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jueves, 15 de diciembre de 2011

Pequeño tour por mis libros de 2011

Al igual que el año pasado, comparto con ustedes una lista personalísima sobre los mejores libros que leí este 2011, o que más me gustaron, mejor dicho. Estas fechas se prestan para hacer rankings y listas –ya se viene la de los hechos que marcaron 2011-, y este post, como el que hice en 2010, no pretende hablar de “lo mejor del año”, sino de “lo mejor de MI año”. Es decir, libros que simplemente leí (y en algunas ocasiones descubrí) durante los últimos 12 meses y que quisiera compartir por aquí, y, de paso, aprovechar para recomendarlos si es que algún lector del blog no los ha podido disfrutar aún. Al sentarme a escribir sobre esto me di cuenta que este 2011 he leído muchísimo menos que en 2010, lo que me motiva a mejorar el ritmo en 2012. El año pasado destaqué entre mis lecturas “Armas, gérmenes y acero”, de Jared Diamond; “El planeta de Mr. Sammler”, de Saul Bellow; “Bartleby y compañía”, de Vila-Matas; “La soledad de los números primos”, de Paolo Giordano; y los artículos de Malcolm Gladwell en “Lo que vio el perro”. Este año es igual de “variadito”. Pudieron estar en la lista “Soy leyenda”, de Matheson, que releí después de un par de años y sigue resultándome igual de genial que la primera vez; “Carrie”, de Stephen King, bastante buena; “Al este de la frontera, al oeste del sol” y “Sputnik, mi amor”, ambas novelas de Murakami, siempre en su estilo, en estos dos libros con narraciones más urbanas, con personajes intrigantes y bizarros pero a la vez muy humanos, y con altas dosis de erotismo que, juntos, hacen un coctel literario bastante estimulante y adictivo. Y quiero destacar el libro de mi amiga Katya Adaui, “Algo se nos ha escapado”, con textos que denotan ingenio, desde cuentos largos hasta aforismos, donde la vida, la muerte y la familia caen bajo la lupa de una observadora –no exagero- experta. Lo recomiendo. Ahora sí, a la lista. Estos son los cinco libros que más me engancharon durante este año que se va:

1. Qué es el qué (2006) – Dave Eggers
Conmovedora novela de uno de los autores que más han llamado la atención de la última literatura norteamericana (en 2005 fue elegido por Time como uno de los 100 estadounidenses más influyentes). Fue un regalo por mi cumpleaños el último enero, había oído hablar de Eggers pero no de “Qué es el qué”. Un gran descubrimiento. El libro narra la historia de una persona real: Valentino Achak Deng, uno de los niños perdidos de la guerra civil de Sudán. Aunque no es estrictamente real, pues es una novela, el mundo que ha conocido el verdadero Valentino “no es tan distinto del que aparece reflejado en estas páginas”, tal como reconoce el protagonista en el prólogo. “Vivimos en un momento en que los momentos más terribles de este libro podrían ocurrir, y en muchas casos ocurrieron”. Y vaya que son momentos terribles. Con una prosa transparente a pesar de la complejidad del tema que aborda, el autor va llevándote de la guerra del Sudán, cuyas masacres y pérdidas son de altísimo calibre, a la vida que algunos de los niños perdidos de este conflicto llevaron años después en su situación de refugiados en Estados Unidos, con más dificultades que alegría, dicho sea de paso. Es una historia de pérdidas, de viajes, de luchas, de cientos de kilómetros recorridos en el desierto sin vislumbrar un destino, de sueños y frustraciones. Pero sobre todo es la historia de cómo los niños –y sus versiones adultas- siguen teniendo esa asombrosa capacidad para absorber los golpes y seguir adelante con esperanza y con nobleza, un poco como el niño de la gran novela “Sin destino”, del Nobel Imre Kertész. Luego de leer “Qué es el qué”, cuyo título alude a un mito dinka sobre la capacidad de elección del hombre y de la virtud de saber reconocer lo que se tiene sobre lo desconocido, es imposible no estar conectado con nuestras fibras más íntimas, pensar en lo que se tiene y en lo que no, y, por qué no, aunque suene cursi, en lo importante que es para el ser humano tener un hogar. Lectura altamente recomendable.

