martes, 28 de diciembre de 2010

Pequeño tour por mis libros de 2010

Estas fechas se prestan para hacer rankings y listas de lo mejor que pasó durante el año. Aquí ya hemos hecho una entrega sobre los hechos que marcaron 2010, pero en este post no quiero hacer listas sobre “los mejor del año”, porque de eso ya se encargan los medios y otras páginas web, y de sobra. Quiero más bien profundizar en el cariz personal de estas listas y comentarles mis lecturas predilectas de este año, sin ser necesariamente libros aparecidos en 2010. Son libros que simplemente leí durante los últimos 12 meses y que quisiera compartir con ustedes, incluso –me encantaría pensarlo así- como una recomendación, para aquellos que no los hayan leído aún o estén buscando algo como lo que voy a reseñar a continuación. Ha sido difícil escoger 5 libros para destacar y recomendar. Podría mencionar ese gran descubrimiento que fue para mí leer Alta fidelidad, de Hornby, que me animó incluso a hacer este blog. O El sueño del Celta, del Nobel Vargas Llosa, un libro fantástico. O los maravillosos cuentos de Asimov en Visiones de Robot, que incluyen El hombre bicentenario. También Diez negritos, de Agatha Christie, que en cuatro horas de lectura febril me hizo ver por fin por qué tanta gente me habla de esa historia. Retomé un clásico como El mono desnudo, de Morris, disfruté de Ubik, del genial P. K. Dick, y en estos días estoy reencontrándome con un viejo amor, con Los desnudos y los muertos de mi querido Mailer. Pero si he de elegir mis 5 lecturas favoritas de 2010, estas son (si han leído algo que los ha emocionado o llenado de una manera particular, no duden: ¡compártanlo!).


1. Armas, gérmenes y acero, de Jared Diamond (1998)

Divulgación científica de primera.
Puede decirse que este libro ganador del premio Pulitzer es una especie de Biblia científica. En su solapa lo venden como “una breve historia de la humanidad de los últimos 13.000 años”, pero yo creo que es más que eso. Su autor, fisiólogo evolucionista y biogeógrafo, busca responder a lo largo de 500 páginas una pregunta que le hizo una vez un político de Nueva Guinea: “¿Por qué ustedes, los blancos, desarrollaron tanto y lo trajeron todo a Nueva Guinea, pero nosotros, los negros, teníamos tan poco ‘cargamento’ propio?”. Esta pregunta se puede extender aún más: ¿por qué fueron los españoles quienes conquistaron el Imperio incaico y no fue Atahualpa quien encerró en un cuarto al rey de España? Diamond, desde múltiples enfoques científicos, que van desde la lingüística, la arqueología, la geografía hasta la virología, alejándose de cualquier tipo de teoría racista o de diferencias biológicas entre los pobladores de los 5 continentes, examina uno por uno, desde la aparición del ser humano como lo conocemos hasta nuestros días, para intentar explicar por qué algunas zonas se desarrollaron más que otras, por qué la cultura se propagó con mayor rapidez en algunos lugares mientras que en otros no llegó jamás o, incluso, retrocedió. Los factores clave de su respuesta son, como dice el título, las armas, los gérmenes y el acero, sustentados en la geografía inicial que encontraron los humanos, la capacidad de domesticar animales y plantas, y, por ende, de establecerse, crecer, tener especialistas en tecnología y lenguas, lo que llevó al comercio, a un orden político-económico y a la propagación cultural. Evidentemente, no puedo transmitir las teorías (y casi comprobaciones) de Diamond en un párrafo, por lo que recomiendo con entusiasmo este maravilloso libro de divulgación científica.

2. Bartleby y compañía, de Enrique Vila-Matas (2000)

La literatura del No.
Siempre he sido admirador de Vila-Matas, leyendo sus artículos, quedando fascinado con los temas de sus novelas, pero he de reconocer que, a pesar de haber incluso obsequiado libros suyos, recién durante 2009 pude leer los cuentos de Suicidios ejemplares y la genial El mal de Montano. Así que este año decidí pagar una vieja deuda y sumergirme en el mundo de Bartleby y compañía, que precede en esa línea metaliteraria al propio Montano, en la historia de un escritor que se obsesiona con la no-escritura, que tiene en el personaje de Melville, Bartleby, a su mejor representante. Y así uno va viajando por una serie de notas a pie de página de un libro invisible, aunque no por eso inexistente. Notas a pie llenas de “preferiría no hacerlo”, que versan sobre diversos “autores del No”, desde Walser hasta Salinger, pasando por Rulfo, y también de aquellos que muestran, ya sea en su literatura o en su ideología, esa pulsión creadora que a veces pasa por la mudez o el silencio, como el propio Melville, quien, en carta a Hawthorne, escribe: “Es maravilloso el no porque es un centro vacío, pero siempre fructífero. A un espíritu que dice no con truenos y relámpagos, el mismo diablo no puede forzarle a que diga . Porque todos los hombres que dicen sí, mienten”. Hermoso libro, lleno de guiños literarios y teorías, en donde solo del No puede surgir la verdadera literatura. Una delicia para leer.

3. Lo que vio el perro, de Malcolm Gladwell (2010)

Antología de Gladwell y sus teorías.
Ya el año pasado había leído un libro de este periodista que se ha hecho más que famoso con sus artículos y reportajes en The New Yorker: Blink, o de cómo, según nuestra experiencia, sabemos las cosas en tan solo dos segundos. Historias recopiladas por Gladwell donde desarrolla la teoría de que pensar espontáneamente, basados en el instinto y en la experiencia, es más provechoso que tomar decisiones meditadas, muchas veces distorsionadas por prejuicios o demasiada información. El también autor de The tipping point y de Outliers: historia del éxito (o de por qué unos tienen éxito y otros no), sacó este año lo mejorcito de sus reportajes del New Yorker en una antología de lujo, donde Gladwell señala: “El truco para encontrar ideas consiste en convencerse de que cualquier persona o cosa tiene una historia que contar. Ese es el desafío, más bien, porque resulta muy difícil”. Y Gladwell lo consigue pues sabe “mirar con ojos ajenos”. Sus historias, reales todas, llenas de datos y estudios, van desde el secreto del "Encantador de Perros" hasta por qué existe solo un tipo de ketchup y muchas decenas de mostaza; desde por qué asociamos genialidad con precocidad hasta a quién elegimos cuando no sabemos a quién elegir. Gladwell es de esos bestsellers que vale la pena leer.


4. El Planeta de Mr. Sammler, de Saul Bellow (1969)

Bellow, de mis favoritos.
Ya lo he dicho aquí: Saul Bellow es de mis escritores favoritos, ganador del Nobel, además. Me quedé maravillado con Herzog, al punto que me dio una pena enorme terminar ese libro de infinitas páginas. Luego siguió El legado de Humboldt, con similar resultado. Este año le hinqué el diente a otra de sus obras maestras y salí igual de feliz. Ganadora del National Book Award de 1970, El planeta de Mr. Sammler es, como otras obras de Bellow, una meditación sobre la civilización occidental, especialmente la norteamericana, y los cambios que van aconteciendo en ella, reflexionando en especial sobre su futuro. Hay nostalgia por el pasado, sorpresa por el desenfreno del presente e interrogantes sobre lo que vendrá, en una historia que bien puede tocar las mismas fibras en 1969 que en 2009. Ya lo han dicho algunos críticos: “la obra de Bellow es a la vez eterna y despiadadamente contemporánea”. Despiadado y contemporáneo, sí. Baste un botón: “El individualismo no tiene interés si no sirve para extender la verdad (…) que la mayor parte de las formas de existencia personal parecen estar desacreditadas y que existe un peculiar anhelo de no ser”.

5. La soledad de los números primos, de Paolo Giordano (2008)

Ópera prima sobre la soledad.
Su autor no llega a los 30 años (tenía 26 cuando publicó este libro). Es licenciado en Física Teórica y esta, su primera novela, ha cautivado con premios y ventas astronómicas. Un libro construido casi matemáticamente, pero invadido por una sola protagonista: la soledad. Giordano lleva el ánimo de los números primos gemelos, esos que están separados apenas por un número par, como queriendo tocarse a través del infinito sin poder hacerlo jamás, a dos vidas, las de Alice y Mattia, que arrastran desde la niñez el dolor y la soledad, que pudiendo complementarse, pues son de alguna manera iguales, sufren un distanciamiento infranqueable, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43, digamos. No exageran los reseñistas al decir que este es un libro perfecto, digno de un narrador experto. Los rasgos psicológicos son protagonistas en la narración, sólida como una roca, como la soledad que lo envuelve todo. Un libro triste, aunque sutil, pero que, al menos en mi caso, me reveló unas ganas de poder hacer que el número 18 desaparezca del mapa y que el 17 y el 19 puedan, por fin, ser correlativos, por decirlo de alguna manera. Más allá de determinismos casi matemáticos, la felicidad está en nuestras manos, aunque la protagonista reflexione: “luchar contra ciertas partes de nuestro ser es imposible”. Para eso está la lectura, creo, para cambiar, o para tener ganas de hacerlo.

