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lunes, 22 de noviembre de 2010

De todo, como en telenovela...

¿Las telenovelas ya no son lo que eran antes?, es la pregunta que me hago al escribir este post. ¿O es que simplemente he dejado de ver telenovelas? También puede ser. Aunque suene nuevamente a placer culposo, siempre he sido un consumidor de telenovelas, desde pequeño (¿eso explica muchas cosas?), hasta el presente, al menos hasta donde el tiempo me lo ha permitido. Las hay de todas las clases, nacionalidades y destinadas a todos los horarios: matutinas, para el almuerzo, el lonche o el horario estelar. Y las hay de todo tipo y temática, buenas y malas, desde “Dos mujeres un camino”, hasta “Mi gorda bella”, pasando por “Pedro El Escamoso”, “Cuna de lobos”, “Amigas y Rivales”, “Las Juanas”, “Natacha”, “Quinceañera”, “Carmín”, “Luz María” o “El Clon”. Seguramente dejaré escapar en la lista que viene muchas novelas, pero desde ya advierto que odio las venezolanas y las mexicanas en general, por lo que han quedado descartados grandes clásicos, como “Los ricos también lloran”, “Rosa Salvaje”, “Topacio” o “Rubí”, así como la serie de telenovelas que sacó Thalía, por decir algo. Aquí, pues, el listado (no ranking, en realidad de ahora en adelante preferiré no jerarquizar las listas, sino simplemente enumerar todo aquello que me ha llamado o llama la atención) de los “culebrones” que más recuerdo. Quizá coincidamos en alguna o en varias, ojalá se animen a compartir sus propias favoritas. Repito, la numeración es meramente circunstancial. El orden es aleatorio. Por cierto, no menciono “El color del pecado” porque ya la mencioné en un post anterior.


1. Vale todo



Telenovela de leyenda.
Creo que no exagero si digo que esta novela de 1988 paralizó Brasil y, luego, Lima y cuanta ciudad la transmitiera. Cómo no recordar la historia de Regina Duarte y Gloria Pires, como madre e hija enfrentadas, especialmente el papel de Pires (María de Fátima), que ha sido considerado por muchos como “la peor hija de la TV”, vendiendo a su propio hijo o dejando en la calle a su madre. También con la presencia del gran Alberto Fagundes y de Beatriz Segall, que interpretaba a la malvada Odet Roitman, quizá la mayor villana que se recuerde. La banda sonora y videos de la cuña inicial también marcaron época (ver video) en esta genial telenovela. Personalmente, por más villana que fuera, moría por Gloria Pires, una villana guapísima, que compartía mis preferencias con la preciosa Malú Mader (También hicieron una gran novela juntas, y con Fagundes, “El dueño del mundo”, que vale la pena mencionar). En fin, ojalá repitan “Vale todo”.

2. Amor en silencio

Buenfil y Peniche.
En 1988 también irrumpieron en la pantalla chica una serie de personajes que quedarían grabados en mi memoria y, quién sabe, en la de muchos que lean esto. Erika Buenfil, las peruanas Patty Pereyra y Saby Kamalich, Arturo Peniche, Omar Fierro e incluso Laura León y Alaska, en la telenovela “Amor en silencio”, se ganaron mi corazón. Como recordarán los que la vieron, está contada en dos partes, primero el amor entre Marisela (Buenfil) y Fernando (Peniche), que tiene un trágico final (la escena de la boda es especialmente recordada), y luego la de Ana (Buenfil, haciendo de su hija) y Ángel (Fierro), el sordomudo que vive “su amor en silencio”. La canción de la novela también se hizo bastante conocida, según recuerdo. Creo que es la única telenovela mexicana que realmente me ha gustado (junto con el Bonus Track de más abajito). ¿Será porque tenía menos de 10 años? No lo sé, pero punto para “Amor en silencio”.

