martes, 29 de mayo de 2012

Villanos de película

Freddy Krueger acechaba
cuando te quedabas dormido.
¿Qué más terrorífico y villanesco que eso?
En el post pasado hablamos de las villanas de película. Ahora veamos esos caballeros que, con sus personajes, nos llenaron de miedo, de desprecio o de impotencia. Tenemos desde el mafioso como Michael Corleone (Al Pacino), o los monstruos de película, como Vincent Price, Christopher Lee, Bela Lugosi o Gary Oldman, interpretando cada uno a su manera a Drácula. O, por qué no, más absurdos, como el Beetlejuice interpretado por Michael Keaton. Está el vengativo ex preso Max Cady que interpreto De Niro en “Cabo de miedo”. O villanos más sutiles y refinados, como el personaje de Patricia Highsmith, Tom Ripley, interpretado por Matt Damon y especialmente el que dio vida John Malkovich en “El amigo americano”. También están los macabramente dementes, como “John Doe” (Kevin Spacey), que nos aterró con los siete pecado en “Seven”, o Anton Chigurh, que le valió un Oscar a Javier Bardem en “No Country for Old Men”. O los que queremos matar a como dé lugar, como Bill, de “Kill Bill”. No pasan desapercibidos Tobin Bell, como el calculador Jigsaw, de la sangrienta saga “Saw”, o el histórico Stephen Boyd, como el traidor Messala que envió a su mejor amigo y a su familia a un infierno viviente, en “Ben Hur”. O abiertamente “de terror”, como Freddy Krueger (“Pesadilla en Elm Street”), Jason (“Viernes 13”) o Michael Myers (“Halloween”). Incluso los robóticos sin rostro, como Hal-9000 en “2001: Odisea en el espacio”. O el replicante Roy Batty, implacable pero siempre cuestionándose acerca de su propia mortalidad (las escenas finales de “Blade Runner” son excepcionalmente mágicas, digamos). O brutales como “The Butcher”, del genial Daniel Day-Lewis, en “Gangs of New York”. En fin, hay de todo, y seguro se me escapan muchos, muchísimos, así que espero sus aportes. Aquí la lista:


1. Darth Vader (David Prowse - Star Wars)

"Yo soy tu padre". No hay más que añadir.
Aunque David Prowse fue quien diera “movimiento” al antiguo caballero Jedi conocido como Anakin Skywalker, fue la estentórea voz de James Earl Jones quien le imprimió al personaje de Darth Vader un sello propio. Propio del lado oscuro de la Fuerza, está de más decirlo. Un villano con una respiración espeluznante, más máquina que humano, que domina la fuerza que une a la galaxia y puede dejarte sin respiración con solo su mente, parar disparos de rayos laser con su mano y que blande una espada de luz roja como la furia: ese es un villano. Además, con un perfil psicológico a destacar: transformación de una joven promesa de la bondad a estandarte del lado oscuro, Vader también es villano porque intenta corromper a su propio hijo. Y cómo olvidar la revelación que remeció a miles en El imperio contraataca: “Yo soy tu padre”. Y también villano porque es humano ante todo, a pesar de su apariencia mecánica. Al final, la redención llega en sus últimos minutos de vida, salvando a su hijo. Personaje redondo, digan lo que digan los detractores de Star Wars.

2. El Guasón (Heath Ledger - El Caballero de la Noche)

El Joker del fallecido Heath Ledger ya
está en la historia del cine. Brillante.
Aunque Jack Nicholson ya había hecho una buena interpretación del personaje del comic de la DC,  dándole una personalidad absurda y macabra en la versión de Tim Burton de Batman, Heath Ledger nos llevó a una dimensión más oscura, más “a lo Frank Miller”, me atrevería decir, del eterno némesis del hombre murciélago. No solo con una caracterización convincente y más realista, sino con juegos de voz y de locura que estremecieron por su autenticidad. Ese “Why so serious?”, esas risas desenfrenadas, pero reales, de un loco, superaron al maestro Nicholson en el sentido de humanizar aún más al personaje, sacándolo de la caricatura payasesca, y elevándolo a un genio del crimen, maligno, calculador, loco y outsider, complementándose –a la vez que oponiéndose- a la perfección con el antihéroe al que se enfrenta. Se llevaría el Oscar póstumo a Mejor Actor de Reparto.

3. Hannibal Lecter (Antonhy Hopkins - El silencio de los inocentes)

Tan terrorífico como seductor, el personaje
de Hannibal el Canibal se merece un puesto en la lista.
Hannibal “El Canibal” Lecter es un personaje tan aterrador como seductor salido de la cabeza del autor Thomas Harris. Hopkins lo llevó a un nivel terrorífio en la gran adaptación de Jonatan Demme al cine, a tal punto que un personaje que, en teoría, era, a pesar de su importancia, secundario, se convirtió en absolutamente protagónico. La voz de Lecter, la cadencia con la que esgrime sus juegos mentales, la mirada penetrante que hiela los huesos, el temor que solo su presencia infringe… Es una obra maestra de la actuación. El sonido estremecedor que hace Lecter contra la luna de su prisión, simulando estar saboreando carne humana es una escena clásica del cine. El ritual de matanza de Lecter cuando escapa de sus captores, golpeando al guardia como si estuviera santificándolo. La máscara para evitar sus dentelladas. Sus gustos “culinarios” (“With some fava beans and a nice Chianti”). La vocalización hasta el extremo de “FBI” (EF-BI-AI). Hasta el más mínimo detalle genera angustia y temor. Ya en las secuelas el efecto se disipa, aunque siempre se mantiene ese toque de Lecter que seduce dentro del desprecio que genera. Sus rivales cinematográficos, sea Clarice o el personaje de Edward Norton en Dragón Rojo, lo admiran. También lo hacen sus co-villanos, Wild Bill o The Tooth Fairy. Y eso es quizá lo que lo hace tan buen villano: la atracción que genera a la vez que inspira terror.