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Bonus Track
Auster, siempre Auster

Génesis austeriana.
Todos los años intento leer al menos un libro de Paul Auster, no solo porque me encanta, sino porque tiene miles. El año pasado fueron Experimentos con la verdad y Mr. Vértigo. Este año le tocó a uno de sus primeros libros: La invención de la soledad (1982). Aquí empieza a construirse eso que conocemos como “obra austeriana”, luego de que muriera el padre de Auster y este empezara a escribir su “Retrato de un hombre invisible” y luego el “Libro de la memoria”, en una búsqueda que engarza memoria y escritura, teniendo como telón de fondo la paternidad y la muerte. Un libro doliente, donde el autor se pregunta “¿En qué momento una casa deja de ser una casa? ¿Cuando se cae el techo?, ¿cuando le quitan las ventanas?, ¿cuando las paredes se desmoronan?, ¿cuando se convierte en un montón de escombros?” para luego, como respondiendo de alguna manera, señalar: “Incluso cuando consigo avanzar un poco, no estoy muy seguro de hacerlo en el rumbo correcto. El hecho de que uno vague por el desierto no quiere decir que necesariamente haya una tierra prometida”. Un libro de autodescubrimiento, pilar de mucho de lo que después escribiría Auster, que nos permite descubrirnos un poco a nosotros mismos en el trayecto, juntos.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Navidad en una pantalla

A pocos días de la Navidad, pensé que sería bueno hacer una lista de las 5 películas que más me recuerdan a la Navidad o que siempre veo en estas fechas o que me marcaron en algún momento en estas fiestas. Las películas de Navidad son muchas, antiguas o modernas, podría poner perfectamente, no sé, Santa Claúsula, con Tim Allen, o Realmente amor, cuya temática amorosa ocurre durante la Navidad. Pero me he concentrado en aquellas que desde pequeño, la mayoría, me han hecho acordar y reflexionar incluso sobre el espíritu navideño. Debo aclarar que la mayor parte de las veces la Navidad no es una fiesta que me guste mucho, me tiende a poner nostálgico, o triste, pero, a veces, películas como estas me han hecho olvidarme de estos sentimientos y esbozar una sonrisa. Si tienen alguna película que les haya hecho lo mismo, ojalá puedan compartirla.

1. Milagro en la calle 34

Kris Kringle.

No he visto la original de 1947, dirigida por George Seaton, pero he disfrutado más de una vez la versión de 1997, con sir Richard Attenborough en el papel de Kris Kringle, un anciano que hace las veces de Santa Claus en una tienda de juguetes en Nueva York y asegura ser el verdadero. Finalmente, por entreveros argumentales, termina en un juicio donde debe determinarse si esto es verdad o no. Una película que apela a la fe por la magia de la Navidad de todos quienes la celebran. El fallo del juez, sustentado en el “In God we trust” de los billetes gringos, termina por inclinar la balanza hacia el lado de la fe y la ilusión, donde creer es lo más importante. Tengo pendiente ver la original.

2. Mi pobre angelito (I y II)

Solo en Navidad.
Home Alone no es solo la historia de un niño que se queda solo en casa y debe defenderla con todo su ingenio de un par de ladrones ineptos. Es también la historia de cómo, a través de la fe, el niño termina creyendo en que todo puede salir bien. Y cómo la mente infantil puede traducir todo, sobre todo en estas fechas, a códigos mágicos y deseos que pueden volverse realidad, como desaparecer a tu familia, hacer volver a tu madre cuando más la necesitas, perdón de por medio, o recibir ayuda de quien menos te lo esperas, como el recoge nieves de la primera parte o la señora de las palomas, en la segunda. Una película que nos ha hecho reír, claro que sí, pero que también nos ha enternecido y, en mi caso, también me ha dejado grabadas canciones navideñas, donde algunas de ellas, en las circunstancias en las que se encontraba el pequeño Kevin, podían resultar hasta tenebrosas para un niño que se identifica con el personaje y su temor (que es el caso de los que vimos la película cuando teníamos aproximadamente la edad del protagonista).

3. The night before Christmas

Clásico de Tim Burton.
De la mente de Tim Burton, y dirigida por Henry Selick, The night before Christmas, conocida también como El extraño mundo de Jack, nos cuenta como Jack Skellington, el Rey Calabaza, cansado ya de Halloween, descubre la Navidad y queda maravillado con ella. Decide por ello trasladarla a Halloween Town, donde sin embargo no entienden el concepto. Frustrado, Jack decide que lo que importa es creer en la Navidad, más allá de la forma, y comunica a todos que este año ellos asumirán el control de la festividad, incluyendo el secuestro y reemplazo de Santa Claus. El extraño mundo de Jack es una visión macabra de una festividad llena de color, pero a diferencia de la historia del Grinch, que busca acabar con la Navidad, Jack realmente desea celebrarla, y en ese afán termina casi destruyéndola. Es  admirable cómo Burton pudo hacer una apología a la Navidad de una manera gótica y tan original. Una película de culto, por supuesto.

4. Scrooged
Sátira moderna de Scrooge.
Esta es una sátira de Un cuento Navidad, de Dickens, dirigida por Richard Donner, recordado por Superman, ambientada en plena ciudad, donde el rol de Scrooge está trasladado al personaje Frank Cross, interpretado por un siempre genial Bill Murray. Recuerdo haber visto esta película de pequeño, hace tiempo que no la veo, pero más allá de la adaptación de la obra de Dickens a un mundo actual, financiero y político, con excelentes toques de humor, lo que siempre me llamó la atención es la clásica historia de Scrooge y los fantasmas que lo visitan. Desde la versión original, pasando por esta película, hasta las viejas historietas de Disney donde Rico MacPato hacía de Scrooge. Realmente “un cuento de Navidad”.

5. Qué bello es vivir

Navidad según Capra.
It’s a wonderful life, en inglés. Un clásico por donde se le mire. La película de 1946, interpretada por James Stewart y dirigida por Frank Capra, es una versión ultra libre de Un cuento de Navidad, de Dickens, pero no como Scrooged, que es una adaptación un poco más literal, sino solo en el alma de la película, donde un hombre valora al final lo bueno de la vida y le saca el máximo provecho. Luego de perder una suma alta de dinero sin querer y ser acusado por perderlo, el protagonista llega a desear no haber nacido. Una visión proporcionada por un ángel misterioso le muestra cómo hubiera sido la vida de su pueblo si él no hubiera nacido, con sus acusadores en el poder y sus seres queridos en vidas miserables, visión que lo desespera y hace que le pida a Dios poder tener su vida de vuelta.
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BONUS TRACK
Duro de Matar (I y II)

Acción navideña.
Quizá esta película no se asocie inmediatamente a la Navidad, pero es bueno recordar que tanto la primera como la segunda, que creo son las únicas que vale la pena recordar, suceden en Navidad, la primera en el edificio Nakatomi, y la segunda en el aeropuerto Dulles, con nieve y música navideña de por medio. Además de las aventuras del policía McClane por salvar rehenes de manos de terroristas, una cosa se ha quedado grabada en mi memoria: la clásica canción de Navidad “Let it snow”, tanto cuando la canta el policía Al Powel antes de que le caiga un cuerpo sobre la patrulla, como en los créditos finales. Dirigida por John McTiernan, también conocido por Predator, esta es una película donde la Navidad se vive a un ritmo intenso.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Los 10 de 2010

A riesgo de olvidarme de algún evento imperdonable de ser dejado de lado, que seguramente sucederá, y quizá en más de una ocasión, me permito hacer un pequeño recuento de algunos de los eventos que marcaron este año 2010 que está a punto de dejarnos, en el Perú y el mundo. Algunas cosas no pueden ser consideradas como “eventos que marcaron el año”, y no estarán mencionadas, pero no por ello son menos importantes, como leyes que se dictaron y sentaron precedentes, o declaraciones de personajes o personalidades, buenas y malas, significativas o singulares, la explosión del volcán islandés Eyjafjalla, cuyas cenizas bloquearon el tráfico aéreo europeo, o los escándalos de pedofilia al interior del Vaticano. Sirva este blog, estos 10 items, como pie para recordar desde lo más trivial hasta lo más importante, para estimular, digamos, que señalen lo que a ustedes les parezca digno de ser reseñado, esté o no esté en esta lista. Aquí les doy mi intento, ojalá pueda ser enmendado o enriquecido con sus comentarios.