3. La reina de la chatarra

Divertida y recordada.
Nuevamente Regina Duarte en una gran novela. Nuevamente Antonio Fagundes y esta vez también con la presencia de Tony Ramos como el antagonista amado, Edu, y el gran Raul Cortez, como Jonás, el misterioso mayordomo. Es recordada la escena del primer capítulo donde en una cena de gala por el fin del colegio los alumnos se burlan de María do Carmo (Duarte), especialmente Edu, el popular de la promo y amor escondido de María, poniéndole un cartel en la espalda con “Reina de la Chatarra” y echándole finalmente encima basura desde el techo (ver video, a partir del minuto 3). Una historia de humillación por su clase social, pero también una trama de venganza, en donde Do Carmo busca, con el imán del dinero, desquitarse de Edu, quien finalmente se enamora de verdad. Muy divertida además. Mis recuerdos se remontan a 1990-1991, cuando fue estrenada en el Perú.

4. Isaura, la esclava

Isaura, versión 2004.
La versión de 2004, que se vio por aquí al año siguiente me parece, pues la versión original es patrimonio de mis padres y abuelos y, claro está, nunca la vi. Me gustan las novelas de época, como Luz María, por ejemplo, y la historia de este clásico brasileño da en el clavo: la esclavitud, las haciendas, los caballos, el café, los capataces y las tabernas terminan siendo un gran escenario para la historia en pos de la libertad y el amor de la bella esclava blanca Isaura, interpretada por Bianca Rinaldi, que a la vez busca escapar con desesperación de los morbosos intereses de su “amo” Leoncio. La recuerdo especialmente porque coincidió con una época de “transición de trabajos”, por lo que a la hora del almuerzo terminaba viéndola con mi madre. Isaura está basada en un libro del movimiento romántico brasileño escrito por Bernardo Guimarães.

5. El duende azul
Pimpinela en la TV.
Sí, "El duende azul", búrlense si quieren, tienen todo el derecho. Esta debe ser la primera telenovela que vi, me parece allá por 1987, a la tierna edad de siete añitos. La historia llevada adelante por los hermanos Pimpinela, Lucía y Joaquín, hermanos separados por el destino, cada uno con la mitad de un duendecito, me parece, y su final y esperado reencuentro. Creo recordar que fue un boom, pero no podría jurarlo. También recuerdo que me caía bien el personaje de Joaquín Galán, “Joaquín”, que era buena onda y un tontonazo (ja-ja). También era la época en que empezaba a comprender que había países en los que se hablaba con otros dejos. Cosas de niños.

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Bonus Track
El pecado de Oyuki
Un boom de Canal 7.
Aunque muchos piensan que este boom del Canal 7 era una novela verdaderamente japonesa, en realidad era una producción de Televisa de México, la única, quizá, de “temática internacional”, basada, además, en una historieta romántica mexicana. Fue adaptada a la televisión en 1988 (parece que ese año la industria de las telenovelas fue un hit), narrando la vida de Oyuki Ogino, una geisha arrasada por la injusticia y el maltratado de su malvado hermano, quien se aprovecha de su belleza para lucrar y mantener sus vicios. Ambientada a fines del siglo XIX y principios del XX en una pequeña aldea japonesa, la historia es realmente trágica. Cuando por fin Oyuki logra librarse de la opresión, por el cortejo de un inglés, su hermano termina matándolo accidentalmente y huyendo, siendo Oyuki la que termina condenada a 20 años de prisión. Solo luego de 15 años de encierro puede exculparse a la ex geisha para que se reencuentre con su hija mitad inglesa, mitad japonesa. El presupuesto en maquillaje, está de más decirlo, fue cuantioso. Cabe decir también que fue un éxito en Japón y el propio Hiroito convocó a la protagonista para felicitarla por su interpretación. Quizá el programa con más sintonía de Canal 7 ever.