2. Fiasco (1987) – Stanislaw Lem
Lem era una deuda pendiente para mí hacía mucho tiempo. Se le conoce sobre todo por su obra “Solaris”, que fue llevada al cine por Tarkovsky en 1972, y cuyo remake en 2002 tuvo como protagonista a George Clooney. La ciencia ficción es uno de mis géneros favoritos: ahí están Asimov, Bradbury, Arthur C. Clarke, Philip K. Dick… pero me faltaba Lem, quizá uno de los verdaderos gigantes. Sus primeras obras no se han traducido del polaco al español aún, y conseguir las que sí en Lima no es tarea fácil. Es así que un día vi “Fiasco” en los estantes de una librería limeña y no lo dudé. Se dice de esta novela, la penúltima de Lem, que es su libro más maduro. En ella se concentran sus principales preocupaciones literarias (y científicas, pues tiene, al igual que Asimov, una vasta obra de no ficción): la dimensión moral y filosófica del hombre, la inteligencia artificial y, sobre todo, el contacto con inteligencias extraterrestres. En esta novela, que tiene mucho de religión, de física, de metafísica, de psicología, de medicina, de ironía, y hasta de sátira, podemos ver la reacción del hombre ante el fracaso, a pesar de los adelantos tecnológicos y súper computadoras que tiene a su disposición. Vemos a un hombre finalmente limitado, frágil, indeciso, que no tiene control sobre sus planes y que termina por cumplir su destino autodestructivo, tal y como señala la historia pendular de las civilizaciones. Es un libro intrigante, que hace reflexionar por sus aristas humanas, que atrapa por su argumento y que impresiona por su virtuosismo científico (Lem se destacaba por esto, tan es así que Philip K. Dick, en un arrebato claro de locura, alegaba en su país que era imposible que un solo escritor pudiera dominar simultáneamente tantos campos del saber y que eso significaba sin duda que era un complot comunista). Un libro que, finalmente, nos hace pensar realmente qué pasaría si tuviéramos las capacidades tecnológicas de emprender una misión para hacer contacto con un planeta similar a la Tierra: ¿cómo nos recibiría esa civilización teóricamente inferior? ¿Podríamos contactarla? ¿A qué precio, para ellos y para nosotros? ¿Cuál es nuestra responsabilidad frente a las capacidades tecnológicas que vamos adquiriendo, sobre el poder? ¿Sirve todo eso para algo? Apta solo para fanáticos de la ciencia ficción, eso sí.