1. WikiLeaks, Cablegate, Infowar…


Assange y la verdad.
Este sitio web, cuyas acciones empezaron en 2007, sin duda ya tiene un lugar en la historia. Su base de datos, que actualmente supera los 1,2 millones de documentos, es temida y admirada por igual a lo largo del mundo. La organización dirigida por Julian Assange, quien actualmente se encuentra en prisión por otros cargos y una lógica persecución por el calibre de sus acciones, se ha encargado de destapar filtraciones que desvelan comportamientos no éticos e ilegales por parte de gobiernos o instituciones de todo el mundo. Este año el boom WikiLeaks ha llegado a límites insospechados, desde el video del asesinato de 11 personas, incluyendo al periodista de Reuters Namir Noor-Eldeen, por parte de soldados estadounidenses en Bagdad, los 92.000 documentos sobre la guerra de Afganistán, los casi 400.000 documentos filtrados desde el Pentágono en relación a la Guerra de Irak y los abusos ahí cometidos, hasta los casi 300.000 cables del Departamento de Estado de EE.UU. con sus embajadas de todo el mundo, en lo que ya se conoce como Cablegate. Todo este revuelo ha causado algunas consecuencias, como la lucha mundial por liberar a Assange, la represalia de gobiernos, figuras públicas y empresas contra WikiLeaks, la defensa de esta información a través de mirrors, así como la Operation Payback por parte de la cibercolmena llamada “Anonymous”, que terminó tumbándose mediante ciberataques los sites de Visa, MasterCard, PayPal, entre otras. Los ataques para defender la libertad de expresión en Internet están siendo reducidos para aumentar, en cambio, la facilidad de divulgación de filtraciones que pretenden ser censuradas. Ante este brevísimo y seguramente fallido resumen, solo queda decir: este año ha habido un cambio mayor sobre lo que significa la red en nuestra concepción del mundo.


2. Vargas Llosa y el Nobel

Para los peruanos y me atrevo a decir que también para los amantes de la literatura en todo el mundo ha sido un año feliz por el tan esperado Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa, eterno y esquivo candidato que por fin, este año, ha sido reconocido por su inestimable aporte a la cultura mundial. Su discurso, tan simple como elegante, tan básico como relevante, tan emotivo como merecido, también quedará para la memoria, así como las palabras en español del presidente del Comité del Nobel previas a la entrega del galardón: “Querido Mario Vargas Llosa, usted encapsuló la historia del siglo XX en una burbuja de imaginación. Esta se ha mantenido flotando en el aire durante 50 años y todavía reluce. Acérquese y reciba el Premio Nobel de Literatura de manos de su Majestad el Rey”. Más allá de algunas mezquindades de sus rivales de siempre (“polígrafos que juzgan desde su propia pequeñez”), este ha sido el año de Vargas Llosa, ese que dijo “pero si el Perú soy yo”, sin duda el peruano de este 2010 (y acaso del siglo XX con César Vallejo). Una alegría para la literatura de habla hispana (ya son 11 Nobel con MVLL), que no recibía este galardón desde hace 20 años, cuando lo ganó Octavio Paz, en 1990, curiosamente el año que marcó el destino final de Vargas Llosa al perder la presidencia, quizá lo mejor que le pudo pasar al escritor y a los amantes de su literatura.


3. La batalla por Lima: potoaudios y una alcadesa

Susana y Lulú: final de fotografía.
Este año también tuvo tintes electorales, como una previa, acaso premonitoria, de lo que podrían ser las presidenciales que se nos vienen. Esperemos que los tintes de guerra sucia alcanzados en las municipales de Lima no se repitan para elegir al próximo(a) presidente del Perú. Este 2010 ha dejado para la memoria cómo una candidata que tenía 1% de preferencia terminó ganando la elección, frente a rivales como Kouri, que terminó tachado, y a Lourdes Flores Nano, eterna perdedora y víctima de las comas decimales. La difusión de los llamados potoaudios por Jaime Bayly (“Métanse la alcaldía al poto”), donde la terrible Lulú mandaba al diablo la alcaldía en rabieta privada y, lo más importante, donde uno de sus asesores insinuaba una manipulación de encuestas (“mover un poco las cifras”) como estrategia, hará más recordable este elección, que terminó con un debate entre las dos candidatas punteras bastante artero y una lenta agonía en el conteo de la ONPE, primero, y del JNE, después. Más allá de estas minucias, lo más importante: la primera alcaldesa de Lima en casi 50 años, desde el mandato de Anita Fernandini en 1963-1964.


4. Bayly: el huracán lleva tu nombre

Más polémico que nunca.
Podría decirse que es casi como un anexo de la batalla por la alcaldía de Lima, por el papel preponderante, hacia uno u otro lado, que tuvo el conductor Jaime Bayly en la campaña electoral desde su tribuna en el ya extinto Francotirador de Canal 2. Potoaudios de por medio, Bayly convenció a muchos para no dar su voto a Flores, pero, también, por su supuesto mal comportamiento, llevó a otros tantos electores a apoyar a Lulú como medida de rechazo ante el polémico conductor y la supuesta guerra sucia detrás de él (algo que acaso también sucedió en el lado contrario, con la también polémica intervención de Aldo Mariátegui desde sus columnas o comentarios televisivos). Pero Bayly fue un personaje este 2010 por mucho más que eso. Sus rabietas en pantalla, sus mítines e intentos por ser candidato presidencial, medio en broma, medio en serio, su 10% en las encuestas, la finalización de su programa luego de varios años, sus explosivas columnas, su pelea final con su tío millonario ahora fallecido, su relación con la joven Silvia Núñez del Arco, con quien espera una hija, su pelea con su antes venerada Sandrita Masías y con su propia hija de 17 años, y, ahora último, su escandalete con su ex argentino Luis Corbacho, también a causa de su relación con la joven escritora embarazada, han hecho de el ahora tío terrible un personaje recurrente en nuestro ámbito noticioso (incluso en otros lares). Hay quienes lo aman, hay quienes lo odian, lo cierto es que lo que más ha destacado de Jaime Bayly este año no han sido precisamente sus novelas.

5. Mundiales en HD: Sudáfrica y Japón

España y Perú: fútbol y voley.
 Uno es de fútbol masculino, el otro de voley femenino. En uno estuvimos una vez más ausentes, en el otro si bien no retomamos la antigua senda de triunfos, levantamos un poco al menos la cabeza. Este año fue el de las transmisiones HD en nuestro país de dos eventos que nos congregaron como hinchada: el mundial de Sudáfrica, primer torneo planetario de fútbol realizado en África, con el campeonato de estreno de la selección española, primera selección europea, además, que gana el trofeo fuera de Europa; y el mundial de Japón, donde la selección peruana de voley llegó a la segunda fase, a diferencia de 2006, donde ni siquiera a eso aspiramos. Sudáfrica fue un buen mundial, con un buen campeón, a pesar de que las estadísticas lo sindican como el triunfador con peor promedio de goles de la historia. Japón vio a Rusia coronarse sobre Brasil en la final, y a Perú jugar realmente mal algunos partidos, y en otros demostrar que con mayor roce internacional se puede jugar de igual a igual con las mejores selecciones del mundo. Por otro lado, "otro mundial" se lo llevó Serbia: la Copa Davis, en tenis.

6. Chile y el diario de un mal año

Presidente Piñera y los mineros a salvo.
Nuestros vecinos de Chile vivieron un año terrible que, al menos, terminó con una buena noticia. En un año telúrico, un mes y medio después del terrible terremoto que destruyó Puerto Príncipe, Haití, dejando más de 200.000 muertos, el país del sur fue sacudido por un apocalíptico terremoto de 8,8 grados, en la región del Maule, al noreste de Concepción, considerado el quinto más fuerte de la historia (se recuerda que el primero también sucedió en Chile, en Valdivia, en 1960), con más de 500 víctimas mortales y 2 millones de damnificados y cuantiosos daños materiales. El presidente Piñera, que recibió el cargo de manos de M. Bachelet, empezó una gestión difícil desde el arranque, solo para verse meses después con otra tragedia entre manos: el derrumbe en agosto de una mina cerca de la ciudad de Copiapó, en Atacama, donde quedaron atrapados 33 mineros a 700 metros de profundidad. Los mineros resistieron durante 69 días, siendo asistidos desde la superficie, para finalmente ser rescatados sanos y salvos, bajo la atenta mirada de todo el mundo el 13 de octubre, lo que significó al menos un final feliz para Chile en un año que fue devastador, pero que pudo ser aún peor.


