domingo, 28 de febrero de 2010

¿Oscar o no Oscar?

A una semana de la ceremonia de los premios Oscar y con la tan publicitada candidatura de Avatar a Mejor Película frente a films no tan mediáticos pero acaso igual de buenos como The Hurt Locker o District 9, aquí una nueva lista, esta vez sobre los errores cometidos en las principales categorías, al menos en lo que modestamente recuerdo (perdonará el lector la ignorancia que estoy seguro quedará revelada en este recuento). Aquí, sin pretender darle al Oscar una importancia mayor de la que realmente tiene –no es para nada el patrón universal del buen cine-, mis 5 premios Oscar que no debieron ganar (y contra quién compitieron).

1 . Roberto Benigni, La vida es bella, Mejor Actor 1998. Para muchos una de las peores decisiones de los últimos años. Se explica incluso el Oscar a Mejor Película Extranjera a La vida es bella por las fibras que llega a tocar el film dirigido por el propio Benigni (y diciendo esto sin haber visto a sus competidoras extranjeras), pero en la categoría de actuación es claro que todos los nominados estaban muy por encima del sobreactuado papel del italiano: sobre todo Edward Norton en American History X y sir Ian McKellen en Dioses y Monstruos, a mi modesto entender quien debió llevarse la estatuilla (por ese papel se llevó la Concha de Plata en San Sebastián).

2 . Crash, Mejor Película 2005. Casi nadie se acuerda de esta película ganadora de tan solo 3 Oscar, insólitamente incluido el de Mejor Película (no confundir con la magnífica Crash de David Cronenberg). Dirigida por Paul Haagis, es una buena película que intenta profundizar acerca de la problemática social –sobre todo racial- de EE.UU. Más allá de algunas destacadas competidoras, como Capote o Munich, la poderosa y artística presencia de Brokeback Mountain, de Ang Lee, ganadora del Golden Globe y los BAFTA de aquella temporada, convierte en casi una afrenta el triunfo de Crash.

3 . Rocky, Mejor Película 1976. Este caso se ha convertido en un clásico de conversación: “Los Oscar no son referente de nada, mira nomás, Rocky le ganó a Taxi Driver”. Rocky es una película con todos los ingredientes necesarios, pero que le ganara a un icono del cine como Taxi Driver fue demasiado (además estaba nominada All the president’s men, otro peliculón). También puede entrar en el debate el triunfo de John G. Avildsen como Mejor Director por el film protagonizado por Stallone, contra Martin Scorsese, a quien durante décadas y con una larga lista de películas notables se le negó el reconocimiento, para recibir el Oscar solo en 2006, por The Departed.

4 . Forrest Gump, Mejor Película 1994.
Forrest Gump es una buena película, sentimental, querida por el público, simpática, pero evidentemente empequeñecida frente a sus competidoras de aquella edición: Pulp Fiction, ganadora de la Palma de Oro de Cannes, y la más que notable The Shawshank Redemption (conocida en español como Sueños de Fuga), film que, además, no ganó ninguna de las otra seis categorías en las que fue nominada. Aquí se puede mencionar para el debate también el rubro de Mejor Director, que fue para Robert Zemeckis, por Forrest Gump, y no para Quentin Tarantino.



5 . Art Carney, Harry and Tonto, Mejor Actor 1974. Que me disculpen los entendidos y el atrevimiento, pero dudo mucho que haya demasiada gente que recuerde al señor Carney y a la película por la que le ganó el Oscar a Al Pacino en la mítica El Padrino II. Este ha sido uno de los muchos errores cometidos con Pacino, resarcidos después, a manera de compensación, con Perfume de Mujer, su único Oscar, en 1992. Recuérdese que el año anterior, 1973, Pacino, por Serpico, perdió con Jack Lemmon, y un año después, en 1975, en una lucha de titanes, se le volvió a escapar la estatuilla con uno de sus mejores papeles (Sonny, de Tarde de Perros), contra el gran Jack Nicholson de One Flew over the Cuckoo’s Nest (Atrapado sin Salida).