3. A Game of Thrones (1996) – George R.R. Martin
Este año uno de mis descubrimientos más felices fue la espectacular serie de HBO “Game of Thrones”, cuya segunda temporada espero con ansias para 2012. Al terminar de ver los episodios de su exitosa primera temporada, fui corriendo a la librería a conseguir el libro en el que se basaba esta historia de juegos por el poder en un mundo con siete reinos que ni sabía que existía. El libro era “A song of ice and fire”, de George R.R. Martin, compuesto por varios volúmenes de los cuales “A Game of Thrones” era el primero. Ochocientas páginas en inglés (ya se pude conseguir la versión en español) que no decepcionan y que demuestran, además, lo bien adaptada que está la serie de HBO. Por supuesto que la experiencia de leer el libro es incluso más gratificante que ver esa maravilla que vivimos en la pantalla. No es un bestseller, como podría pensarse, ni simplemente un escritor de historias fantásticas y tierras desconocidas: leer a Martin realmente es un placer. Por la historia, claro que sí, pero también por su exquisito uso del lenguaje, su gran capacidad de descripción, tanto concreta como psicológica, y por la construcción de personajes inolvidables que van de lo entrañable a lo despreciable: unos ingenuos, otros malvados, algunos deliciosamente mordaces e inteligentes. Mi personaje favorito es, sin duda, Tyron Lannister, el enano, personaje que le valió un Emmy a su intérprete, el actor británico Peter Dinklage, a quien ya habíamos gozado en “Muerte en un funeral”, de Frank Oz. Pero no se quedan atrás los Stark (donde destacan la niña Arya y el patriarca Ned), familia que custodia el helado norte donde un gran muro protege a los siete reinos de los míticos “Otros”, pues en la tierra de “A Game of Thrones” lo sobrenatural y fantástico es precisamente eso: sobrenatural y fantástico, incluso los legendarios dragones que, se dice, volaban por los cielos hasta hace algunos siglos y cuyos cráneos aún pueden observarse en la capital, a diferencia de sagas como la de Tolkien donde un orco es visto como algo normal. En este apasionante libro veremos intrigas por el poder, el contraste entre civilizaciones y maneras de pensar, mitos que se entrecruzan con realidades, historias de un pasado que chocan con las perspectivas de uno o varios futuros, lealtades y traiciones, el espíritu defendido o corrompido de una familia, de un reino, de un escudo, de uno o varios dioses, de un juramento. Al leer-ver “A Game of Thrones”, te provoca estar en medio del bosque helado del norte conversando con Tyron Lannister, acariciando el lomo de tu lobo, sabiendo que la deshonra sabe mejor con un poco de vino en la panza. Sí, también me gusta el personaje de Jon Snow. Una historia y un libro simplemente adictivos.

4. Todo arrasado, todo quemado (2009) – Wells Tower
Esta fue la recomendación de una amiga. Y no pudo ser más acertada. Los relatos que componen “Todo arrasado, todo quemado”, del canadiense Wells Tower, varias veces premiado y publicado en prácticamente todas las revistas importantes de Estados Unidos, crean, como ha escrito Publisher’s Weekly, “una maravillosa tensión entre el sarcarsmo y una rabia primigenia que bulle por debajo de todos los personajes”. Wells Tower, en este impresionante libro debut, es violento, compasivo, gracioso y, sobre todo, emocionante. Relatos como “El ojo tras la puerta”, donde un anciano indaga sobre su misteriosa vecina, de la que sospecha es prostituta, o “Leopardo”, donde un hijo llega a sentir tal odio por su padrastro y sus maltratos que no se le ocurre una mala idea que el leopardo que ronda por su casa se lo arrebate sin más, sin contar tirarse en medio de la carretera para demostrar que él lo ha hecho trabajar enfermo, relatos como esos donde el odio resuma y hierve junto al fracaso, a los sueños truncos, a la depresión. Ha dicho el New York Times de este libro que es el ejemplo más claro de los últimos tiempos de cómo un buen libro de relatos puede “superar a la novela en su capacidad para iluminar las texturas de la vida diaria y las posibilidades del lenguaje”. Otro gran descubrimiento que he tenido este año gracias a mis amigos y sus recomendaciones o regalos. Muchas gracias y, como ellos, lo recomiendo mucho.