7. Crisis: Europa y EE.UU.

Fragilidad europea.
Luego de meses, incluso ya años, de crisis económica, especialmente en Estados Unidos, este 2010 sacó a relucir las debilidades estructurales de la economía europea en particular. Desde Grecia hasta Irlanda, con rescates cuestionados, el sistema económico del viejo continente vivió una crisis de deuda que puso en duda la supuesta solidez de la Unión Europea y su euro. Algo que está siendo patente en mucho de sus países, baste el ejemplo de España, que vive una fuerte crisis y falta de trabajo, o los muchos actos xenófobos en Francia contra los emigrantes de países de Europa del Este que ya forman parte de la UE. Al otro lado del océano, en medio de una débil superación de la crisis, Estados Unidos y Barack Obama consiguieron la reforma para universalizar el acceso a la sanidad, aunque esto no tuvo eco en las urnas en las elecciones de mitad de mandato, donde los republicanos se llevaron la victoria, debido a eventos más simbólicos como el apoyo a la construcción de una mezquita cerca de la zona cero en Nueva York de un presidente que, por cierto, también cumplió con retirar sus tropas de Irak.


8. Tarde de perros limeña

Secuestro en Gamarra.
Ruiz Wilfredo Ninasqui Barrios, de 29 años, mantuvo a 38 rehenes en una oficina del Banco Continental BBVA de Gamarra con una bomba en su mochila, y mantuvo en vilo a los televidentes y cibernautas peruanos como no se recordaba desde la toma de rehenes por el MRTA a fines de los 90 o la sangrienta toma de El Sexto en 1984. Por fortuna, esta vez la tragedia duró solo unas horas, terribles sin duda para quienes las vivieron, sobre todo cuando el sujeto le disparó cobardemente a una de las víctimas pero con un final más que satisfactorio, con un operativo policial a mi entender impecable, a pesar de que la familia del secuestrador, desertor del Ejército y hombre-bomba esté pensando llevar el caso a organismos defensores de DD.HH. Ninasqui se mostró, según la policía, reacio a colaborar, a negociar, siquiera a contestar llamadas telefónicas o dejar ir a una mujer embarazada y a varios niños, así como intransigente sobre sus peticiones de 2 millones de dólares y un helicóptero en pleno Gamarra. La policía actuó con eficiencia, rapidez y se vio obligada a acabar con la vida del delincuente para proteger a los rehenes. Fue quizá el mejor de los finales imaginables, teniendo en cuenta las intenciones del atracador.

9. La NASA y nuestra noción de “vida”

Bacteria que sintetiza arsénico.
Un nuevo concepto de vida.
Se especuló que era una cortina de humo, una tapadera para bajarle el tono al Cablegate originado por los destapes de WikiLeaks. Sin embargo, era una conferencia programada con meses de anticipación sobre un descubrimiento realizado en varios años de estudio. El aviso previo de la NASA sobre “búsqueda de vida en otros planetas” llevó a la prensa a especular y generar gran expectativa sobre una supuesta prueba de vida extraterrestre en manos de esta organización. Muchos quedaron desilusionados, pero a mi parecer sin razón. El anuncio del descubrimiento de una forma de vida en la Tierra que “funciona” en base al arsénico, sustituyendo el fósforo, en un lago de Estados Unidos, es más relevante de lo que pudiera pensarse, pues cambia la concepción de vida que habíamos tenido hasta el momento y amplía el horizonte para la búsqueda de vida en otros planetas (por no decir que vuelve a cero todos los intentos previos). Que una bacteria pueda reemplazar con éxito el fósforo por arsénico, un elemento que además es considerado opuesto a la vida, da pie no solo a nuevas formas de vida como las que hoy conocemos, sino también a la hipótesis para el reemplazo de los otros 5 elementos necesarios para la vida, como el afamado carbono, por otros antes impensados. ¿Un futuro Premio Nobel en ciernes? Quizá, como lo fue hace más de 50 años el modelo de la doble hélice del ADN propuesto por Crick y Watson, merecedor del Nobel en 1962.


10. La Teta y el Oscar

Quizá la importancia de La teta asustada, de Claudia Llosa, está más en el Oso de Berlín ganado en 2009 que en su nominación al Oscar realizado a principios de 2010. Pero para el cine peruano es imposible no tener como acontecimiento del año tener por primera vez una película entre las 5 nominadas. Si bien no ganó, pues perdió ante El secreto de tus ojos, de Campanella (y en la lista también estaba La cinta blanca, de Haneke), el solo hecho de estar ahí, el revuelo que generó la presencia de Llosa y Solier en la alfombra roja, hacen de este 2010 un año para el recuerdo para nuestro cine.

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Los que se fueron

J.D. Salinger nos dejó este 2010.
Para terminar, y a riesgo de quitarle el sitio a algún evento que se me esté escapando (probablemente se me estén escapando varios imperdonables, y para eso está este blog, para que quienes noten el lapsus o ignorancia lo hagan notar), no puedo evitar caer en la típica remembranza de aquellos personajes que fallecieron este año, sobre todo aquellos que algún significado tienen para mí. Se fueron el genial cómico Leslie Nielsen, el extravagante creador Harvey Pekar (que muchos conocerán por la película American Splendor), actores que marcaron historia como Tony Curtis y Dennis Hopper, el productor de cine Dino de Laurentiis, a quien le debemos obras como La Strada, Barbarella, Serpico, King Kong, Blue Velvet (aquí su memoria se junta con la de Hopper), Hannibal, etc. También fallecieron el genial director Eric Rohmer, el músico Solomon Burke, el recordado dirigente deportivo Juan Antonio Samaranch, el presidente en activo de Polonia Lech Kaczynski en un trágico accidente, y el ex presidente argentino, Néstor Kirchner, en una reminiscencia peronista que produce sentimientos ambiguos, entre quienes lo aman y quienes lo odian (esto último, no sin razón). Varios recuerdos de niñez se fueron con Gary Coleman y su “¿De qué estás hablando, Willis?”, pero sobre todo se fueron dos admirados escritores, de mis favoritos, obviamente: José Saramago y J.D. Salinger, dos genios a los que les decimos aquí nuevamente adiós y gracias.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Un comercial... ¡y regreso!

Este post no trata necesariamente de los mejores o de los peores comerciales (podemos hacer más adelante uno con ese fin, incluso a nivel internacional), sino de aquellos que han dejado huella, por buenos, por malos, por bonitos, por feos, por ocurrentes, en nuestra memoria, acaso colectiva.
A pesar de que el You Tube facilita el acceso a muchos de ellos, la verdad es que mi búsqueda por algunos no ha tenido éxito, pero igual intentaré recordarlos aunque sea nombrándolos. Por ejemplo, está aquel con su cancioncita de “Hey tú, ya no la barajes, es hora de que tu trabajes, estudia en Simaaa”, hasta el más moderno “En solo un mes, hablas inglés, inglées”, o el antiguazo de I.Q. donde el chico decía “Uy, se evaporó”, o el “por supuestation, preguntation lo que queretion”. También están para recordarse algunos clásicos, como aquel ochentero de Inca Kola y el sabor de los nuestro, con la narración, me parece, de Arturo Pomar, o la campaña pro-huevo con su “mi huevo quiero yo mamita”. También el comercial de Negrita del chiquito mazamorrero que le gusta mazamorrear  o cómo olvidar ese en el que unas niñas con voz de choclonas se decían “Pásame la manty” . En fin, hay de todo, he intentado trabajar con lo que he podido encontrar en Internet solo para avivar un poco los recuerdos, y revivir por ejemplo aquel de Fruna-catoinga, de D’Onofrio, que me parece fue obra de Rafo León, o esa magia de la radio que fue “Del chancho su huevo”, del Senati. Lamento no haber podido encontrar el video del comercial de espumas Zebra donde un vendedor mañoso hacía de las suyas y le bajaba el cierre a la inocente compradora. Sin orden ni concierto, aquí siete comerciales antológicos y algunas menciones:

1. Idat, El Monstruo en Computación



Inolvidable por exitoso, por barato y exitoso. Además todos recuerdan incluso de qué instituto tecnológico se trata, es decir se logra el objetivo de la recordación de marca. Este comercial tuvo un par de secuelas, como el Tigre vs. El Monstruo en Computación, o aquel donde un pata intentaba transformarse sin poder hacerlo. Antológico.