4. Lex Luthor (Gene Hackman - Superman)

"La mente criminal más grande de la historia", dice
Lex Luthor repetidamente en la impecable,
divertida y refinada versión de Gene Hackman.
Este es un villano divertido y genial. “La mente criminal más grande el mundo”, suele decir Luthor. Y quizá no se equivoque. Lo seguro es que dentro de su locura, la inteligencia sobresale para cada plan trazado. Y el buen humor, incluso para maltratar a su “sirviente”, el tonto Otis. Y también el refinamiento. Un criminal que busca dinero pero que, como se muestra en la primera película interpretada por Gene Hackman como el villano que pone en jaque a Superman, vive en una lujosa guarida, en donde dispone de una piscina y una gran biblioteca, acondicionadas en el metro de Metrópolis. Y eso cautiva. Incluso en Superman 2, Hackman destaca por su dinámica con los tres villanos kryptonianos, con juegos de palabras y megalomanías que sin duda hacen que el público no solo le tenga cuidado por su potencial traicionero, sino que también, de alguna manera, lo quiera. Superman termina venciendo a sus tres poderosos enemigos porque confía en que Luthor lo traicionará. Finalmente, Hackman, con esa gran manera de naturalizar hasta lo más forzado, logra que nos creamos que de verdad Luthor intenta hacerle pensar a Superman que hizo lo que hizo –traicionarlo- porque entendió su plan. Aquí me pregunto si es el personaje en sí lo que más atrae más que la caracterización de Hackman y solito me respondo: son ambas. Por cierto, esto se demuetra al comparar a Hackman con el buen Kevin Spacey en "Superman Returns", una buena actuación pero no al nivel de la de Gene.

5. Norman Bates (Anthony Perkins - Psicosis)

Perturbado. Psicópata.
Aparentemente inofensivo. Asesino.
Norman Bates-Antonhy Perkins en Psicosis. Genial.
¿Qué puede ser más perturbador que un asesino psicópata que se disfraza de su madre muerta para acabar con una chica linda y ladrona que cae en su motel familiar mientras se ducha? Y que, para colmo, guarda el cadáver de esa madre muerta en su habitación y juega al ventrílocuo durante la película… La personalidad enferma de Norman Bates, que se refleja a la perfección en las expresiones del gran Anthony Perkins, y la dirección del mítico Alfred Hitchcock, hacen de Psicosis una película terrorífica y de culto, de principio a fin. El escenario, ese motel casi abandonado al lado de una carretera perdida, contribuye a crear esto, por supuesto. Pero es lo “creepy” del personaje de Norman lo que más asquea y atemoriza: ese tímido bonachón que toma leche y prepara sandwichs, que sin embargo tiene el estómago para disecar animales (así diseca a su madre, además), y que, claro, pierde la cabeza por una belleza como la de Janet Leigh. Me parece, sin embargo, un error haber alargado tanto la saga, perdiéndose en el camino la magia del personaje. Pero eso es solo mi opinión, claro.

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BONUS TRACK: BELA LUGOSI

Lugosi, uno de los Dráculas históricos
junto a Christopher Lee y Vincent Price,
quedó estigmatizado por el personaje.
Ya lo mencionamos en la introducción como uno de los que interpretó al temible Drácula. Este fue el papel que lo llevó a la fama y que lo persiguió hasta su muerte, como se puede apreciar en esa joya que es Ed Wood, de Tim Burton. El papel de Lugosi estuvo a cargo de Martin Landau, quien se llevó un Oscar por su actuación. Algunas películas de Lugosi en los años 30 fueron "La legión de los hombres sin alma" (White Zombie), "La isla de las almas perdidas", "El cuervo", "El murciélago diabólico" o "Satanás". Cabe recordar  que el gran “rival” de Lugosi de la época en cuanto a villanos fue el también grande Boris Karloff, quien se hizo famoso por Franskentein. Ambos actuaron juntos en "El hijo de Franskentein", en 1939.

miércoles, 11 de abril de 2012

Villanas de película



La bruja mala del oeste. El mago de Oz.
 Primero pensé hacer esta lista sobre villanos en general, pero luego vi que al ser tan rica la categoría era mejor dividirla en villanos hombres y mujeres.  Empecemos con las damas. Para hacer esta lista pensé sobre todo en el cine, aunque también hay una que otra salida de la pantalla chica o de adaptaciones al cine de comics o dibujos animados o libros. Estoy poniendo referentes de películas que he visto, así que hay muchas del cine clásico que no he podido poner por no haber visto la película (o toda), como por ejemplo Mrs. Danvers, de "Rebecca", en la adaptación de Hicthcock de 1940, interpretada por la nominada al Oscar Dame Judith Anderson. También hay otras villanas que merecieron estar en el top, como la niñera Payton Flanders de "La mano que mece la cuna" (Rebecca De Mornay), o la roba-bancos Bonnie, en "Bonnie & Clyde" (Fay Dunaway). También un puesto pudo estar para Mystique, de la saga X-Men (Rebecca Romjin) o la aterradora y desquiciada Bellatrix Lestrange de la saga Harry Potter (Helena Bonham Carter). Hasta la niña-demonio de "Caso 39", con Renee Zellweger. Y cómo dejar de lado a la reina mala de Blanca Nieves de Disney, así sea un dibujo animado, o la Bruja Mala del Oeste de "El Mago de Oz", muy bien interpretada por Margaret Hamilton (quien también hace de la vecina mala de Dorothy). Más allá de estos grandes ejemplos, las mejores villanas de la pantalla son las siguientes (por favor contribuyan con las propias!):