5. El mapa y el territorio (2011) – Michel Houellebecq
Este sí que no fue sorpresa. Houellebecq es un escritor que me gusta mucho desde que leí Ampliación del campo de batalla hace muchos años, llamada “El extranjero” de nuestros tiempos. Luego siguió la maravillosa y polémica “Las partículas elementales” e incluso la desopilante y marciana “La posibilidad de una isla”. Sacó unos cuantos libros después de eso, pero no los conseguí, y ahora llega, nada menos que con el Premio Goncourt bajo el brazo, este “El mapa y el territorio”, donde volvemos a ver esa desazón urbana, pero acompañada del resurgimiento de lo rural, con esa crítica al individuo que veíamos en “Ampliación…”, pero en una novela mucho más ambiciosa, que busca abarcar no solo al hombre como tal sino a toda la sociedad (en este caso la francesa en especial) que lo rodea y lo hace andar (y desandar), destilando un pesimismo que surge del tuétano. El protagonista es un artista, Jed Martin, que hace una carrera mercantilista, retratando con cámaras y pinturas millares de objetos, mapas, oficios y personas de nuestro tiempo, para terminar filmando la naturaleza, en una suerte de contemplación hermética y personal, donde el propio Houellebecq termina como personaje dentro de la narración, aportando la cuota reflexiva que podría esperarse de él en la vida real, sobre todo su interpretación de la vida y la muerte, esta última acaso el gran tema de la novela, más allá del mercantilismo del arte francés, el traslado hacia lo rural, un mundo que sigue siendo el bastión donde se encuentran los valores de un país que aún puede salvarse desde sus orígenes. Y la crítica es feroz, también, con frases del tipo "El mapa es más importante queel territorio". Si hay algo que no se le puede negar al polémico Houellebecq, esta vez más medido que en anteriores oportunidades, es su gran inteligencia, sustentada quizá en su conocida misantropía. Al final, ese pesimismo, para que negarlo, termina saltando de las páginas a la mente de quien lo lee. Un riesgo, pero un gran mérito de esta novela que ya está en la lista de las ganadoras de un premio mítico.

(UPDATE: Aquí la reseña que publiqué en la revista Buensalvaje N°2 sobre "El mapa y el territorio")

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Bonus Track
El hombre ilustrado (1951), Ray Bradbury Seguimos con algo más de ciencia ficción. Bradbury ya me había conquistado con su hermosa y poética “Crónicas marcianas”. Luego siguió el clásico “Fahrenheit 451”, una defensa a ultranza de la lectura y la libertad. Tenía, pues, otra deuda: su híper famoso conjunto de relatos “El hombre ilustrado”, donde la historia de un hombre lleno de “tatuajes” en su cuerpo es el hilo conductor para los cuentos del libro, cada uno de ellos una imagen “tatuada” en este hombre, que cobra vida ante los ojos de quien lo ve. Así, vemos astronautas flotando en el espacio, niños que llevan la realidad virtual hasta los límites, invasiones extraterrestres, robots marionetas idénticos a sus creadores o un conjunto de escritores famosos que viven escondidos en Marte porque sus libros han sido quemados en la Tierra. Y por supuesto ese enorme relato, “El otro pie”, revolucionario al 100%, donde los negros llegan a Marte antes que nadie, echan raíces ahí y se pasan años esperando la llegada de los colonos blancos (cuento que nadie quiso publicar por su marcada crítica al racismo: “Comprendí que los blancos están ahora tan solos como lo estuvimos nosotros. No tienen caso y nosotros tampoco la teníamos. Somos iguales Podemos empezar otra vez. Somos iguales”). El prólogo de este enorme escritor, que hoy cuenta con más de 90 años (si lo oyes hablar se te cae la baba con lo mucho que ama la literatura: en You Tube hay maravillas), es una pieza de arte en sí mismo. En él, Bradbury nos dice que la pregunta “¿Qué pasaría si” es el motor de sus cuentos. La gran imaginación de don Ray es lo que le hizo preguntar qué pasaría si hubiera un astronauta flotando en el espacio… Si existiera una realidad virtual… Etcétera, etcétera, etcétera. Lo más emocionante del libro, repito, es el prólogo, donde, imitando a un mesero que conoció alguna vez, dice sustituyendo baile por escritura: “por eso escribo, escribo, escribo, al mediodía o a las tres de la mañana. Para no estar muerto”.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Los 10 de 2010

