratorios Acme, siempre presentes en el universo Warner, dan vida a estos ratones genéticamente alterados. Las voces en español son geniales, la tonta de Pinky y la siniestra de Cerebro, aunque al final se nos ofrece una impresión de que Pinky no es tan tonto como parece, siempre la ingenuidad venciendo sobre la vanidad. El episodio que más recuerdo es uno donde Cerebro idea una manera de hipnotizar a toda la raza humana. Genial.

9. Los Simpsons (1989 – hoy)

Humor amarillo.
Tenía que estar la familia más loca y tonta y famosa de Springfield (pueblo cuyo nombre tienen más de una decena de ciudades en Estados Unidos). Ya son más de 20 años con la familia amarilla, y sus divertidos amigos y enemigos, como Flanders, Moe, Barney, Smithers, Crusty, etc., etc. El boom que significaron personajes como Homero y Bart, como íconos de nuestro tiempo, es para destacar, así como la irreverencia de las historias y gags. Como siempre, destaco los capítulos temáticos, como los que hacen en Halloween o Navidad, o los que los llevan de viaje a otras ciudades. La película, si bien fue divertida, no fue lo que se esperaba, quizá un capítulo más, con, eso sí, la espectacular aparición del “Chancho araña”, lo máximo. Odio a Marge, me encanta Lisa, Milhouse es chévere, pero quizá mis personajes favoritos sean Apu, el Sr. Burns y el director Skinner.

10. Robotech (1985)

Un hit japonés.
Esto más que un dibujo es una serie animada en todo el rigor del término. La trama, más para adultos que para niños, es realmente interesante. Situada a fines del siglo XX y comienzos del XXI, el Gobierno Unido de la Tierra trata de lidiar con una gran nave alienígena que cae en medio del mar, de la que extraen el conocimiento tecnológico con el que enfrentarían las llamadas guerras Robotech contra otras razas alienígenas. Los aviones que se transforman en robots, la protocultura (bioenergía), la clonación, la micronización usada para reducir a los gigantes extraterrestres Zentraedi, los viajes hiperespeciales, todo forma parte de un universo bastante complejo y seductor.

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Bonus Track: Otras Maravillas

He-Man y los Amos del Universo.
El mundo de los dibujos es demasiado grande como para obviar otras maravillas que he podido ver en mis 30 años de vida. Empiezo por Los Picapiedras que quizá debieron estar en la lista principal. Es imposible olvidar a Pedro, Pablo, Vilma y Betty. Por otro lado, He-Man era de mis favoritos (incluso She-ra), y de antaño recuerdo a la perfección al Gato Félix y su maletín mágico (pensar que es una animación de 1958). Un dibujo que me hacía levantarme en las mañanitas los sábados era Cobra, que era más para adultos por su temática, con bailarinas desnudas y bares, pero me encantaba la idea del mercenario con su cañón oculto bajo un brazo postizo. De chico también me divertían Los Cazafantasmas, con pegajoso, y en el canal 7 paraba viendo el Fantasma del Espacio, que aún se puede ver en Cartoonetwork (en general, en el Canal 7 había dibujos increíbles, como uno de una familia que regresaba en el tiempo a la prehistoria). También me gustaba Batman, la serie animada de los noventas, con todo el estilo oscuro a lo Frank Miller, y, por qué no, también me enganché en una buena época con Dragonball y su interminable historia, así como con Los Caballeros del Zodíaco, cuya trama mitológica me encantaba. En esa línea, me gustaban también Calabozos y Dragones, especialmente el personaje del Amo del Calabozo, así como los Supercampeones, a pesar de que un partido durara 10 episodios.

lunes, 22 de noviembre de 2010

De todo, como en telenovela...