1. La enfermera Ratched - Atrapado sin salida - Louis Fletcher 
Maldad psicológica.
En la película de 1975 de Milos Forman, "One Flew over the Cocoo's Nest", conocida en español como "Atrapado sin salida", esta enfermera se lleva el premio a la peor maldita del cine. En la trama, McMurphy, interpretado por Jack Nicholson en uno de sus papeles más recordados, se hace pasar por enfermo mental para evitar ir a prisión. Así acaba en un centro psiquiátrico donde la enfermera en jefe, Mildred Ratched, es un personaje frío, cruel y autoritario. Es una mujer que no se altera ante nada, así sean muestras de locura extrema de los problemáticos internos del hospital. Llama la atención la inexpresividad del rostro de la enfermera, interpretada por Louis Fletcher, quien se llevó el Oscar a Mejor Actriz por este papel.  Su uniforme, de un blanco inmisericorde, e incluso su ropa de calle, de un riguroso negro. Todo en ella expresa severidad y nada compasión. La película se centra en el la lucha de "poderes" entre McMurphy, como interno que intenta despertar a los demás ante las injusticias que sufren, y la enfermera Ratched, quien no tiene piedad con medicamentos, estrictos cuestionarios, en fin, una conducta que, psicológicamente, es más dura para los enfermos -y para el espectador- que un golpe o un insulto. La atmósfera impuesta por Ratchet puede ser resumida en una palabra: represión. Una represión que se traduce en amenazas y que lleva a uno de los internos a suicidarse por temor a que su madre sepa que tuvo algo con una chica. Esto finalmente llevará a McMurphy a intentar ahorcar a la enfermera, a quien culpa de todo. El final: una linda lobotomía. El final, con el indio escapando del hospital luego de una proeza de fuerza, es un punto aparte. Por cierto, esta es una de las únicas tres películas de la historia del cine que se llevó el Oscar en las 5 categorías principales: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor, Mejor Actriz y Mejor Guión Adaptado (las otras dos son "Sucedió una noche" en 1934 y "El silencio de los inocentes" en 1991).


2. Annie Wilkes - Misery - Kathy Bates
Obsesiva fanática.
Otra ganadora del Oscar por un rol de villana. En la película de 1989, basada en el libro de Stephen King, Kathy Bates interpreta a Annie Wilkes, una trastornada ex enfermera -¡otra vez una enfermera!-, fanática de los best sellers del escritor Paul Sheldon (James Caan), quien es famoso por haber escrito una telenovelesca saga cuyo principal personaje es Misery. Pero Paul Sheldon tiene la desgracia de sufrir un accidente en una localidad apartada entre la nieve y, más aún, de ser rescatado por Annie, quien lo mantiene prisionero en su casa, sobre todo al enterarse que en el manuscrito que acaba de terminar Sheldon Misery muere. Así, lo obliga a volver a escribir el libro, resucitar a Misery, mientras lo hace sufrir una extraña estadía donde la violenta locura y obsesión de Annie se entremezcla con gestos de amor de una fan ante su ídolo. La escena más perturbadora, además de la violenta resolución, es cuando Annie le rompe los pies a Sheldon con un mazo de construcción. Un toque especial es la mascota de Wilkes: una cerda enorme llamada Misery.

3. Diana - V: Invasión extraterrestre - Jane Badler
Líder extraterrestre.
Esta villana nos perturbó con su maldad durante buen tiempo en la serie ochentera "V: Invasión Extraterrestre", donde unos aliens con figura humana llegaban en son de paz y terminan siendo repitles disfrazados con la intención de colonizarnos y experimentar con nosotros. La resistencia, liderada por el personaje de Mark Singer, los combate como puede pero siempre la maquiavélica Diana, especie de General de los "Visitantes" en la Tierra, tiene una carta bajo la manga. Una líder que no solo come ratones como si fueran una Burger, sino que no tiene reparos en secuestrar humanos, experimentar con ellos, cruzar las razas y matar a quien se le ponga en el camino. Una villana de niñez para mí, para recordar por siempre. Siempre fue alucinante en esa época ver a una bonita actriz arrancarse el pellejo de la cara para que quede a la vista una lagartija de ojos verdes realmente espantosa. Además, hay que destacar el trabajo de la actriz Jane Badler. En el remake de 2010 pusieron en el papel de "Diana" a una hermosa mujer con buena pasta de villana, pero nunca como la original de Badler. Un añadido: la voz "electrónica" que tenían los visitantes hacía a Diana aún más aterradora y despreciable.

4. Catherine Tramell - Bajos instintos - Sharon Stone
Sharon y el picahielo.
Una película que se ha vuelto de culto, y no solo por las escenas de sexo y sensualidad que son tan conocidas. La trama psicológica es bastante buena y en ella destaca la protagonista femenina interpretada por Sharon Stone: sensual, enigmática, sórdida. El protagonista, interpretado por Michael Douglas, apodador "Tirador", cae perdidamente ante la lujuria que le despierta esta sospechosa que supuestamente asesina a sus amantes en pleno acto sexual con un pica hielo. La truculencia de Catherine tiene a ambos -espectador y protagonista- seducidos y alterados durante la mayor parte de la película, sin saber si es culpable e incluso convenciendo de que si lo es, poco importa. El final y quién es el asesino es lo de menos al culminar el film: lo importante es que Catherine deja a "Tirador" luego de haberlo usado para inspirarse en su último libro. Villana por donde se la mire. (Hay que decir también  que en la secuela el mito se cae: nunca debieron hacerla).