A riesgo de olvidarme de algún evento imperdonable de ser dejado de lado, que seguramente sucederá, y quizá en más de una ocasión, me permito hacer un pequeño recuento de algunos de los eventos que marcaron este año 2010 que está a punto de dejarnos, en el Perú y el mundo. Algunas cosas no pueden ser consideradas como “eventos que marcaron el año”, y no estarán mencionadas, pero no por ello son menos importantes, como leyes que se dictaron y sentaron precedentes, o declaraciones de personajes o personalidades, buenas y malas, significativas o singulares, la explosión del volcán islandés Eyjafjalla, cuyas cenizas bloquearon el tráfico aéreo europeo, o los escándalos de pedofilia al interior del Vaticano. Sirva este blog, estos 10 items, como pie para recordar desde lo más trivial hasta lo más importante, para estimular, digamos, que señalen lo que a ustedes les parezca digno de ser reseñado, esté o no esté en esta lista. Aquí les doy mi intento, ojalá pueda ser enmendado o enriquecido con sus comentarios.

1. WikiLeaks, Cablegate, Infowar…


Assange y la verdad.
Este sitio web, cuyas acciones empezaron en 2007, sin duda ya tiene un lugar en la historia. Su base de datos, que actualmente supera los 1,2 millones de documentos, es temida y admirada por igual a lo largo del mundo. La organización dirigida por Julian Assange, quien actualmente se encuentra en prisión por otros cargos y una lógica persecución por el calibre de sus acciones, se ha encargado de destapar filtraciones que desvelan comportamientos no éticos e ilegales por parte de gobiernos o instituciones de todo el mundo. Este año el boom WikiLeaks ha llegado a límites insospechados, desde el video del asesinato de 11 personas, incluyendo al periodista de Reuters Namir Noor-Eldeen, por parte de soldados estadounidenses en Bagdad, los 92.000 documentos sobre la guerra de Afganistán, los casi 400.000 documentos filtrados desde el Pentágono en relación a la Guerra de Irak y los abusos ahí cometidos, hasta los casi 300.000 cables del Departamento de Estado de EE.UU. con sus embajadas de todo el mundo, en lo que ya se conoce como Cablegate. Todo este revuelo ha causado algunas consecuencias, como la lucha mundial por liberar a Assange, la represalia de gobiernos, figuras públicas y empresas contra WikiLeaks, la defensa de esta información a través de mirrors, así como la Operation Payback por parte de la cibercolmena llamada “Anonymous”, que terminó tumbándose mediante ciberataques los sites de Visa, MasterCard, PayPal, entre otras. Los ataques para defender la libertad de expresión en Internet están siendo reducidos para aumentar, en cambio, la facilidad de divulgación de filtraciones que pretenden ser censuradas. Ante este brevísimo y seguramente fallido resumen, solo queda decir: este año ha habido un cambio mayor sobre lo que significa la red en nuestra concepción del mundo.


2. Vargas Llosa y el Nobel

Para los peruanos y me atrevo a decir que también para los amantes de la literatura en todo el mundo ha sido un año feliz por el tan esperado Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa, eterno y esquivo candidato que por fin, este año, ha sido reconocido por su inestimable aporte a la cultura mundial. Su discurso, tan simple como elegante, tan básico como relevante, tan emotivo como merecido, también quedará para la memoria, así como las palabras en español del presidente del Comité del Nobel previas a la entrega del galardón: “Querido Mario Vargas Llosa, usted encapsuló la historia del siglo XX en una burbuja de imaginación. Esta se ha mantenido flotando en el aire durante 50 años y todavía reluce. Acérquese y reciba el Premio Nobel de Literatura de manos de su Majestad el Rey”. Más allá de algunas mezquindades de sus rivales de siempre (“polígrafos que juzgan desde su propia pequeñez”), este ha sido el año de Vargas Llosa, ese que dijo “pero si el Perú soy yo”, sin duda el peruano de este 2010 (y acaso del siglo XX con César Vallejo). Una alegría para la literatura de habla hispana (ya son 11 Nobel con MVLL), que no recibía este galardón desde hace 20 años, cuando lo ganó Octavio Paz, en 1990, curiosamente el año que marcó el destino final de Vargas Llosa al perder la presidencia, quizá lo mejor que le pudo pasar al escritor y a los amantes de su literatura.