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Las que no vi

Un éxito que no pude ver.
1. Los ricos también lloran

2 . Betty, la fea

3. Colorina

4. La próxima víctima

5. Corazón salvaje

martes, 4 de mayo de 2010

Placeres Culposos (II): Televisión

Continuando con la serie de Placeres Culposos, y siguiendo con el riesgo a ser vapuleado por los lectores, aquí va un nuevo rubro: televisión, pero con personajes de carne y hueso. Aquí intentaré hacer un recorrido por series, telenovelas y demás que me encandilaron de chico y de no tan chico, no sé si por falta de cable o por real gusto, pero que si viera hoy seguramente me quedaría pegado un ratito, por más roche que pueda darme. Es probable que algunos de Uds. compartan alguno de estos placeres culposos, o tengan otros distintos que se me han pasado. En todo caso, aquí va mi lista:

1.- Glow, serie de lucha femenina, años 80



Es difícil que alguien de mi generación no haya visto Glow por el canal 2, a eso de las 4pm. Como digo, a falta de cable, era ver eso o a Jorge Henderson, así que creo que las muchachas de Glow en el cuadrilátero le ganaban por KO al bigotón. Desde la titánica lucha entre Matilda "La Grande" y "La Montaña" Fiji, hasta la inocencia de "La Hija del Granjero" (quien se rompió una vez el brazo en pleno "combate", me parece, ¿o fue otra?), pasando por los ridículos schetchs de la rusa malvada que llevaba arena del desierto al ring o la "fabulosa" Tina Ferrari. Había para todos los gustos y colores, con el odioso y a la vez tonto presentador, David McClane. El video que está colgado arriba es valioso por lo difícil que es encontrar Glow en youtube no en inglés, sino en el español que todos recordamos. Y si no es en español, en este caso, no vale. El Rap Glow y las cancioncitas que cantaban las luchadoras como presentación pueden estar entre lo más rochoso de este placer, a todas luces, culposo.

2 .- Carrusel, novela infantil, versión original, años 90
Sí, veía Carrusel. Me encantaba don Fermín y sus "blancas palomitas", la maestra Ximena me hacía suspirar y reía con las tonterías de Jaime Palillo y compañía, incluyendo al perro Rabito. Las crueldades de María Joaquina con Cirilo, que le rezaba a San Martín de Porres, y Jorge del Salto con su carrito eléctrico bamba. La gordita que moría de amor, la lentuda que tenía su novio y el chancón, cuyo nombre no recuerdo, que era algo así como el presidente de la clase. Caballero, pasé buenos momentos con Carrusel ("un carrusel de niños, un carrusel de amooor.."), y aunque dé un poco de rochecito, es un recuerdo de mi infancia, que obviamente no está a la altura de Los años maravillosos, por ejemplo, que no son para nada culposos (para mí la mejor serie ever, ya tocará un post sobre lo mejor de la TV, pronto, lo prometo), pero que marcó una etapa, y una serie de recuerdos y chacotas posteriores con amigos en distintas fases de mi vida. Después de todo, ¿quién no ha sido una blanca palomita cuando estaba en el cole? Mejor no respondo... Eso sí, nada con Carrusel de las Américas, huácala.

3 .- Batman y Robin, serie, años 60
El Batman que interpretó Adam West en los años 60 se ubica muy lejos de las caracterizaciones más rudas de Christian Bale o de Michael Keaton. Está entre lo kitch y lo súper comic, entre lo sesentero y la realidad del fan, entre los ridículo y lo admirable. En resumen, entre lo estrafalario y lo genial. Toda la serie, en realidad, incluyendo a su fiel compañero, el actor Burt Ward (lo gracioso es que recuerdo los nombres de memoria), el chico maravilla, que poco más y era un soboncete ("santos acertijos, Batman"), por no decir un verdadero pajarito (robin=petirrojo, obvio). Sin embargo, había algo en la serie que te cautivaba, no sé decir si eran los BOOM, ZAP, WAM de las peleas, las licritas pegadas al rollo de los héroes, el ingenioso pero tarúpido narrador o las situaciones absurdas por las que pasaban Batman y Robin contra súper villanos que parecían sacados de un circo más que del comic. Eso sí, el atributo más bacán de este Batman era que utilizaba más la inteligencia que el músculo, con un aire reflexivo a lo profe de universidad, pues apenas levantaba los pies de la tierra, salvo para una que otra acrobacia torpe con Robin. El Batimovil, un Lincoln del 55 tuneadazo, es otro clásico de esa serie que aún pasan por TCM, me parece, en las noches de nostalgia. ¿Placer culposo? Mmm... ahora que lo pienso creo que no. Gusto raro, nada más.