2. Pilsen: El macha chalaca o ¿Qué pacha en mi cabecha?



Dentro de los comerciales de cerveza, que van desde los amigos, el chancha y el causita, pasando por la titular y las sonámbulas, me quedo con este, de fines de los años ochenta, que recuerdo hasta ahora por su ingenio naif, y su célebre frase ¿Qué pacha en mi cabecha, lo que te pacha es que te falta una cevecha”.


3. Colchones Paraíso y Jason



Paraíso ha sacado muchos comerciales para recordar, incluyendo jingles muy buenos y uno en el que un elefante pasaba por encima de los colchones para demostrar su calidad y resistencia, pero dentro de todos los spots de Paraíso me quedo, quizá por lo ingenioso, quizá por lo malo, no lo sé bien, con este que protagoniza Milene Vásquez y un Jason bamba machando con su sierra eléctrica un colchón del que salen cochinadas. La parte en la que Jason se une al grito de Milene es, por decir algo, graciosa.


4. Zapatillas He Man: las más poderosas del Universo



Cuando volví a ver este comercial ya no sabía si se trataba de una broma o de la realidad, pero no, no se equivoquen, si fue realidad, sí existieron estas zapatillas y esta publicidad. Los comerciales de zapatillas siempre han estado en la onda “vanguardista”. Baste recorgar las zapatillas Tige, que agarran con garra, o las invencible de Koyama, o las Super Reno. De todo como en botica.


5. Yungay: más te vale aprender inglés



Este comercial catapultó a la fama y al éxito a su creativo, Gustavo Rodríguez, quizá su gran one hit wonder. La gente se apropió de la palabra y hasta ahora siempre hay alguien que llama “yungay” a los pobres guachimanes. La lección quedó aprendida: te puedes perder mucho si no sabes inglés. Eso sí, por lo menos yo, hasta hoy que volví a verlo, no recordaba a qué curso de inglés promocionaba el famoso “Yungay”, así que digamos que no se le puede poner 20 de nota.


6. Vinifan: ¡digas como lo digas Vinifan es Vinifan!



¿Cómo olvidar esta frase: “Mismo libro usando Pepito, después Anita, después Luchito, Vinifan, hi!”. Esa fue la parte más célebre del comercial, que también incluía rusos diciendo “Vinifanosha”, etc. Luego de años salieron secuelas tratando de agarrarse del éxito de la parte japonesa del comercial. Y es que siempre nos han gustado los japoneses en nuestros comerciales, baste recordar el “Achica precio”, del chef Toshiro Konishi.


7. Chomp de Fenix, la gitanilla de vainilla



Este también lo recuerdo con cariño y recién, al volverlo a ver, me doy cuenta de que también tiene presente a Milene Vásquez de pequeñuela, y me parece reconocer a alguna amiga por ahí, entre las majas. Este comercial está en mi cabeza mezclado con recuerdos de Polystel, de Universal Textil, que se mantiene joven aunque pasen los años, y el de Ambrosoli, de toffees, donde salía un gringo gritando “Old England Toffee!”, con “coco madoro rallado de Devonshire”, o ese inolvidable de Chapetex. Unos no tienen que ver con otros pero en mi memoria son uno solo recuerdo.

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BONUS
LO MÁS BIZARRO: Consomé Panchi, de Japón



Este no es peruano, pero si hablamos de comerciales que dejan huella por estrambóticos o raros tenía que poner un bonus: Consomé Panchi, de Japón, sobre unas papitas a lo Lays, que come divertido un perro humanizado, con muchos errores la verdad, y cosas medio inexplicables, en un spot digno de un análisis semiótico, si no es que psicoanalítico también. Es imperdible para los que no lo hayan visto aún (en Internet hay bromas al respecto, con análisis “bromistas” de sus posibiles significados).

lunes, 29 de noviembre de 2010

Animada diversión: los mejores dibujos

Aprovechando la campaña de los últimos días de poner fotos de dibujos animados en los perfiles del Facebook para apoyar la lucha contra la violencia infantil (cuya efectividad y razón de ser me parece bastante cuestionable), hagamos un post sobre los mejores dibujos animados, aquellos que nos encantaron de niños o que nos encantan ahora de “mayorcitos”, y mucho de los cuales hemos estado viendo en los dichosos perfiles día tras día. Ya he mencionado en un post anterior algunos “placeres culposos”, como Candy, Marco o Jem, que perfectamente podrían entrar en esta lista, pero haré el intento de hacer un Top-10 (en este caso creo que es imposible quedarse en solo una lista de cinco) con los dibujos que más me gustaron y me gustan. Debo decir, antes que nada, que nunca me gustaron ni engancharon Southpark, Pokemon, Bob Esponja, Rugrats, y ahora último, tampoco American Dad o Family Guy, por más que algunos episodios sean realmente buenos. No han dejado huella en mí, qué le puedo hacer. Queda hecha la aclaración y abierto el debate, si se quiere.

1. Looney Tunes (1930-1969)



Bugs y compañía.
El universo Warner de Bugs Bunny, Porky, el Pato Lucas, etc., es, de lejos, el que más alegrías, risas y entretenimiento me ha dado desde que tengo memoria. A pesar de ser dibujos antiguos realmente antiguos, cuya fecha borrosa aparecía en los créditos, me capturaban cuando los veía por canal 5, me parece, a media mañana, de muy pequeño. Y eso es prueba más que suficiente para decir que cuando algo es bueno y universal se disfruta por igual en 1930 o en 1985 o los años 2000. Me gustaban especialmente los episodios con temática, como Bugs en el espacio o en el oeste o en Barbero de Sevilla o haciendo de torero, o el Pato Lucas de superhéroe, con Porky de asistente, etc. Recuerdo con especial cariño la “lucha de sombreros” entre el conejo de la suerte y Elmer, así como la genial “Temporada de patos”, la eterna lucha entre Bugs y Lucas, este último mi personaje favorito. El universo Looney Tunes es inmenso y no puedo mencionar algún personaje o capítulo que no me guste, desde el Coyote y el Correcaminos hasta Marvin el marciano o Silvestre, Piolín, el gavilán pollero, el gallo Claudio, etc., etc., etc, incluyendo a los Looney Tunes de principios de los años noventa.

2. Los Thundercats (1985-1989)

Felinos cósmicos.
Uno de los dibujos que más me gustaban de chico. Recuerdo que me ruborizaba ante mis abuelos cuando empezaba la música del inicio, una especie de vergüenza por ver dibujos cuando se suponía que debía ser más grande, y también, supongo, porque, como buen fan, me gustaba Cheetara. En los años de apogeo de los Thundercats mi papá me regaló el álbum, que llené con devoción, y mi madrina, que vivía en EE.UU., me traía los muñecos, que incluían personajes que aún no salían al aire en el Perú, como Bengalí o Linx-O. Fue una experiencia que superaba la pantalla chica, y me hacía jugar con León-O y compañía en sus versiones de plástico. Mi personaje favorita era Yaga, el espectro inspirado, imagino, en Obi Wan Kenobi, que se le aparecía del mismo modo a Luke Skywalker. Mis episodios favoritos son dos: el primero, cuando los Thundercats salen de Thundera, y al final de esa “temporada” la serie de pruebas que debe pasar León-O para ser elegido Señor de los Thundercats. También recuerdo especialmente el capítulo donde el fantasma de Grunne el destructor, un ex Thundercat, combate con el fantasma de Yaga. Punto aparte son los villanos, desde los mutantes de Plunn-Dar hasta Mumm-ra y los Lunnattacks. Los aliados de los felinos cósmicos también eran bacanes, como Turmagar el Tuska (la morsa), Hachimán (el samurái), Gatonieve, o los inofensivos berbils.