3. La batalla por Lima: potoaudios y una alcadesa

Susana y Lulú: final de fotografía.
Este año también tuvo tintes electorales, como una previa, acaso premonitoria, de lo que podrían ser las presidenciales que se nos vienen. Esperemos que los tintes de guerra sucia alcanzados en las municipales de Lima no se repitan para elegir al próximo(a) presidente del Perú. Este 2010 ha dejado para la memoria cómo una candidata que tenía 1% de preferencia terminó ganando la elección, frente a rivales como Kouri, que terminó tachado, y a Lourdes Flores Nano, eterna perdedora y víctima de las comas decimales. La difusión de los llamados potoaudios por Jaime Bayly (“Métanse la alcaldía al poto”), donde la terrible Lulú mandaba al diablo la alcaldía en rabieta privada y, lo más importante, donde uno de sus asesores insinuaba una manipulación de encuestas (“mover un poco las cifras”) como estrategia, hará más recordable este elección, que terminó con un debate entre las dos candidatas punteras bastante artero y una lenta agonía en el conteo de la ONPE, primero, y del JNE, después. Más allá de estas minucias, lo más importante: la primera alcaldesa de Lima en casi 50 años, desde el mandato de Anita Fernandini en 1963-1964.


4. Bayly: el huracán lleva tu nombre

Más polémico que nunca.
Podría decirse que es casi como un anexo de la batalla por la alcaldía de Lima, por el papel preponderante, hacia uno u otro lado, que tuvo el conductor Jaime Bayly en la campaña electoral desde su tribuna en el ya extinto Francotirador de Canal 2. Potoaudios de por medio, Bayly convenció a muchos para no dar su voto a Flores, pero, también, por su supuesto mal comportamiento, llevó a otros tantos electores a apoyar a Lulú como medida de rechazo ante el polémico conductor y la supuesta guerra sucia detrás de él (algo que acaso también sucedió en el lado contrario, con la también polémica intervención de Aldo Mariátegui desde sus columnas o comentarios televisivos). Pero Bayly fue un personaje este 2010 por mucho más que eso. Sus rabietas en pantalla, sus mítines e intentos por ser candidato presidencial, medio en broma, medio en serio, su 10% en las encuestas, la finalización de su programa luego de varios años, sus explosivas columnas, su pelea final con su tío millonario ahora fallecido, su relación con la joven Silvia Núñez del Arco, con quien espera una hija, su pelea con su antes venerada Sandrita Masías y con su propia hija de 17 años, y, ahora último, su escandalete con su ex argentino Luis Corbacho, también a causa de su relación con la joven escritora embarazada, han hecho de el ahora tío terrible un personaje recurrente en nuestro ámbito noticioso (incluso en otros lares). Hay quienes lo aman, hay quienes lo odian, lo cierto es que lo que más ha destacado de Jaime Bayly este año no han sido precisamente sus novelas.

5. Mundiales en HD: Sudáfrica y Japón

España y Perú: fútbol y voley.
 Uno es de fútbol masculino, el otro de voley femenino. En uno estuvimos una vez más ausentes, en el otro si bien no retomamos la antigua senda de triunfos, levantamos un poco al menos la cabeza. Este año fue el de las transmisiones HD en nuestro país de dos eventos que nos congregaron como hinchada: el mundial de Sudáfrica, primer torneo planetario de fútbol realizado en África, con el campeonato de estreno de la selección española, primera selección europea, además, que gana el trofeo fuera de Europa; y el mundial de Japón, donde la selección peruana de voley llegó a la segunda fase, a diferencia de 2006, donde ni siquiera a eso aspiramos. Sudáfrica fue un buen mundial, con un buen campeón, a pesar de que las estadísticas lo sindican como el triunfador con peor promedio de goles de la historia. Japón vio a Rusia coronarse sobre Brasil en la final, y a Perú jugar realmente mal algunos partidos, y en otros demostrar que con mayor roce internacional se puede jugar de igual a igual con las mejores selecciones del mundo. Por otro lado, "otro mundial" se lo llevó Serbia: la Copa Davis, en tenis.