5. Pris - Daryl Hannah - Blade Runner
Psicótica y  bella replicante.
Esta "replicante" es una de mis villanas favoritas. En la obra maestra Blade Runner (1982) de Ridley Scott, basada en la buena novela de Philip K. Dick "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" (1968), un joven y bella Daryl Hannah hace sus pinitos en el cine con el papel de uno de los peligrosos replicantes (seres artificiales que imitan al ser humano llegando a ser virtualmente indistinguibes) que el "Blade Runner" Deckard (Harrison Ford) debe cazar en un mundo futurista que, después de 30 años, no parece tan futurista después de todo. Se nos muestra una cultura y publicidad oriental dominando el mundo en 2019, con una óptica donde la imagen llama la atención todo el tiempo sobre la realidad y la capacidad de percibirla. En ese contexto un tanto asfixiante y oscuro, la belleza de Pris sirve como el canto de sirena que engaña para servir a los fines de los replicantes y, finalmente, en un encuentro con Deckard, y en una especie de defensa de su "amor" por Roy, el líder replicante, termina recibiendo un tiro. Igual, su belleza (su modelo de replicante era "de placer"), sus patadas acrobáticas, su carácter de ser artificial que produce y tiene emociones, son y serán inolvidables. Luego, Daryl Hannah, ya mayorcita haría otra villana para el recuerdo, como "la enfermera" (¡otra!) del parche Ellie Driver, en la saga Kill Bill  de Tarantino.

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BONUS TRACKCruella De Vil - 101 Dalmatas - Glenn Glose
"Odiante" de animales.
¿Qué puede ser más malvado que odiar a los perritos? Esa es Cruella De Vil, del clásico de Disney "101 Dálmatas", e interpretada en carne y hueso por la genial Glenn Close. Realmente despreciable y terrorífica malvada que creo que se valía un Bonus Track. Además, Glenn Glose es una gran villana: hay que recordar su papel como Alex, en "Atracción fatal": ¿qué puede ser más aterrador que una amante que se obsesiona mortalmente de un hombre casado que ha sido infiel con ella?

martes, 21 de febrero de 2012

Aquel niño gordito…


¿Por qué en las películas de “pandillas” infantiles siempre hay un niño gordito? Viendo el otro día el clásico de Rob Reiner, Stand by me, me hice esta pregunta. Y claro, recordé de inmediato algunos de los personajes de esta lista. Supongo que tiene que ver con que, durante la niñez, los más “marginados” o molestados por los otros niños son los gorditos, no los flacuchos. Los apodos están a la orden del día y las evidencias físicas son las que más llaman la atención a esa edad, o quizá tan solo empiezan ahí y siguen durante toda nuestra vida. Sin embargo, es diferente fastidiar de gordo a Jack Black en cualquiera de sus películas que a Vern, de Stand by me. Quizá la gordura importe más, para mal pero también para bien, cuando se es niño, no lo sé. Sobre todo con personajes que nos demuestran que ser gordito no impide ser valiente, o en todo caso que nos muestran el lado más sensible e importante del miedo. O cuando vemos que aquel niño gordito, aparentemente marginado y sufrido, puede ser también el más querido o enseñarnos más, mucho más que cualquier otro. Estoy seguro de que hay más, pero en lugar de ponerme a investigar vía Google, prefiero nombrar los que vinieron a mi memoria primero, y esperar que algunos de ustedes, lectores, añadan los que se me están pasando, así que disculparán la falta de rigurosidad. Aquí estos entrañables personajes que, en cada historia, hacían literalmente contrapeso, físico y emocional, a sus compinches de aventuras.

Piggy, de El señor de las moscas, en la escena final.

1. Vern, de Stan By Me (1986)
Vern, el miedoso del grupo en Stand by me.
Esta película fue la que hizo que se me ocurriera esta lista. Es un clásico: cuatro niños que van en busca del cuerpo de otro niño muerto del que han oído hablar. Una especie de “road movie”, pero sin auto: los niños, a pie, salen de su pueblo siguiendo las líneas del tren, en un viaje-aventura de un par de días, basado, además, en la historia de Stephen King, “El cuerpo”. Son cuatro los niños: Chris, el valiente (el fallecido River Phoenix); Gordie, el futuro escritor-debilucho-pero-inteligente (Wil Weaton, ex Wesley Crusher en Star Trek Next Generation y actual némesis de Sheldon Cooper en The Big Bang Theory); Teddy Duchamp, el bromista (Corey Feldman, también parte de la pandilla de The Goonies); y, claro, Vern, el gordito miedoso, interpretado por Jerry O’Connell, curiosamente el que más éxito consiguió como actor: creció, adelgazó y apareció en películas como Jerry McGuire, Scream 2 o Piranha 3D. Y para colmo, ironía de ironías, el gordito Vern se casó en 2007 con la bellísima Rebecca Romijn, conocida por ser la ex esposa del tío Jesse (John Stamos) e interpretar a la polimórfica Mystique en la saga X-Men. El papel de Vern en Stan by me es trascendental: es quien escucha a su hermano hablar del cuerpo que será el objetivo de la aventura, pero en el camino no solo “arruga”, sino que va mostrando sus debilidades y temores, en contrapeso con el audaz Chris, el cauto pero aventado Gordie, y el bocazas Duchamp. Entrañables cuatro muchachos. Entrañable edad. Entrañable Vern. Como escribe Gordie, ya de padre, al final de la película: “Nunca tuve mejores amigos que cuando tenía 12 años. Jesús, ¿quién los ha tenido?”.