4.- Grande Pa', telenovela argentina, años 90
Antes que nada, debo confesar que en gran parte veía la serie por las hijas que Arturo Puig tenía en la serie. Guapísimas, al menos la mayor (las otras, creo, eran muy chiquillas). Y también me gustaba un poco el dejo y la cara de bobazo que ponía "Grande Pa" con los líos en los que lo metían sus retoños, y el buenote del amigo (¿o era tío?). La veía regresando del colegio, antes de las tareas, me parece. ¿Otra serie para hembritas?, como diría algún amigo que no quiero mencionar. Quizá, pero siempre me gustaron las series sobre temas escolares, como se ve en esta lista, y otras que aún no menciono, del tipo Salvado por la Campana (nada culposa) o Parker Louis (para nada, nada culposa, sincronicemos relojes, Parker). También me gustaba una serie similar que había en México con César Costa, con el gran Pocholo, ya no recuerdo bien los detalles. Me gustaba la figura del padre como súper héroe a quien al final de cada capítulo le decían ese GRANDE PA'. Quizá se deba a mi querer tener hijAs y no hijOs y que ellas me quieran igual y yo sea su grande pa'. ¿Quién sabe? Igual, en lugar de estar viendo, qué sé yo, He-Man o la WWF, estaba viendo esta teleserie argentina que no llega a ser Cebollitas (aunque esta tenía al menos el fútbol de su lado), ni Dibu, pero que igual, no paaasa, supongo.

5.- El Color del Pecado (Da cor do pecado), telenovela brasileña, años 90
Esta telenovela sí data de cuando yo tendría 24 ó 25. Estaba en unos meses sabáticos, "in between jobs", se diría, y almorzaba con mi madre todos los días. Ella grababa la novela de la noche anterior y la veía durante el almuerzo, adelantando los comerciales. Así me enganché a El color del pecado, divertida novela brasileña que mezclaba intrigas por una jugosa herencia, la imposibilidad de que un acaudalado hijo de empresario tuviera que ver algo con una "negrilla" de barrio que finalmente tiene a su hijito. Todo en una rara y absurda jugada del destino, en el que el galán ve adquirida otra identidad: parte de la familia Sardinha, un clan de temer, todo con nombres de divinidades: Thor, Apolo, etc. Típica sonsera brasilera que sin embargo tiene su fondo, y te engancha. Fue un hit cuando la estrenaron y seguí paso a paso el rumbo de los Sardinha, de la mulata y de su hijo, y de las intrigas por la fortuna del abuelo millonario pero de buen corazón. Cuando acabó la novela, le siguió Isaura, la nueva versión, y también me enganché, pero no con el mismo fervor. En este rubro puedo mencionar también La reina de la chatarra (¡me encantaba de chico!), la mexicana Amor en Silencio (creo que la que más me gustó de chibolo) y, entre las nacionales, Carmín, una novela dirigida al público femenino, totalmente, pero que sí, pues, me gustaba, ¿y qué? Para novelero, novelero y medio.

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BONUS TRACK
Project Runway, reality de diseñadores, años 2000

Si bien es cierto no soy un fanático de este reality conducido por la bella Heidi Klum, sí me he quedado enganchado a un par de temporadas por lo graciosos que son los competidores, lo estrafalarios de sus diseños y las ratas peludas que son los jueces. En realidad más culposo sería que me gustara ver el reality de la mejor amiga de Paris Hilton, American Top Model, La casa de la conejitas de Playboy o Queer eye for the Straight Guy, pero supongo que Project Runwan califica. Me vacila harto el diseñador estirado con aires de mayordomo que recibe y les hace seguimiento a los diseñadores que concursan. Algo que podría hacer que esto no fuera culposo (o más, en todo caso): ver y volver a ver a Heidi Klum.