BONUS TRACK
Marisa Tomei, My Cousin Vinnie, Mejor Actriz de Reparto 1992.
Confieso ser admirador de Tomei, pero es imposible no mencionar este caso, ampliamente debatido como uno de los errores más saltantes de la Academia, mitos de por medio incluso (se decía que Jack Palance se había equivocado al anunciar el premio, algo bastante improbable). La verdad es que no he podido ver las actuaciones de sus competidoras (me gustó mucho el trabajo de Vanessa Redgrave en Howard’s End), por lo que no puedo opinar al respecto, salvo decir que la actuación en Mi primo Vinnie no es del otro mundo. Marisa se encargaría de reinvindicar esta duda con buenos papeles y nominaciones, como la última por la genial The Wrestler, con la presencia del también genial Mickey Rourke.

EMPATE TÉCNICO - 2007.
No country for old men vs. There will be blood
Dos obras maestras que merecen ganar el premio a mejor película en cualquier competencia. Mucha gente apoya a la primera, de los hermanos Coen y basada en la novela de Cormac McCarthy, que fue la ganadora de la estatuilla, mientras que otros lo hacen por Petróleo Sangriento (su título en español), de Paul T. Anderson e inspirada en el clásico ¡Petróleo! de Upton Sinclair. Yo aquí voy por el empate técnico, aunque ligeramente inclinado hacia Petróleo… por el plus de la arrolladora actuación de Daniel Day Lewis (sin desmerecer las actuaciones de Javier Bardem, Tommy Lee Jones y Josh Brolin en No country…).

Se han quedado muchos otros casos en el tintero, por falta de espacio, olvido o ignorancia supina, pero sirva este (largo) post para intentar debatir sanamente -en público o en privado- acerca de los tan comentados premios de la Academia.

domingo, 21 de febrero de 2010

Cinco canciones para mi muerte

Primera lista y para hacer un link entre el homenaje a Alta fidelidad y este blog comencemos por una lista que se propone en el libro: las canciones que pondrías en tu funeral. Las que menciona el protagonista son One love, de Bob Marley, y Angel, de Aretha Franklin. A riesgo de que se rían de mí, aquí mis 5 elecciones en orden de preferencia (hagan click para ver-oír la versión en youtube):

1. In my life, The Beatles.
Una canción que me trae muchos recuerdos y que me pone la carne de gallina. Me gustaría que me recordaran así.(With lovers and friends I still can recall/ Some are dead and some are living/ In my life I've loved them all).





2. Algún lugar encontraré, Los Rodríguez.
De cuando Calamaro empezaba a dejar su huella personal en España. No puedo evitar querer que cuando muera me gustaría escuchar (simbólicamente, porque en la práctica seguro pondrían algo del cancionero de misa oficial de cada domingo) algo que realmente me produjera nostalgia y me apachurrara el corazón, si yo pudiera estar ahí para escucharlo, claro está. (Será que las cosas no vuelven al mismo lugar/ pero igual algún lugar encontraré/ pero igual igual no tengo a dónde ir).


3. Pictures of me, Elliot Smith.
Start, stop and start. Muerto en 2003 por dos puñaladas aparentemente autoinflingidas, Elliot Smith siempre luchó contra la drogadicción, el alcoholismo y sobre todo la depresión. You’ll the victim of your own dirty tricks.Todas sus canciones evocan ese sentimiento de melancolía que me gustaría escuchar en mi funeral. (So sick and tired of all these pictures of me / Completely wrong/ Totally wrong).

4. Perfect day, Lou Reed.
Drink sangria in the park, and then later, when it gets dark, we go home. No hay nada más que decir, más allá de que puede ser la más obvia de la lista, quizá junto con la de Beatles. (Just a perfect day/ You made me forget myself/ I thought I was someone else/ Someone good). NOTA:especial atención a la versión en vivo con Elvis Costello, no dejen de hacer click).

5. No soy de aquí, Facundo Cabral.
Casi un himno de un coplista de los de antes. ¿Algo cursi? Quizá, pero tenía que poner un aire de esperanza al final. Qué difícil resulta escoger cinco canciones melancólicas para alguien melancólico. ¿Por qué canciones tristes y no más alegres? Obvio: porque el muerto soy yo. (No soy de aquí ni soy de allá/no tengo edad ni porvenir/y ser feliz es mi color de identidad).