3. Transformers (1984-1987)

Prime vs. Megatron.
Casi contemporáneos a los Thundercats en mi imaginario personal. Me encantaban, también, los Gobots, por ejemplo, pero los Transformers realmente los arrasaron. No solo porque era un alarde de transformaciones y batallas, sino porque la historia detrás de la anécdota era más que interesante. El enfrentamiento entre los Autobots y los Decepticons, la matriz que llevaba Prime en su pecho, y la historia detrás de Cybertron, con los nuevos personajes que luego salieron, era cautivante. Megatron era uno de mis favoritos y odiaba a Starscream. Mis recuerdos también se entremezclan con los muñecos que se pusieron de moda por aquella época. Es una lástima que las películas de Michael Bay no le hagan justicia a tan interesante historia. Mi capítulo favorito, también, es el primero, cuando los Transformers llegan a una Tierra primitiva.

4. Capitán Futuro (1978-1979)

El gran Capitán Futuro.
La historia del Capitán Futuro, esa oscuridad sutil que estaba detrás de todo, incluida la música, los colores, los personajes, con mucha tristeza detrás, por momentos, me fascinó. También los viajes en el tiempo, las dimensiones paralelas y los microcosmos. Curtis Newton, el Capitán Futuro, es la adaptación animada de una serie de relatos de Edmond Hamilton de 1939, de ahí quizá la inspiración “realista” y profunda de la serie. Los textos originales pueden encontrarse en la web. Los personajes son realmente interesantes, desde Otto, el monigote de hule, y el gran Grog, androide y robot, respectivamente, creados por el padre del Capitán Futuro, hasta el profesor Simon Wright, científico que crió al capitán y que ahora sobrevive como un cerebro asistido robóticamente en un pequeño tanque artificial volador. Incluso las mascotas de Otto y Grog, Iki y Doki, tenían su lugar especial en la trama. La nave Cometa, que comandaba el capitán, era también alucinante.

5. Los Pitufos (1981-1990)

Los suspiritos azules.
¿Quién no ha visto los Pitufos? Esa serie creada por el belga Peyo que cuenta las vicisitudes de las criaturitas azules que viven en su secreta aldea en medio de los bosques recogiendo pitufresas. Me gustaba que estuviera ambientada en la edad media, con castillos y caballeros (como Guillermín, si se le puede llamar caballero), con brujos(Gargamel), y todo lo demás. También que representaran una especie de tipología del ser humano, desde el pitufo gruñón, hasta el bromista, pasando por el genio, el filósofo o el tontín. La idea alquimista de Gargamel de transformar 6 pitufos en oro, como una suerte de piedra filosofal, también era seductora. Hasta el nombre del gato, Azrael, es el de un demonio, por lo que los códigos detrás de los pitufos van más allá de muñequitos azules que corretean por el bosque. La frase “Cómo odio a los pitufos” es casi un himno (yo lo suelo usar, transformándolo, en un “cómo odio a los pitucos”). En fin, está de más contar de qué va la serie. Los atraparé aunque sea lo último que haga, lo último que haaga. Lo máximo. Por cierto, odiaba a Pitufina. Qué aburrida.

6. Tom y Jerry (1940-1958)

Gato vs. Ratón.
Geniales gato y ratón. Yo siempre estaba de parte del gato, por supuesto. Odiaba a Jerry, porque nunca podía perder. Una de las mejores cosas de este dibujo, y creo que sigue siendo su gran mérito, es que los personajes no hablan, sino que transmiten todo a través de expresiones faciales o sonidos, como tragar saliva o gritos de dolor o alegría. Está claro que inspiraron a Itchy & Scratchy, de Los Simpsons (deberían darles su propio especio de media hora), incluso siendo los primeros cortos de Tom y Jerry bastante más sanguinarios que los dibujos que luego sacó la Metro (cortando por la mitad a Tom, con pistolas, etc.). Me encantaba cuando aparecía la dueña de Tom, una negra a la que solo se le veían las piernas, y hablaba con ese dejo con el que las caricaturas suelen representar a los africanos. Las pocas veces que Tom habló fueron momentos memorables.

7. Inspector Gadget (Truquini) (1983-1986)

Trucos a más no poder.
El Inspector Truquini era demasiado gracioso. Y sus trucos realmente fascinantes para la mente de un niño. La idea de un inspector “biónico”, que tiene incorporados en su cuerpo decenas de artilugios, es realmente buena, sobre todo cuando muchas veces el uso de estos chiches termina haciéndolo quedar mal. Los gadgets más divertidos para mí eran el “Sal de tu agujero trucohelicoptero”, el láser que tenía en el dedo índice o el clásico inflador que lo hacía rebotar como una pelota por todos lados. El personaje de Capa Audaz es realmente notable y divertido (Vuela, vuela, Capa Audaz), así como la sobrina Penny, que sacaba de aprietos a su tío para escapar de la Garra. Como en otros dibujos, me gustaban los episodios temáticos y también el que el villano fuera casi anónimo, pues nunca se le veía la cara. Es interesante pensar, también, que Penny tenía un “libro-computadora”, desde donde hacía todo, una especie de visión de lo que después sería la laptop (recuérdese que la serie es de 1983). La canción era lo máximo (Go, Gadget, Go, uh, uh!), pero recuerdo que cambiaron la serie traducida como Truquini por la versión española donde lo llamaban Gadget. Ahí perdió bastante, al menos en feeling.

8. Pinky y Cerebro (1995-1998)

¡Vamos conquistar el mundo!
Qué frase más motivadora era cuando Pinky le preguntaba a Cerebro a qué se dedicarían esa noche… a lo que él respondía “Lo mismo que todas las noches, Pinky, tratar de conquistar el mundo”. Pinky y Cerebro empezaron dentro de la genial Animaniacs, también de la Warner como los Looney Tunes, y luego se independizaron. Los geniales laboratorios Acme, siempre presentes en el universo Warner, dan vida a estos ratones genéticamente alterados. Las voces en español son geniales, la tonta de Pinky y la siniestra de Cerebro, aunque al final se nos ofrece una impresión de que Pinky no es tan tonto como parece, siempre la ingenuidad venciendo sobre la vanidad. El episodio que más recuerdo es uno donde Cerebro idea una manera de hipnotizar a toda la raza humana. Genial.

9. Los Simpsons (1989 – hoy)

Humor amarillo.
Tenía que estar la familia más loca y tonta y famosa de Springfield (pueblo cuyo nombre tienen más de una decena de ciudades en Estados Unidos). Ya son más de 20 años con la familia amarilla, y sus divertidos amigos y enemigos, como Flanders, Moe, Barney, Smithers, Crusty, etc., etc. El boom que significaron personajes como Homero y Bart, como íconos de nuestro tiempo, es para destacar, así como la irreverencia de las historias y gags. Como siempre, destaco los capítulos temáticos, como los que hacen en Halloween o Navidad, o los que los llevan de viaje a otras ciudades. La película, si bien fue divertida, no fue lo que se esperaba, quizá un capítulo más, con, eso sí, la espectacular aparición del “Chancho araña”, lo máximo. Odio a Marge, me encanta Lisa, Milhouse es chévere, pero quizá mis personajes favoritos sean Apu, el Sr. Burns y el director Skinner.

10. Robotech (1985)

Un hit japonés.
Esto más que un dibujo es una serie animada en todo el rigor del término. La trama, más para adultos que para niños, es realmente interesante. Situada a fines del siglo XX y comienzos del XXI, el Gobierno Unido de la Tierra trata de lidiar con una gran nave alienígena que cae en medio del mar, de la que extraen el conocimiento tecnológico con el que enfrentarían las llamadas guerras Robotech contra otras razas alienígenas. Los aviones que se transforman en robots, la protocultura (bioenergía), la clonación, la micronización usada para reducir a los gigantes extraterrestres Zentraedi, los viajes hiperespeciales, todo forma parte de un universo bastante complejo y seductor.

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Bonus Track: Otras Maravillas

He-Man y los Amos del Universo.
El mundo de los dibujos es demasiado grande como para obviar otras maravillas que he podido ver en mis 30 años de vida. Empiezo por Los Picapiedras que quizá debieron estar en la lista principal. Es imposible olvidar a Pedro, Pablo, Vilma y Betty. Por otro lado, He-Man era de mis favoritos (incluso She-ra), y de antaño recuerdo a la perfección al Gato Félix y su maletín mágico (pensar que es una animación de 1958). Un dibujo que me hacía levantarme en las mañanitas los sábados era Cobra, que era más para adultos por su temática, con bailarinas desnudas y bares, pero me encantaba la idea del mercenario con su cañón oculto bajo un brazo postizo. De chico también me divertían Los Cazafantasmas, con pegajoso, y en el canal 7 paraba viendo el Fantasma del Espacio, que aún se puede ver en Cartoonetwork (en general, en el Canal 7 había dibujos increíbles, como uno de una familia que regresaba en el tiempo a la prehistoria). También me gustaba Batman, la serie animada de los noventas, con todo el estilo oscuro a lo Frank Miller, y, por qué no, también me enganché en una buena época con Dragonball y su interminable historia, así como con Los Caballeros del Zodíaco, cuya trama mitológica me encantaba. En esa línea, me gustaban también Calabozos y Dragones, especialmente el personaje del Amo del Calabozo, así como los Supercampeones, a pesar de que un partido durara 10 episodios.

lunes, 22 de noviembre de 2010

De todo, como en telenovela...