¿Las telenovelas ya no son lo que eran antes?, es la pregunta que me hago al escribir este post. ¿O es que simplemente he dejado de ver telenovelas? También puede ser. Aunque suene nuevamente a placer culposo, siempre he sido un consumidor de telenovelas, desde pequeño (¿eso explica muchas cosas?), hasta el presente, al menos hasta donde el tiempo me lo ha permitido. Las hay de todas las clases, nacionalidades y destinadas a todos los horarios: matutinas, para el almuerzo, el lonche o el horario estelar. Y las hay de todo tipo y temática, buenas y malas, desde “Dos mujeres un camino”, hasta “Mi gorda bella”, pasando por “Pedro El Escamoso”, “Cuna de lobos”, “Amigas y Rivales”, “Las Juanas”, “Natacha”, “Quinceañera”, “Carmín”, “Luz María” o “El Clon”. Seguramente dejaré escapar en la lista que viene muchas novelas, pero desde ya advierto que odio las venezolanas y las mexicanas en general, por lo que han quedado descartados grandes clásicos, como “Los ricos también lloran”, “Rosa Salvaje”, “Topacio” o “Rubí”, así como la serie de telenovelas que sacó Thalía, por decir algo. Aquí, pues, el listado (no ranking, en realidad de ahora en adelante preferiré no jerarquizar las listas, sino simplemente enumerar todo aquello que me ha llamado o llama la atención) de los “culebrones” que más recuerdo. Quizá coincidamos en alguna o en varias, ojalá se animen a compartir sus propias favoritas. Repito, la numeración es meramente circunstancial. El orden es aleatorio. Por cierto, no menciono “El color del pecado” porque ya la mencioné en un post anterior.


1. Vale todo



Telenovela de leyenda.
Creo que no exagero si digo que esta novela de 1988 paralizó Brasil y, luego, Lima y cuanta ciudad la transmitiera. Cómo no recordar la historia de Regina Duarte y Gloria Pires, como madre e hija enfrentadas, especialmente el papel de Pires (María de Fátima), que ha sido considerado por muchos como “la peor hija de la TV”, vendiendo a su propio hijo o dejando en la calle a su madre. También con la presencia del gran Alberto Fagundes y de Beatriz Segall, que interpretaba a la malvada Odet Roitman, quizá la mayor villana que se recuerde. La banda sonora y videos de la cuña inicial también marcaron época (ver video) en esta genial telenovela. Personalmente, por más villana que fuera, moría por Gloria Pires, una villana guapísima, que compartía mis preferencias con la preciosa Malú Mader (También hicieron una gran novela juntas, y con Fagundes, “El dueño del mundo”, que vale la pena mencionar). En fin, ojalá repitan “Vale todo”.

2. Amor en silencio

Buenfil y Peniche.
En 1988 también irrumpieron en la pantalla chica una serie de personajes que quedarían grabados en mi memoria y, quién sabe, en la de muchos que lean esto. Erika Buenfil, las peruanas Patty Pereyra y Saby Kamalich, Arturo Peniche, Omar Fierro e incluso Laura León y Alaska, en la telenovela “Amor en silencio”, se ganaron mi corazón. Como recordarán los que la vieron, está contada en dos partes, primero el amor entre Marisela (Buenfil) y Fernando (Peniche), que tiene un trágico final (la escena de la boda es especialmente recordada), y luego la de Ana (Buenfil, haciendo de su hija) y Ángel (Fierro), el sordomudo que vive “su amor en silencio”. La canción de la novela también se hizo bastante conocida, según recuerdo. Creo que es la única telenovela mexicana que realmente me ha gustado (junto con el Bonus Track de más abajito). ¿Será porque tenía menos de 10 años? No lo sé, pero punto para “Amor en silencio”.

3. La reina de la chatarra

Divertida y recordada.
Nuevamente Regina Duarte en una gran novela. Nuevamente Antonio Fagundes y esta vez también con la presencia de Tony Ramos como el antagonista amado, Edu, y el gran Raul Cortez, como Jonás, el misterioso mayordomo. Es recordada la escena del primer capítulo donde en una cena de gala por el fin del colegio los alumnos se burlan de María do Carmo (Duarte), especialmente Edu, el popular de la promo y amor escondido de María, poniéndole un cartel en la espalda con “Reina de la Chatarra” y echándole finalmente encima basura desde el techo (ver video, a partir del minuto 3). Una historia de humillación por su clase social, pero también una trama de venganza, en donde Do Carmo busca, con el imán del dinero, desquitarse de Edu, quien finalmente se enamora de verdad. Muy divertida además. Mis recuerdos se remontan a 1990-1991, cuando fue estrenada en el Perú.