BONUS TRACK
Amanecerá y los últimos que quedaban se irán/y esta vez soy yo el que se queda en silencio y en soledad/no importa pues la noche no tiene principio ni tiene final, en rigor de verdad la fiesta ya terminó...
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Encore (si me obligaran a elegir 10)
Pictures of you, The Cure.
Cuando un amigo se va, Alberto Cortez.
Algo contigo, la versión que sea.
Los dinosaurios, Charly García.
The times they a-changin', Bob Dylan.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Listear, un juego de neuróticos. Un homenaje a Alta Fidelidad

¿Recuerdan la película Alta fidelidad? ¿Aquella en la que un hombre frustrado por sus relaciones, caracterizado por John Cusack, se dedica a preguntarse en qué falló y, entre otras cosas, a hacer delirantes listas top-five sobre sus diversas preferencias? Ah, también está el libro en el que se basa la película, un libro que devoré incluso antes de ver a Cusack y compañía y que me marcó de una manera en la que solo te pueden marcar los libros cuyas temáticas son universales y concretas a la vez. Obras maestras, vamos (les recomiendo el libro o la película o mejor aún ambos si es que no saben de qué diablos estoy hablando: favor acercarse a su librería, videotienda o hueco pirata favoritos).

El punto es que con High Fidelity, el libro pero también la película, que por cierto cuenta también con la magnífica participación de Jack Black, empecé, como un demente, a hacer mentalmente mis propias listas top-five, en un arranque altanero de tener la misma originalidad, capacidad irónica y sapiencia de los personajes tan bien construidos por ese inglés de delicioso humor que es Nick Hornby, el autor del libro de marras y de otras obras geniales como About a Boy y Fever Pitch.

Y digo sapiencia por decir algo, pues las listas que hacen el protagonista Rob Fleming y sus compañeros de historia (dos melómanos decadentes sin mucho futuro) no siempre demuestran un fino conocimiento musical (que linda con lo snob), una excelsa cultura cinematográfica pop o son dignas de la felicidad de Walking on sunshine o Here comes the sun. No. También son listas que reflejan hasta dónde puede caer el orgullo humano y, en ese sentido, son muchas veces el top-five del “desaprendizaje” emocional. Sus cinco peores momentos, sus cinco recuerdos favoritos de ella, a quien ya no tienen, sus cinco trabajos ideales, cuatro de los cuales son imposibles de realizar por cuestiones de espacio-tiempo (ej.: ser periodista de Rolling Stone entre 1976 y 1979 para poder entrevistar a los Sex Pistols). En fin, sus cinco rupturas amorosas más devastantes for ever and ever.

Freaking rankings
En mi caso, esa sapiencia o falta de ella a la hora de hacer listas me genera una sana envidia porque en muchos rubros, si es que se me ocurren los adecuados, sufro para llenar los espacios. ¿Dos momentos cumbres? ¿Acaso tres? ¿Los highlights de mi vida? De mis desastres, ¿cuántos califican para entrar en un top-five, incluso en un top-ten y por qué?



Mis primeros intentos –mentales, hay que recalcarlo- fueron simples. Hacer listas sobre mis libros favoritos, por ejemplo, lo cual no me resulta nada fácil, hay que decirlo. O mis cinco goles preferidos de los mundiales, o las mejores atajadas que recuerde. O mis autores favoritos, o cantantes, o canciones, o momentos históricos favoritos o comidas. Pero cuando intenté pasar a un nivel superior, más emocional, trascendental, digamos, a instantes, a sonrisas, a llantos, a insultos que quisiera olvidar, a borracheras que quisiera deshacer, a actos que jamás hubiera realizado, a las personas que más me han marcado, pues se puede decir que hacer “una lista de 5” resulta grande por momentos y por otros más bien chica, y que me quede sin mis cinco futbolistas aún en actividad más admirados si no resulta complicado hacer una lista de 5, ¡tan solo de 5!, a partir de sucesos que pueden superar tranquilamente la decena o la quincena.

Lo que pretendo, pues, siguiendo este libro que me marcó, y con el permiso de Hornby y de Stephen Frears, director de la versión fílmica, es hacer listas que jamás pensé que iba a hacer*. Vayamos a ello en el próximo post.

*Nota a pie: con el perdón también de los autores originales, el número de entradas en las listas podrá aumentar (o quién sabe decrecer) a medida que vaya elaborando las mías y, por qué no, podríamos, como diría Barry/Jack Black, personaje sublime, generar subcategorías dentro de una misma entrada o lista, según convenga.