¿Las telenovelas ya no son lo que eran antes?, es la pregunta que me hago al escribir este post. ¿O es que simplemente he dejado de ver telenovelas? También puede ser. Aunque suene nuevamente a placer culposo, siempre he sido un consumidor de telenovelas, desde pequeño (¿eso explica muchas cosas?), hasta el presente, al menos hasta donde el tiempo me lo ha permitido. Las hay de todas las clases, nacionalidades y destinadas a todos los horarios: matutinas, para el almuerzo, el lonche o el horario estelar. Y las hay de todo tipo y temática, buenas y malas, desde “Dos mujeres un camino”, hasta “Mi gorda bella”, pasando por “Pedro El Escamoso”, “Cuna de lobos”, “Amigas y Rivales”, “Las Juanas”, “Natacha”, “Quinceañera”, “Carmín”, “Luz María” o “El Clon”. Seguramente dejaré escapar en la lista que viene muchas novelas, pero desde ya advierto que odio las venezolanas y las mexicanas en general, por lo que han quedado descartados grandes clásicos, como “Los ricos también lloran”, “Rosa Salvaje”, “Topacio” o “Rubí”, así como la serie de telenovelas que sacó Thalía, por decir algo. Aquí, pues, el listado (no ranking, en realidad de ahora en adelante preferiré no jerarquizar las listas, sino simplemente enumerar todo aquello que me ha llamado o llama la atención) de los “culebrones” que más recuerdo. Quizá coincidamos en alguna o en varias, ojalá se animen a compartir sus propias favoritas. Repito, la numeración es meramente circunstancial. El orden es aleatorio. Por cierto, no menciono “El color del pecado” porque ya la mencioné en un post anterior.


1. Vale todo



Telenovela de leyenda.
Creo que no exagero si digo que esta novela de 1988 paralizó Brasil y, luego, Lima y cuanta ciudad la transmitiera. Cómo no recordar la historia de Regina Duarte y Gloria Pires, como madre e hija enfrentadas, especialmente el papel de Pires (María de Fátima), que ha sido considerado por muchos como “la peor hija de la TV”, vendiendo a su propio hijo o dejando en la calle a su madre. También con la presencia del gran Alberto Fagundes y de Beatriz Segall, que interpretaba a la malvada Odet Roitman, quizá la mayor villana que se recuerde. La banda sonora y videos de la cuña inicial también marcaron época (ver video) en esta genial telenovela. Personalmente, por más villana que fuera, moría por Gloria Pires, una villana guapísima, que compartía mis preferencias con la preciosa Malú Mader (También hicieron una gran novela juntas, y con Fagundes, “El dueño del mundo”, que vale la pena mencionar). En fin, ojalá repitan “Vale todo”.

2. Amor en silencio

Buenfil y Peniche.
En 1988 también irrumpieron en la pantalla chica una serie de personajes que quedarían grabados en mi memoria y, quién sabe, en la de muchos que lean esto. Erika Buenfil, las peruanas Patty Pereyra y Saby Kamalich, Arturo Peniche, Omar Fierro e incluso Laura León y Alaska, en la telenovela “Amor en silencio”, se ganaron mi corazón. Como recordarán los que la vieron, está contada en dos partes, primero el amor entre Marisela (Buenfil) y Fernando (Peniche), que tiene un trágico final (la escena de la boda es especialmente recordada), y luego la de Ana (Buenfil, haciendo de su hija) y Ángel (Fierro), el sordomudo que vive “su amor en silencio”. La canción de la novela también se hizo bastante conocida, según recuerdo. Creo que es la única telenovela mexicana que realmente me ha gustado (junto con el Bonus Track de más abajito). ¿Será porque tenía menos de 10 años? No lo sé, pero punto para “Amor en silencio”.

3. La reina de la chatarra

Divertida y recordada.
Nuevamente Regina Duarte en una gran novela. Nuevamente Antonio Fagundes y esta vez también con la presencia de Tony Ramos como el antagonista amado, Edu, y el gran Raul Cortez, como Jonás, el misterioso mayordomo. Es recordada la escena del primer capítulo donde en una cena de gala por el fin del colegio los alumnos se burlan de María do Carmo (Duarte), especialmente Edu, el popular de la promo y amor escondido de María, poniéndole un cartel en la espalda con “Reina de la Chatarra” y echándole finalmente encima basura desde el techo (ver video, a partir del minuto 3). Una historia de humillación por su clase social, pero también una trama de venganza, en donde Do Carmo busca, con el imán del dinero, desquitarse de Edu, quien finalmente se enamora de verdad. Muy divertida además. Mis recuerdos se remontan a 1990-1991, cuando fue estrenada en el Perú.

4. Isaura, la esclava

Isaura, versión 2004.
La versión de 2004, que se vio por aquí al año siguiente me parece, pues la versión original es patrimonio de mis padres y abuelos y, claro está, nunca la vi. Me gustan las novelas de época, como Luz María, por ejemplo, y la historia de este clásico brasileño da en el clavo: la esclavitud, las haciendas, los caballos, el café, los capataces y las tabernas terminan siendo un gran escenario para la historia en pos de la libertad y el amor de la bella esclava blanca Isaura, interpretada por Bianca Rinaldi, que a la vez busca escapar con desesperación de los morbosos intereses de su “amo” Leoncio. La recuerdo especialmente porque coincidió con una época de “transición de trabajos”, por lo que a la hora del almuerzo terminaba viéndola con mi madre. Isaura está basada en un libro del movimiento romántico brasileño escrito por Bernardo Guimarães.

5. El duende azul
Pimpinela en la TV.
Sí, "El duende azul", búrlense si quieren, tienen todo el derecho. Esta debe ser la primera telenovela que vi, me parece allá por 1987, a la tierna edad de siete añitos. La historia llevada adelante por los hermanos Pimpinela, Lucía y Joaquín, hermanos separados por el destino, cada uno con la mitad de un duendecito, me parece, y su final y esperado reencuentro. Creo recordar que fue un boom, pero no podría jurarlo. También recuerdo que me caía bien el personaje de Joaquín Galán, “Joaquín”, que era buena onda y un tontonazo (ja-ja). También era la época en que empezaba a comprender que había países en los que se hablaba con otros dejos. Cosas de niños.

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Bonus Track
El pecado de Oyuki
Un boom de Canal 7.
Aunque muchos piensan que este boom del Canal 7 era una novela verdaderamente japonesa, en realidad era una producción de Televisa de México, la única, quizá, de “temática internacional”, basada, además, en una historieta romántica mexicana. Fue adaptada a la televisión en 1988 (parece que ese año la industria de las telenovelas fue un hit), narrando la vida de Oyuki Ogino, una geisha arrasada por la injusticia y el maltratado de su malvado hermano, quien se aprovecha de su belleza para lucrar y mantener sus vicios. Ambientada a fines del siglo XIX y principios del XX en una pequeña aldea japonesa, la historia es realmente trágica. Cuando por fin Oyuki logra librarse de la opresión, por el cortejo de un inglés, su hermano termina matándolo accidentalmente y huyendo, siendo Oyuki la que termina condenada a 20 años de prisión. Solo luego de 15 años de encierro puede exculparse a la ex geisha para que se reencuentre con su hija mitad inglesa, mitad japonesa. El presupuesto en maquillaje, está de más decirlo, fue cuantioso. Cabe decir también que fue un éxito en Japón y el propio Hiroito convocó a la protagonista para felicitarla por su interpretación. Quizá el programa con más sintonía de Canal 7 ever.