2. “Piggy”, “El señor de las moscas” (1990)
Piggy y Ralph.
Aunque Vern, de Stand by me, fue el personaje que me inspiró para hacer esta lista, el que más entrañable me parece, sin duda y de lejos, es “Piggy”, el gordito de lentes del clásico de la literatura “El señor de las moscas”, de William Golding, y de la película del mismo nombre, de 1990. Esta historia del naufragio de un grupo de niños en una isla (nuevamente los naufragios en este blog, aunque en este caso es la caída de un avión al mar) nos muestra hasta dónde pueden llegar los instintos humanos ante situaciones desesperadas: los niños replican a los adultos, intentan organizarse, se forman bandos, y al final el lado del cabecilla fuerte y despótico, que lleva a sus seguidores como si fueran una tribu de cazadores, termina ganando. Ralph, el líder del bando “civilizado”, y su compañero “Piggy”, al que denigraban por su peso, quedan al margen. El personaje de Piggy es básico, pues representa la voz de la razón detrás de un cuerpo limitado por la obesidad y una pésima vista. Pero Piggy, con su sensibilidad, su llanto, pero también con sus reflexiones, es quien termina siendo la clave de la supervivencia: sus lentes eran el único instrumento que les permitía acceder al fuego. La muerte de uno de los niños accidentalmente a manos de los cazadores y sus lanzas en medio de una frenética danza de guerra marca la distancia definitiva y la llegada de una violencia sin control. Cómo olvidar el acto final de llamada a la cordura de Piggy, quizá el que más necesitaba de la protección de los cazadores pero moralmente impedido de seguirlos. Esa cuando toma la caracola sin la que no se podía hablar en “asamblea”, y los salvajes cazadores, ignorando esta única regla de civilización, le tiran una enorme roca, matándolo también. Es una de las películas (y libros) con los que he lagrimeado, la muerte de Piggy, sus llantos cuando le roban sus lentes, la manera en que Ralph lo protege y escucha. No hay duda de que la constitución física de Piggy está a la altura del peso que el personaje tiene en la historia. Un gordito para recordar.

3. Russell, UP (2009)
Russel, el niño explorador en Up.
Esta genial película animada de Pixar, nominada además a Mejor Película en los Oscar (y ganadora de la estatuilla en su categoría), nos ofrece tanto: la historia de Carl y Ellie, dos niños que desde que se conocen se adoran y envejecen juntos añorando las aventuras de unas cataratas idílicas. Pero también, ya con Carl anciano y viudo, un entrañable y regordete niño explorador llamado Russell, quien por intentar ayudar a Carl como buen boyscout termina no solo acompañándolo en la búsqueda de las cataratas, sino enseñándole, en su propio descubrimiento de “la vida salvaje”, mucho del amor, de la vida y de la lealtad. Llama la atención su relación con Kevin, la rara ave que encuentran en esos lejanos parajes. Cabe preguntarse, ¿por qué siempre un gordito? ¿No podía ser un niño explorador flaco? Quizá la debilidad y empatía puede transmitirse mediante otras personificaciones, pero quizá es porque la gordura es un estigma particular de la niñez y de la adolescencia: nadie te margina en la escuela por ser flacucho, sino por gordito. Injusticia real y tangible que, sin embargo, es fuente de coraje y de enseñanzas cuando vemos que aquel niño gordito, marginado, o dejado de lado por su padre, como en este caso, es capaz de hacer más que el más flaco y pintado. Es mi apuesta. No sé la de ustedes.

4. “Gordy” Cohen, Los gonnies (1985)
Gordi.
Otra pandilla de niños que va en busca de lo desconocido. Esta vez no es un cuerpo, sino un tesoro perteneciendo a un extraño “Willy el tuerto”. Una aventura dirigida por Steven Spielberg que marcó a toda una generación. “Gordy”, parte de la pandilla junto a Mickey (Sean Austin, “Sam”, en El señor de los anillos), “Data” Chang (el niño oriental de Indiana Jones) y “Bocazas” Devereaux (Corey Feldman, también conocido por Stand by me), es otro niño obeso que complementa el estilo “Bennetton” del casting, en este caso sin tanta carga de sentido como en los casos anteriores. Los goonies son una pandilla de un oriental, un gordito, un bocón y el líder conflictuado por la economía de su padre.