4. Isaura, la esclava

Isaura, versión 2004.
La versión de 2004, que se vio por aquí al año siguiente me parece, pues la versión original es patrimonio de mis padres y abuelos y, claro está, nunca la vi. Me gustan las novelas de época, como Luz María, por ejemplo, y la historia de este clásico brasileño da en el clavo: la esclavitud, las haciendas, los caballos, el café, los capataces y las tabernas terminan siendo un gran escenario para la historia en pos de la libertad y el amor de la bella esclava blanca Isaura, interpretada por Bianca Rinaldi, que a la vez busca escapar con desesperación de los morbosos intereses de su “amo” Leoncio. La recuerdo especialmente porque coincidió con una época de “transición de trabajos”, por lo que a la hora del almuerzo terminaba viéndola con mi madre. Isaura está basada en un libro del movimiento romántico brasileño escrito por Bernardo Guimarães.

5. El duende azul
Pimpinela en la TV.
Sí, "El duende azul", búrlense si quieren, tienen todo el derecho. Esta debe ser la primera telenovela que vi, me parece allá por 1987, a la tierna edad de siete añitos. La historia llevada adelante por los hermanos Pimpinela, Lucía y Joaquín, hermanos separados por el destino, cada uno con la mitad de un duendecito, me parece, y su final y esperado reencuentro. Creo recordar que fue un boom, pero no podría jurarlo. También recuerdo que me caía bien el personaje de Joaquín Galán, “Joaquín”, que era buena onda y un tontonazo (ja-ja). También era la época en que empezaba a comprender que había países en los que se hablaba con otros dejos. Cosas de niños.

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Bonus Track
El pecado de Oyuki
Un boom de Canal 7.
Aunque muchos piensan que este boom del Canal 7 era una novela verdaderamente japonesa, en realidad era una producción de Televisa de México, la única, quizá, de “temática internacional”, basada, además, en una historieta romántica mexicana. Fue adaptada a la televisión en 1988 (parece que ese año la industria de las telenovelas fue un hit), narrando la vida de Oyuki Ogino, una geisha arrasada por la injusticia y el maltratado de su malvado hermano, quien se aprovecha de su belleza para lucrar y mantener sus vicios. Ambientada a fines del siglo XIX y principios del XX en una pequeña aldea japonesa, la historia es realmente trágica. Cuando por fin Oyuki logra librarse de la opresión, por el cortejo de un inglés, su hermano termina matándolo accidentalmente y huyendo, siendo Oyuki la que termina condenada a 20 años de prisión. Solo luego de 15 años de encierro puede exculparse a la ex geisha para que se reencuentre con su hija mitad inglesa, mitad japonesa. El presupuesto en maquillaje, está de más decirlo, fue cuantioso. Cabe decir también que fue un éxito en Japón y el propio Hiroito convocó a la protagonista para felicitarla por su interpretación. Quizá el programa con más sintonía de Canal 7 ever.

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Las que no vi

Un éxito que no pude ver.
1. Los ricos también lloran

2 . Betty, la fea

3. Colorina

4. La próxima víctima

5. Corazón salvaje

miércoles, 27 de octubre de 2010

Las mejores series de TV. Parte II: COMEDIA

Continuamos ahora con las mejores series de TV, en la categoría COMEDIA. En la lista pasada una “olvidada” fue “The Sopranos”, pero por no haberla visto nunca, no por calidad. Seguiré el mismo patrón e incluiré solo las series de comedia que he podido ver. Imagino que en esta categoría puede haber más discrepancias. Por ejemplo, me niego a poner “Two and a half men” o “Matrimonio con hijos”, series para mí sobrevaloradas, o “Friends”, que me gusta, pero no dentro de las 5 (ni dentro de las 10), como tampoco están “¿Quién manda a quién?”, “Salvado por la campana”, “Tres son multitud” o “The Cosby Show”. Es una elección personal.