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Las que no vi

Un éxito que no pude ver.
1. Los ricos también lloran

2 . Betty, la fea

3. Colorina

4. La próxima víctima

5. Corazón salvaje

viernes, 12 de noviembre de 2010

Hijas de la lágrima

Volvemos al cine después de varias semanas, pero con un enfoque un tanto distinto. ¿Qué películas han provocado lágrimas al verlas? En mi caso, este tema linda peligrosamente con el de placeres culposos, porque en mi experiencia ha habido películas que me han hecho soltar lágrimas más de una vez y no necesariamente me siento orgulloso de eso, por decir algo. Cuando vean la lista se darán cuenta a qué me refiero y por eso mismo el orden en el que están las películas es absolutamente aleatorio. Debo confesar por otro lado que soy una persona de lágrima fácil, y de eso no sé si sentirme orgulloso, pero me gustaría verlo por el lado de que algo de sensibilidad revela, más que de debilidad, como la ley machista ordena. ¿Los chicos no lloran? ¡Por supuesto que lloramos!

1. Un mundo perfecto

Bud y "Buzz".
El gran Clint Eastwood hizo que cayera rendido ante esta historia en la que Bud, interpretado por Kevin Costner, y el pequeño niño "Buzz", huyen por la carretera en una particular situación de secuestrador-rehén, que en realidad es un viaje -road movie- de aprendizaje mutuo. A riesgo de malograrle el final a quien no haya visto este clásico eastwoodiano, este es especialmente emotivo, con un Bud más humano que nunca, la lágrimas de Buzz, la postal de Alaska, la indignación de Clint, y el prado donde todo culmina. Esta película es emocionante por donde se la mire, te mantiene con el corazón en la boca (y las lágrimas por salir) en la escena con la familia a la que Bud ata y obliga al padre a decirle te quiero a su hijo maltratado (en una situación digna de análisis para Freud), que termina con el pequeño Buzz usando la pistola y, en especial, aquella escena donde, disfrazado de Gasparín, el niño suelta un ¡Boo! que derrite al corazón más helado. Reto a todo aquel que vea Un mundo perfecto a que me diga que no se ha emocionado al menos con esa máscara de Gasparín. 

2. Forrest Gump
Escena cumbre y lacrimógena.
Sí, Forrest Gump, así como lo leen. Y varias veces. Durante una época, del 94 a por lo menos el 2000, cada vez que veía Forrest Gump, en cable o en Canal 2, no podía evitar llorar en una escena en particular, aquella en la que Forrest está dando un discurso en Washington luego de su participación en Vietnam, y entre la enorme multitud se escucha el grito de su Jenny, a quien no veía desde antes de la guerra, y los dos van al encuentro del otro, y se funden en un abrazo en la clásica toma de D.C. en medio del agua. Me hizo llorar la primera vez y las diez que siguieron, sin remedio. Me sentía un tonto pero lo hacía. Ahora, luego del desgaste de haberla visto mil veces, he logrado cerrar el caño y no llorar más. Y pensar que me sigue pareciendo un robo que el Oscar no se lo llevara Pulp Fiction. ¿Placer culposo? Definitivamente.

3. Estación Central 
Gran Fernanda Montenegro.
Recuerdo haber salido del cine con unos lagrimones enormes. La escena final del tren, y la oscuridad, y la música in crescendo, no hicieron más que catalizar toda la emotividad acumulada durante el resto dela película. Confieso que no la he visto muchas veces más desde que la vi por primera vez. Pero tengo grabada la escena final y todo lo que sentí y lloré. Gran Fernanda Montenegro, en su personaje a lo largo del film. Igual su contraparte infantil. Al igual que en Un mundo perfecto, parece que las relaciones ente adultos y niños me tocan de manera especial. Un tema que no salió nunca en mis tres años de psicoanálisis. Gran película, lágrimas justificadísimas, me muero de ganas de verla de nuevo, luego de varios años sin hacerlo.

4. Titanic
Jack y Rose congelándose.
¿Otro placer culposo? La típica escena de Di Caprio y mi adorada Kate Winslet en medio del mar helado, tiritando y el Rose, Rose, Jack, Jack. Y la canción de Celine Dion. Que levante la mano quien al menos no se sintió tentado, en el cine, a soltar su lagrimón con My heart will go on y la despedida final de esta parejita. Vamos, es una buena película, quizá un poco cursi, pero nada, que me hizo llorar.

5. El señor de las moscas
Piggy y Ralph.
Al grano: la historia de los chicos que naufragan en una isla (me fascinan las historias de islas, por cierto) y van cediendo ante las tentaciones de la barbarie, ante lo que los humanos llevamos dentro, me hizo emocionarme e incluso llorar cuando aquella gran piedra le cae encima a Piggy, esa voz sabia que recorre toda la película, una voz sabia dentro de un cuerpo débil y regordete, disminuido por una mala vista. ¿Cómo no emocionarse cuando Piggy llora desconsolado al rompérsele sus lentes o cuando se los roban los Cazadores para poder hacer fuego con ellos? Un buen amigo al que le comenté mi lista y que no lloró ni por asomo con esta película me dice que quizá yo sí lo hice porque me identificaba con Piggy. Una buena broma, pero en parte tiene razón. Y también con Ralph, el último sobreviviente cuerdo y por eso mismo frágil en ese contexto. La impotencia ante la injusticia, ante la barbarie que se va apoderando de los niños, el no poder hacer nada al respecto y sufrir las consecuencias, todo eso me agarró y me sigue agarrando cada vez que veo la película, aunque solo lloré la primera vez. También me emocioné con el libro, quizá más, porque en este lo vives más, las descripciones de Golding son fuertes, líricas, reales. El libro, sin embargo, me emocionó, pero no me hizo llorar. Aún me pregunto por qué.

6. Milagros Inesperados
"Lamento ser lo que soy".
No podia dejar de mencionar The Green Mile, de Frank Darabont, basada en una novela de Stephen King. Cuenta la historia de John Coffey, quien es encontrado con dos pequeñas ensangrentadas en sus brazos, y es condenado a recorrer la milla verde, es decir, es sentenciado a muerte. Coffey es un milagro de Dios, dueño de dones curativos y emocionales, una fuerza de la naturaleza, de más de 2 metros de alto, un negro enorme y bestial que sin embargo guarda el alma de un niño inocente y sabio que le teme a la oscuridad. Intentó evitar la muerte de las pequeñas y fue condenado por un crimen que no cometió. Logra una relación especial con el jefe de la milla, interpretado por Tom Hanks, quien finalmente se ve obligado a llevar adelante la pena, llevándolo a la silla eléctrica. La escena en la que John Coffey es ejecutado, mientras todos los guardias de la milla lloran, es especialmente emocionante. "Todos aquí me odian, siento su odio como picaduras de abeja", dice Coffey. Vale la pena que esta lista de 5 tenga su número 6.

Bonus Track: Muerte en Venecia
Tadzio, la belleza y la muerte.
Creo que esta película merece un apartado especial. Para empezar, es la única historia que me ha hecho llorar tanto en su versión fílmica como en su versión original literaria. Tanto Visconti como Mann tocaron fibras. La angustia del personaje, el contrapunto entre la decadencia y la belleza, no solo presentes, ambas, en Venecia, sino también por un lado en Aschenbach y por otro en el joven Tadzio. La escena en particular, como el climax ante todo lo descrito, es la escena final de la muerte de Aschenbach en la playa a manos del terrible cólera, con el sudor derritiendo su maquillaje, mientras observa a lo lejos los gráciles figurines de su amado Tadzio, efebo que se sabe observado y que se despide así de la playa, del mar, del sol ya por agonizar, como el doctor, que finalmente cae en la arena y muere. Top 1 ever.

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¿Y libros? 
Soldados de Salamina, de Javier Cercas
Obra maestra.
Además de Muerte en Venecia, el otro libro que me ha hecho llorar es la obra maestra de Javier Cercas. Ciertamente, es más fácil encontrar el llanto con los medios audiovisuales como el cine o la televisión (lloré con la muerte de Charlie en la tercera temporada de Lost). Pero, ¿llorar con un libro? Te debe tocar bastante en el nervio lo que se dice, y como se dice, para llorar, sobre todo porque los libros no tienen bandas sonoras e imágenes que estimulen, al menos no explícitamente. Varias veces he estado a punto de soltar mi lagrimón con algunos libros, pero vaya esta mención al que me hizo llorar sin tapujos en sus últimas 30 vertiginosas páginas: Soldados de Salamina. Una historia que emociona, y sobre todo una manera de contarla, un ritmo ante el que caí rendido al final, una historia personal, un soldado que pudo ser, un hombre mirando las lunas oscuras de un tren en movimiento observando su reflejo en la noche. Lágrimas.