5. Seth, Supercool (2007)
Genial Jonah Hill, hoy nominado al Oscar por
"Moneyball".
Sí, Seth de Supercool no es un niño. Con las justas viene a ser un adolescente, pues cursa su último año de colegio antes de irse a la universidad. Pero, vamos, Supercool es también la historia de una especie de pandilla (Seth, el pervertido; Evan, el tímido; y Foggel, alias McLovin, el hipernerd) que va en busca de algo: no un cuerpo, no un tesoro, pero sí juerguear con alcohol para poder ligarse a una chica. Y dentro de esta pandilla la constitución incluye, pues, a un personaje pasado de peso, que además es el bocazas del grupo. Es importante pues que aquí el miedoso termine siendo el flaco Evan y no el gordito Seth. Los tres, gordos o no, son socialmente rechazados por los populares. Así que la gordura de Seth, interpretado por el candidato al Oscar este año, el genial Jonah Hill, es más un impedimento para conquistar a la chica de sus sueños, la bella y popular Jules, interpretada por la ahora megaestrella Emma Stone. Seth piensa que debe emborracharla pues sobria jamás querría algo con él. La ternura se desborda (y se fusiona con la vergüenza y la risa) en una de las escenas finales donde Seth, ebrio, le dice a una sobria Jules que es su última oportunidad de estar con ella, así, borrachos. “Mírate, Jules, mírate… y…  mírame”, le dice Seth, entre lágrimas. Claro, la escena, seria y sentimental, termina con un desmayo alcohólico de Seth, que le da un cabezazo a Jules, cayendo al suelo. Menudo personaje, escrito desde los 13 años por Seth Rotgen, el genial actor de Supercool, Virgen a los 40, Ligeramente embarazada, Pineapple Express, y tantas otras. Cabe resaltar la genial secuencia en donde Seth confiesa su precoz obsesión por dibujar penes en todas las formas y colores a sus cortos 8 años: “Le pasa a un porcentaje de niños”, dice, mientras la película te muestra a un gordito judío en segundo grado llenando su lonchera de los Cazafantasmas con sus obscenos dibujos. Priceless.

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Bonus Track
Hugo “Hurley” Reyes, Lost
Inolvidable Hugo "Hurley" Reyes, de Lost.
Si Seth, de Supercool, no es un niño típico a lo Piggy o Vern, pues Hurley menos. Por eso lo pongo como Bonus Track, no porque sea gordo, sino porque es un personaje gordo en un historia con una gran cantidad de otros personajes. Uno podría decir: “Nunca falta el personaje gordo”, pero hay que aclarar que los creadores de Lost no tenían pensado incluir ni a “Hurley” ni a un personaje gordo. Jorge García, el actor que interpreta a Hugo Reyes, fue a audicionar por el papel del maloso y pepón “Sawyer”. Ese “atrevimiento” hizo que los creadores pensarán en García para un papel propio y así nació Hurley. Pero no podemos negar que el personaje gordo y carismático cayó como anillo al dedo en la historia de Lost, sobre todo si es un isla en la que por mucho tiempo la única fuente de alimentos son las papayas, los mangos y uno que otro jabalí cazado por Locke. Incluso, cuando ya disponen de las provisiones de “la escotilla”, Hurley se siente mal por comerse los chocolates y las golosinas. “Estamos perdidos en una isla y yo en lugar de adelgazar sigo engordando”, le hacen decir los guionistas al buen Hugo. Pero la gordura y los apodos de Sawyer (desde “Jabba” hasta “Gordo”) no impiden que Hurley se enamore y conquiste a la guapa Libby. Ni tampoco ser uno de los elegidos de Jacob ni, al final, termine siendo quien cargue con la responsabilidad de la isla. Y es que, para qué negarlo, Hurley es uno de los personajes más queridos de Lost, sino el más querido. Y es que es un gordo bueno y divertido, como dice la canción.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Los 11 de 2011

Los clásicos recuentos de año nos plantean luchar contra nuestra memoria. Por fortuna, está Internet para ayudar a refrescarla. Como el post anterior, y como el recuento que hice en 2010, la idea no es hacer “lo mejor y peor” del año, sino recordar un poco algunos hechos que marcaron este 2011 que ya se va y que, la verdad, se ha hecho bastante largo, desde elecciones bien a la peruana, pasando por cataclismos naturales y financieros, y por qué no, una que otra buena noticia. En esta lista de los “11 de 2011” no he incluido algunos hechos que igual son dignos de ser recordados, como el pacto firmado por India y Bangladesh para terminar su disputa fronteriza luego de 40 años en setiembre; las 37 personas que fueron asesinadas y las más de 180 que fueron heridas en el bombardeo del Aeropuerto Internacional de Domodedovo, en Moscú, a finales de enero, o la muerte de todo el equipo de hockey del Lokomotiv de Rusia en un accidente aéreo hace unos meses. En lo futbolístico bajaron de división River Plate, en Argentina, y América de Cali, en Colombia. Este 2011 la población mundial llegó a los 7 mil millones de personas: la ONU seleccionó como fecha simbólica de este hito el 31 de octubre. El mismo día, Palestina fue admitida por fin como miembro de la Unesco, con 107 votos a favor y 14 en contra. Luego de este breve resumen, me permito compartir mi selección. Seguramente hay omisiones horrorosas, así que en esta lista en especial les pido que contribuyan con su aporte para tener una imagen más clara del año que nos deja. Desde ya pido disculpas si el recuento es por momentos superficial, pero la idea es solamente hacer un recordaris de lo que sucedió, más que un análisis. ¡Correcciones a las omisiones o errores serán bienvenidas! ¡Gracias y hasta 2012!


1. Los indignados y la crisis mundial

Personajes del año, según Time.
Desde los indignados españoles hasta los gringos y londinenses, pasando por los estudiantes chilenos encabezados por Camila Vallejo (elegida como personaje del año por The Guardian), todo ellos marcaron “la pauta” de este 2011, tanto así que la figura del “manifestante” fue elegida por la revista Time como el “personaje” de un año lleno de insatisfacciones y frustraciones, pero también repleto de valor y decisión para salir a las calles y reclamar por lo que se cree justo. Este año la Euro-Crisis y la caída cada vez más en picada de Estados Unidos han terminado por colmar la paciencia de los que piensan que los poderosos, incluso en tiempos de crisis, y alentándolas más bien, siguen cuidando sus intereses en lugar de ponerle un freno. En Estados Unidos los esfuerzos de Obama no alcanzaron para encontrar una solución que satisficiera a los grupos de poder, en España Rodríguez Zapatero fue poco más que una piñata, mientras en Italia Berlusconi pensaba más en sus líos con menores de edad y en su cuantiosa fortuna que en enrumbar a su país, todo con Grecia como el símbolo de este año marcado por la crisis económica, la bolsa a la baja y el paro universal. Sin duda, aquellos que salieron a protestar, primero a medio año en las calles de España, luego en setiembre en las de Wall Street y luego en diversas partes del mundo, han sido los personajes de este 2011. Esperemos que su llamado no sea acallado, sino seguido, y que este 2012, llamado por los supersticiosos como el “último de la humanidad”, sea mejor que este que se va.