1. Seinfeld

Humor de lo cotidiano.
Así como en Drama la mejor para mí (Lost) tiene su lugar con bastantes cuerpos de ventaja, lo mismo sucede en Comedia con Seinfeld. La serie creada por Jerry Seinfeld y Larry David, emitida entre 1989 y 1998, tiene la especial chispa del absurdo de lo cotidiano que cualquiera de nosotros puede vivir. Los propios protagonistas lo dicen en un capítulo en el que traman su propia serie: “es una serie que trata de nada”. Evidentemente lo que se nos presenta es una caricatura, pero basada en sucesos que podrían habernos sucedido, como en efecto le sucedieron a Larry David (por ejemplo, Kramer está basado en un ex vecino de David) o al propio Seinfeld (Elaine está basada en una ex novia del Jerry real). Este humor negro-absurdo-cotidiano no deja de fascinarme por lo simple, esperpéntico y genial que es, todo a la vez. Le costó lograr su lugar a Seinfeld, pero consiguió convertirse en icono de los años noventa, siendo considerada por TV Guide la mejor serie de la historia y por E! como la razón número uno por la que los años noventa fueron geniales. Kramer, George Constanza, Elaine, Jerry, Newman, en fin, toda la serie de personajes tan ridículos como probables de existir me hacen carcajear cada vez que alcanzo a ver alguna repetición por cable. Sé que hay personas que no comparten mi parecer, que les parece tonto el “humor” de esta serie, pero acaso todos seamos un poco tontos y por eso cause risa. Se nota que me gusta este tipo de humor, baste mirar mi número 6 con “Curb your enthusiasm”, ya con Larry David actuando de sí mismo.

2. ALF

¡No hay problema!
Otra de las series que puedo ver hasta el día de hoy sin que las bromas parezcan envejecer, sin que ese muñeco extraterrestre come-gatos deje de hacerme sonreír. La historia del extraterrestre Gordon Schumway, venido del planeta Melmac, donde martiriza y a la vez conquista con sus locuras a la familia Tanner, es simple y podría decirse llena de facilismos, con bromas sencillas y nada espectacular de por medio ni personajes altamente desarrollados. Díganme nostálgico, pero pongo a ALF (Alien Life Form) como segunda de la lista porque sencillamente es una de las series que más me ha hecho reír y disfrutar. Además, el personaje de ALF, su personalidad, su inteligencia y humor, están fuera de toda duda, así como el tontonazo-nerd de Willie, o los vecinos estrafalarios, los Ochmonek. Esta es una fórmula bastante utilizada en las series norteamericanas, la familia junto a los vecinos raros, pero que con la presencia extraterrestre de Alf gana mucho. Tuvo 4 temporadas bastante buenas y un final en la película “Proyecto: ALF” realmente malo, con Alf preso por los militares y los Tanner supuestamente aislados en un país lejano en un programa de protección para testigos. Pero que levante la mano quién no ha reído con algún capítulo de Alf visto al azar, con Rohnda, el gato “Suertudo”, la cucaracha melmaciana o el “No hay problema, Willie”.

3 The Big Bang Theory

Ya una sitcom de culto.
Una de las mejores series que hayan salido en los últimos años, en especial debido a la gran actuación de Jim Parsons, recientemente reconocida en los Emy. Sheldon Cooper y compañía, adecuadamente escoltados por la bella Penny, su vecina accidental, quien de alguna manera le aporta un poco de “normalidad” a estos cuatro amigos nerds, resultan fascinantes. Fanáticos de los cómics, las máquinas del tiempo y cualquier cosa que se aleje del mundo común y corriente y se acerque al universo “geek”, los personajes de The Big Bang Theory, especialmente Leonard y Sheldon, resultan entrañables e incluso adorables, conscientes de su propia brillantez, por supuesto, pero también de su inadaptación, especialmente con el sexo opuesto (en esto sobresalen Howard, un ingeniero aeroespacial pseudo-galán de origen judío que aún vive con su madre, y Raj, un astrofísico hindú). Esta es una serie que juega mucho con los estereotipos, con la inadaptación, con elementos culturales de culto, todos puntos de partida para generar situaciones cómicas bastante finas. Una serie genial. Solo me queda decir, como lo haría Sheldon: ¡Bazzinga!