6. Chile y el diario de un mal año

Presidente Piñera y los mineros a salvo.
Nuestros vecinos de Chile vivieron un año terrible que, al menos, terminó con una buena noticia. En un año telúrico, un mes y medio después del terrible terremoto que destruyó Puerto Príncipe, Haití, dejando más de 200.000 muertos, el país del sur fue sacudido por un apocalíptico terremoto de 8,8 grados, en la región del Maule, al noreste de Concepción, considerado el quinto más fuerte de la historia (se recuerda que el primero también sucedió en Chile, en Valdivia, en 1960), con más de 500 víctimas mortales y 2 millones de damnificados y cuantiosos daños materiales. El presidente Piñera, que recibió el cargo de manos de M. Bachelet, empezó una gestión difícil desde el arranque, solo para verse meses después con otra tragedia entre manos: el derrumbe en agosto de una mina cerca de la ciudad de Copiapó, en Atacama, donde quedaron atrapados 33 mineros a 700 metros de profundidad. Los mineros resistieron durante 69 días, siendo asistidos desde la superficie, para finalmente ser rescatados sanos y salvos, bajo la atenta mirada de todo el mundo el 13 de octubre, lo que significó al menos un final feliz para Chile en un año que fue devastador, pero que pudo ser aún peor.


7. Crisis: Europa y EE.UU.

Fragilidad europea.
Luego de meses, incluso ya años, de crisis económica, especialmente en Estados Unidos, este 2010 sacó a relucir las debilidades estructurales de la economía europea en particular. Desde Grecia hasta Irlanda, con rescates cuestionados, el sistema económico del viejo continente vivió una crisis de deuda que puso en duda la supuesta solidez de la Unión Europea y su euro. Algo que está siendo patente en mucho de sus países, baste el ejemplo de España, que vive una fuerte crisis y falta de trabajo, o los muchos actos xenófobos en Francia contra los emigrantes de países de Europa del Este que ya forman parte de la UE. Al otro lado del océano, en medio de una débil superación de la crisis, Estados Unidos y Barack Obama consiguieron la reforma para universalizar el acceso a la sanidad, aunque esto no tuvo eco en las urnas en las elecciones de mitad de mandato, donde los republicanos se llevaron la victoria, debido a eventos más simbólicos como el apoyo a la construcción de una mezquita cerca de la zona cero en Nueva York de un presidente que, por cierto, también cumplió con retirar sus tropas de Irak.


8. Tarde de perros limeña

Secuestro en Gamarra.
Ruiz Wilfredo Ninasqui Barrios, de 29 años, mantuvo a 38 rehenes en una oficina del Banco Continental BBVA de Gamarra con una bomba en su mochila, y mantuvo en vilo a los televidentes y cibernautas peruanos como no se recordaba desde la toma de rehenes por el MRTA a fines de los 90 o la sangrienta toma de El Sexto en 1984. Por fortuna, esta vez la tragedia duró solo unas horas, terribles sin duda para quienes las vivieron, sobre todo cuando el sujeto le disparó cobardemente a una de las víctimas pero con un final más que satisfactorio, con un operativo policial a mi entender impecable, a pesar de que la familia del secuestrador, desertor del Ejército y hombre-bomba esté pensando llevar el caso a organismos defensores de DD.HH. Ninasqui se mostró, según la policía, reacio a colaborar, a negociar, siquiera a contestar llamadas telefónicas o dejar ir a una mujer embarazada y a varios niños, así como intransigente sobre sus peticiones de 2 millones de dólares y un helicóptero en pleno Gamarra. La policía actuó con eficiencia, rapidez y se vio obligada a acabar con la vida del delincuente para proteger a los rehenes. Fue quizá el mejor de los finales imaginables, teniendo en cuenta las intenciones del atracador.