2. La primavera árabe
La primavera árabe tocó Túnez, Baharín, Libia...

Todo comenzó en diciembre de 2010, cuando el joven Mohammed Buazizi se inmoló con fuego como protesta por abusos sufridos en su Túnez natal, lo que sería el catalizador para la revolución que acontecería en ese país a principios de 2011, dando comienzo a lo que se ha llamado “la primavera árabe”. Finalmente el gobierno tunesino cayó luego de un mes de violentas protestas, y el presidente Zine El Abidine Ben Ali huyó a Arabia Saudita luego de 23 años en el poder. En marzo, esta desazón se expandió al reino de Bahraín, cuyo rey, Hamad bin Isa Al Khalifa, declaró un estado de emergencia de tres meses mientras las tropas del Consejo de Cooperación del Golfo eran enviadas a calmar las protestas civiles. En ese mismo mes, se desató la guerra civil en Libia, lo que desembocó en la decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a crear una zona aérea inviolable en ese país (con una votación de 10-0), en respuesta a las denuncias de agresión del gobierno libio contra civiles. No sirvió de mucho, pues dos días después, a raíz de los constantes ataques recibidos por los rebeldes libios de parte de las fuerzas de Muammar Gaddafi, comenzó una intervención militar autorizada, con jets franceses que hicieron vuelos de reconocimiento sobre Libia. Luego de ocho meses de tensiones y violencia, el “gobierno” de 42 años de Muammar Gadaffi llegó a su fin.


3. Terremoto en Japón

Tragedia en Japón y alerta en el resto del mundo.
El viernes 11 de marzo de 2011, a las 14.46 hora local, un violento terremoto de una impresionante magnitud de 9,0 grados estremeció a la isla de Japón. Sin exagerar, un cataclismo. Esto no solo conmocionó al mundo por la intensidad destructiva del terremoto, sino porque mantuvo en vilo a millones de personas, incluidos los peruanos, por las consecuencias del tsunami que se generó en las horas que siguieron: Nueva Zelanda, Australia, Indonesia, Estados Unidos, México, Centro y Sudamérica, entre otros, estuvieron alertas por una ola que se esperaba que alcanzara los 10 metros de altura, como en algunas zonas de Japón. Personas murieron a causa del tsunami, aunque felizmente la ola llegó disminuida a las costas peruanas, sin causar daños. El epicentro del sismo se ubicó en el mar, frente a la costa de Honshu, a 373 kilómetros de Tokio. Duró nada menos que seis interminables minutos, en lo que ha sido calificado, según registros históricos, como el terremoto más fuerte sufrido por Japón hasta la fecha, el cuarto más fuerte de la historia mundial. Las imágenes satelitales demostraron que Japón se movió más de 2 metros y que el terremoto alteró, también, el eje de toda la Tierra en aproximadamente 10 centímetros. Todo esto, según los científicos, ha acortado la duración de los días terrestres en 1,8 microsegundos. Según el FMI, el daño causado por el terremoto de Japón ha sido equivalente a una cifra que varía entre el 3 y el 5 por ciento del PBI de ese país. El saldo final: más de 15 mil muertos, más de 3 mil desaparecidos, más de 5 mil heridos y alrededor de 450 mil japoneses sin hogar. Todo esto sin contar la crisis de Fukushima, donde la planta nuclear estuvo a punto de colapsar y cuya fuga causará estragos en la salud de los japoneses durante las próximas décadas.