4 Get Smart

Max y la "99".
El Superagente del Recontraespionaje tenía que estar presente en este ranking. Ya sé que parece una lista del recuerdo, pero a pesar de la cantidad de buenas series cómicas, especialmente durante los últimos años, no puedo evitar preferir, al menos al hacer una lista, a algunos buenos clásicos. El humor de Smart, el Superagente 86, creado por el genial Mel Brooks, va más allá de una simple caricatura de James Bond, aunque quizá esa haya sido la idea de Brooks, especialista en hacer comedia a partir de personajes serios y reales (ver Spaceballs, caricatura de Star Wars). Nos hacemos amigos y cómplices de Max y sus torpezas. De sus metidas de pata pero repentinas chispas de genialidad y astucia. Nos dejamos cautivar por la 99, divertir por el 13, escondido en los lugares más insospechados, y por su antecesor, el 44, que además se quejaba por su pesado trabajo. Nos identificamos con la cordura de “El Jefe” de CONTROL, y enternecer por la torpeza de Larabee, su asistente. Y por supuesto no dejamos de admirar lo malévolo de Sigfried, líder fáctico de KAOS. Sin duda, una sátira espléndida de la época de la Guerra Fría, que utiliza aparatos como el zapatófono o la cabina telefónica de los créditos iniciales para atraparnos en un universo ridículo pero dentro de todo policial, donde los personajes corren peligros e intentan combatir a “los malos”. La música característica de la serie también ha quedado para la historia de la televisión.

5. The Office

Locuras de oficina.
A pesar de no haber visto todos los capítulos que me gustaría ni haberla seguido con la frecuencia que quisiera, lo que he podido ver de “The Office” es sencillamente genial. No solo por Steve Carrell, que este año le deja su puesto a Harvey Keitel, sino por –otra vez- ese poco de absurdo cotidiano que comentábamos con Seinfeld. Personajes muy reales y ridículos a la vez, con un tufillo omnipresente del humor inglés, del que es heredera al ser un remake gringo de la homónima serie británica, creada y protagonizada por el genial Rick Gervais. Junto a Carrell, mi personaje favorito de lejos es el de Dwight, interpretado por el divertido Rainn Wilson. Lo que más me llama la atención de la serie es el que esté creada a manera de documental, algo que aporta bastante al “realismo” de lo absurdo que puede realmente suceder, en este caso, en una oficina. La cámara, al ser reconocida por los personajes, permite ese tono confesional y de complicidad entre estos y los televidentes. Simplemente genial.

Genial Will Smith.
Del puesto 6 al 10:

6. Curb your enthusiasm

7. The Munsters

8. El Príncipe del Rap

9. That 70’s Show

10. Fraiser



DEUDAS PENDIENTES

1. 30 Rock

2. Modern Family

3. Ally McBeal

jueves, 21 de octubre de 2010

Las mejores series de TV. Parte I: DRAMA

Empiezo por las series de DRAMA, la próxima semana prometo colgar la versión COMEDIA. Si alguien se anima a comentar sobre sus series favoritas, pido encarecidamente que no mezcle géneros. Pero voy adelantando algo: en comedia definitivamente estará Seinfeld. Como todo en este blog, la elección es muy personal, y también depende de lo que he visto o no, de ahí algunas omisiones. Sé que algunos pitearán por algunas que no están ni siquiera en el ranking extendido, pero estas son mis preferencias. Si hay alguna omisión horrorosa, por favor ¡coméntenla!

1. Lost

Un fenómeno absoluto.
Para mí, sin lugar a dudas, la serie que más me ha gustado, impactado, emocionado, enganchado. Durante casi 7 años he seguido la vida de cada uno de sus personajes, la isla, la Iniciativa Dharma, los Otros, los flashbacks, flashforwards, sideflashes, Jacob, el Humo Negro, los números, etc., etc., etc., y aun hoy los siento, todo aquello, aunque suene estúpido, como parte de mi vida, los buenos y los malos, si es que hay buenos y malos en Lost. Una serie que para muchos resultó pretenciosa pero que guste o no revolucionó la manera de hacer televisión, desde la impresionante factura de su producción (estábamos viendo cine, no TV) hasta su adictiva historia y sus millones de preguntas que sí, señores críticos de Lost, eran más importantes que las posibles respuestas, incluso las que nunca llegaron. La mejor temporada, la primera; la más interesante, la cuarta; la más enigmática, la quinta. Y qué decir de la última. Simplemente me encantó,así como el final: era exactamente lo que esperaba. Un final que respondiera misterios pero que a la vez fuera abierto, emotivo, que cerrara el círculo y no perdiera la esencia de lo que nos capturó. Sin duda, mi all time number one.