9. La NASA y nuestra noción de “vida”

Bacteria que sintetiza arsénico.
Un nuevo concepto de vida.
Se especuló que era una cortina de humo, una tapadera para bajarle el tono al Cablegate originado por los destapes de WikiLeaks. Sin embargo, era una conferencia programada con meses de anticipación sobre un descubrimiento realizado en varios años de estudio. El aviso previo de la NASA sobre “búsqueda de vida en otros planetas” llevó a la prensa a especular y generar gran expectativa sobre una supuesta prueba de vida extraterrestre en manos de esta organización. Muchos quedaron desilusionados, pero a mi parecer sin razón. El anuncio del descubrimiento de una forma de vida en la Tierra que “funciona” en base al arsénico, sustituyendo el fósforo, en un lago de Estados Unidos, es más relevante de lo que pudiera pensarse, pues cambia la concepción de vida que habíamos tenido hasta el momento y amplía el horizonte para la búsqueda de vida en otros planetas (por no decir que vuelve a cero todos los intentos previos). Que una bacteria pueda reemplazar con éxito el fósforo por arsénico, un elemento que además es considerado opuesto a la vida, da pie no solo a nuevas formas de vida como las que hoy conocemos, sino también a la hipótesis para el reemplazo de los otros 5 elementos necesarios para la vida, como el afamado carbono, por otros antes impensados. ¿Un futuro Premio Nobel en ciernes? Quizá, como lo fue hace más de 50 años el modelo de la doble hélice del ADN propuesto por Crick y Watson, merecedor del Nobel en 1962.


10. La Teta y el Oscar

Quizá la importancia de La teta asustada, de Claudia Llosa, está más en el Oso de Berlín ganado en 2009 que en su nominación al Oscar realizado a principios de 2010. Pero para el cine peruano es imposible no tener como acontecimiento del año tener por primera vez una película entre las 5 nominadas. Si bien no ganó, pues perdió ante El secreto de tus ojos, de Campanella (y en la lista también estaba La cinta blanca, de Haneke), el solo hecho de estar ahí, el revuelo que generó la presencia de Llosa y Solier en la alfombra roja, hacen de este 2010 un año para el recuerdo para nuestro cine.

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Los que se fueron

J.D. Salinger nos dejó este 2010.
Para terminar, y a riesgo de quitarle el sitio a algún evento que se me esté escapando (probablemente se me estén escapando varios imperdonables, y para eso está este blog, para que quienes noten el lapsus o ignorancia lo hagan notar), no puedo evitar caer en la típica remembranza de aquellos personajes que fallecieron este año, sobre todo aquellos que algún significado tienen para mí. Se fueron el genial cómico Leslie Nielsen, el extravagante creador Harvey Pekar (que muchos conocerán por la película American Splendor), actores que marcaron historia como Tony Curtis y Dennis Hopper, el productor de cine Dino de Laurentiis, a quien le debemos obras como La Strada, Barbarella, Serpico, King Kong, Blue Velvet (aquí su memoria se junta con la de Hopper), Hannibal, etc. También fallecieron el genial director Eric Rohmer, el músico Solomon Burke, el recordado dirigente deportivo Juan Antonio Samaranch, el presidente en activo de Polonia Lech Kaczynski en un trágico accidente, y el ex presidente argentino, Néstor Kirchner, en una reminiscencia peronista que produce sentimientos ambiguos, entre quienes lo aman y quienes lo odian (esto último, no sin razón). Varios recuerdos de niñez se fueron con Gary Coleman y su “¿De qué estás hablando, Willis?”, pero sobre todo se fueron dos admirados escritores, de mis favoritos, obviamente: José Saramago y J.D. Salinger, dos genios a los que les decimos aquí nuevamente adiós y gracias.