2. Los años maravillosos

Clásicos Kevin, Paul y Winnie.
Pongo esta serie en “Drama” aunque tenga mucho, mucho de “comedia”, pero es porque básicamente la historia de Kevin, Paul, Winnie, etc., es básicamente una historia de nosotros mismos, un retrato de la vida, de una época maravillosa de la vida. Y la vida tiene de todo, drama, comedia, lágrimas y risas. Recuerdo además que la primera vez que la vi prácticamente era contemporáneo a las vivencias de los personajes, quizá por eso lo entrañable que me resultó. La música, la época, las guerras, los hippies, la escuela, los enamoramientos, en fin, una serie que supo retratar un momento del mundo, desde los suburbios gringos de la época, demostrándonos que así pasen los años el ser humano, en esencia, sigue siendo el mismo. Deberían sacar un soundtrack de la serie. Solo para nostálgicos.

3. 24

Jack Bauer, un icono de la TV.
Durante mucho tiempo me resistí a ver 24. Las aventuras de ese tal Jack Bauer, que hasta el propio Vargas Llosa alababa, me parecían, desde la distancia, más inverosímiles que las de la propia isla misteriosa de Lost y sus osos polares. Recién este año, ante la ausencia de mi querida Lost, me animé a ver a Bauer y compañía. Y realmente es adictiva. Y creíble. No es lo que esperaba, resultó más. Porque así como 24 se alimenta mucho de la idiosincrasia gringa, también se nutre de la realidad. A medida que avanzaron las temporadas, además, fue dejando la temática del terrorista musulmán maldito, para entrar un poco a ventilar la propia suciedad venida desde adentro (en ese sentido, la quinta temporada es, de lejos, la mejor). Y dentro de esta desenfrenada seguidilla de crisis en un solo día sin descanso, nos damos tiempo para congeniar con los personajes. Sin duda sufrí cuando murió el bonachón de Edgar Stiles.

4. The X Files

Mulder y Scully.
Una serie que abrió camino a muchas que le siguieron, incluyendo a la producción de J.J. Abrahms, la magnífica Fringe. El contrapunto entre sus protagonistas, Scully y Mulder fue básico para acompañar la fuerza del misterio de casos sobrenaturales y una historia central sobre extraterrestres y una confabulación del gobierno. Muchas preguntas quedaban sin resolver, pero ese era el secreto del éxito. Cuando Mulder salió del panorama central se perdió la magia, y las películas que intentaron, hasta hace poco incluso, continuar la trama y cerrarla de algún modo no estuvieron a la altura. Igual, los Expedientes Secretos X, con su música incluida, marcaron una época inolvidable. The truth is out there! I want to believe!

5. In Treatment

Sesiones con Byrne.
Aunque no he terminado de ver todos los capítulos, los que he podido ver (la primera temporada y algunos de la segunda) me obligan a poner esta serie de un terapista y sus pacientes entre las cinco mejores. Hacer una serie en estos tiempos de acción y del poder de lo audiovisual basada en dos personas que conversan en una habitación –aunque poco a poco se ve cómo va afectando todo en la vida personal del terapista, lo que a su vez afecta su relación con sus pacientes- me parece una hazaña. La premiada actuación del gran Gabriel Byrne es un pilar para que funcione, así como un guión interesante, con una cadencia narrativa que te engancha, siguiendo los casos uno por uno –45 minutos de terapia por capítulo-, viviendo la "semana" de Paul-Byrne, incluso cuando a él le toca visitar a su propia terapista en busca de ayuda. Para quien no la haya disfrutado, no se decepcionará. No tendrá la acción de 24, ni las cosas increíbles de Lost, pero sí que tiene verdades y problemas de la vida real.


Gran Tim Roth.
Del puesto 6 al 10:
Fringe
Lie to me
V: Invasión extraterrestre
Star Trek
y la fallida pero interesantísima Flashforward.



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DEUDAS PENDIENTES

House, una deuda pendiente. 
De la siguiente lista o no he visto nada de las series en cuestión o he visto un par de capítulos, pero me encantaría poder verlas pues sé que quizá entrarían en mis top si las viera. Estas son:

1. House
2. Mad men
3. Six feet under
4. Dexter
5. True Blood

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LA NUEVA QUE ESPERO CON ANSIAS
The Walking Dead
Qué puedo decir, me encantan los temas de zombies, y esta nueva serie, dirigida por Frank Darabont, director de Sueños de Fuga y Milagros Inesperados, parece exactamente lo que quiero ver.