4. Las elecciones peruanas

Históricas y luchadísimas elecciones.
Muchos peruanos discutieron de política este 2011.
Sin duda, el acontecimiento más importante del país. Fueron cuatro meses intensos, agotadores y polémicos. Amistades fueron comprometidas, al igual que el trabajo de muchos periodistas. La polarización llegó a niveles extremos. Para empezar, con una primera vuelta que fue intensa por la subida de un candidato “pitufo” como el popular PPK y su gran campaña mediática a través de redes sociales y su popular “PPKuy”, y la bajada en picada del ex presidente Alejandro Toledo, quien podría haberse dado por ganador en enero con un 30% en las encuestas. Esta disputa entre los candidatos “pro-sistema”, donde se incluía también al Alcalde de Lima Luis Castañeda (ahora más conocido como foreveralone), permitió la subida del pequeño PPK, la consolidación de la hija del dictador Alberto Fujimori, Keiko, y de la intensificación del “La gran transformación” ofrecida por Ollanta Humala, ahora con una imagen más equilibrada y menos chavista. Al final la bajada de Toledo no pudo ser detenida y la subida de PPK no alcanzó para evitar la segunda vuelta que tantos calificaron como “el fin de los tiempos” o “la batalla entre el cáncer y el sida”. Keiko y Ollanta llegaron a segunda vuelta por el egoísmo de tres candidatos que, con matices, representaban posiciones similares. Al final, el Perú vivió una Segunda Vuelta donde se enfrentaron los anti-fujimoristas con los anti-humalistas, donde el voto en contra pesó más que el voto a favor, al menos en nuestra egocéntrica Lima. La indignación por la falta de memoria de los votantes pro-Keiko (o anti-humala) de un grupo era igual de intensa que el miedo por la posibilidad (o certeza para muchos) de que Humala significara un giro chavista y retrógrado en el Perú. Así, el debate entre ambos candidatos fue vital, con el pequeño empujón dado por figuras políticas y culturales probadamente democráticas como Toledo, Vargas Llosa o Pérez de Cuellar apoyando abiertamente la candidatura de Humala. Esto, sumado a deslices imperdonables de los fujimoristas (en buena parte generados por el gran trabajo periodístico de Beto Ortiz en Buenos Días Perú), desde el “Nosotros matamos menos” hasta el “No fueron esterilizados contra su voluntad sino sin su voluntad”, le dieron finalmente la victoria a Humala, un presidente que es visto como parte del “pueblo”, ex militar y con ideas, al menos durante el pasado, de extrema izquierda. Este triunfo generó la cautelosa alegría de los anti-fujimoristas y explosiones varias de racismo y de terror en redes sociales como el Facebook, sumado, por supuesto, al temor de los inversionistas y de la Bolsa de Valores. Finalmente, Humala juramentó el 28 de julio y ha seguido una política económica que nos ha mantenido en el crecimiento, descartando, por ahora, cualquier vínculo con el chavismo que se le achacó durante la campaña o giros violentos en nuestra política. Sin embargo, esta es una historia para otro ítem.

5. La masacre de Oslo

Tragedia en Noruega.
Recuerdo que prendí el televisor y sentí náuseas. Estaba en todos los noticieros internacionales: el 22 de julio un sujeto desconocido había detonado un coche bomba en el complejo gubernamental de Oslo, Noruega, donde murieron ocho personas, para luego dirigirse, impune, a la isla de Utoya, donde disparó de forma indiscriminada con un saldo de 77 muertos. El asesino luego fue detenido e identificado como Anders Behring Breivik, un ultraderechista que con estos crímenes pretendía protestar por la invasión extranjera de inmigrantes en Noruega, un país que, según la ONU, ocupa el primer puesto entre los países con mejor calidad de vida, educación y desarrollo humano. Esta masacre producida por un psicópata ideologizado apoya un poco la tesis de las tasas de suicidio: son las sociedades más “perfectas” las que más tienden a la autodestrucción. Sin embargo, no generalicemos: esta matanza es la peor tragedia que sufre Noruega desde la mismísima Segunda Guerra Mundial. El asesino llegó disfrazado de policía, ganándose la confianza de los jóvenes que estaban en la isla en un retiro político, para inmediatamente dispararles a quemarropa, incluso a aquellos que intentaron huir a nado. Breivik tiene una pena máxima de 21 años según las leyes noruegas por actos de terrorismo. Actualmente se está gestionando levantarle cargos por crímenes contra la humanidad para aumentar su condena. Sin duda, uno de los acontecimientos más impactantes de este 2011.


6. Las muertes de Bin Laden y de Gadaffi

10 años después de la tragedia de las Torres Gemelas,
murió Bin Laden en Pakistán.
Este año dos personajes infaustos perdieron la vida. El presidente Obama de EE.UU., luego de anunciarle la noticia a su predecesor, el también infausto George W. Bush, salió por televisión a anunciar una noticia que los estadounidenses esperaban hace 10 años: Osama Bin Laden estaba muerto, había sido abatido por un comando especial de EE.UU en Pakistán. El cuerpo fue convenientemente arrojado al mar, “conforme al rito musulmán”, y las muestras de alegría fueron acompañadas por las voces de protesta frente a un asesinato con Bin Laden desarmado y acompañado por su hija de 12 años. Una nota pintoresca fueron las declaraciones de nuestro presidente en ese momento, Alan García, quien atribuyó la muerte de Bin Laden a un milagro de Juan Pablo II, quien había sido recientemente beatificado, lo que fue criticado a nivel mundial. Este año también, como ya se mencionó al hablar sobre la Primavera árabe, falleció Muammar Gaddafi, de cuyo cadáver sí se propalaron imágenes, en algo que también fue criticado a nivel global. Lo cierto es que el tirano libio, luego de ocho meses de intenso conflicto civil e internacional en su país y de haber huido de sus lujosas mansiones, fue abatido por un rebelde libio. 2011, pues, fue el año en el que, bien o mal, dos de los asesinos más despreciados del planeta llegaron a su fin.


7. El ascenso (y descenso) de Humala

En unas elecciones intensas, conflictivas y sorprendentes,
al final salió elegido Ollanta Humala, entre aplausos y temores.
Sí, Humala llegó al poder y felizmente lo hizo en 2011 y no en 2006. Al parecer el candidato del polo rojo evolucionó, al lado de su inseparable Nadine, entre campaña y campaña, y, gracias a esa renovada imagen, no solo pudo ganar las elecciones, sino que ha llevado durante 6 meses un gobierno que en nada se parece al paisaje post-atómico que pintaron sus detractores antes de las elecciones, siguiendo relativamente bien “la hoja de ruta” que firmó para la Segunda Vuelta. Sin embargo, el consuelo de saber que nos salvamos de un Humala extremista para tener en la actualidad un Humala “equilibrado”, no basta. No basta para nada. Hubo incidentes de gravedad en Cañete y en Cajamarca (Conga), poniendo en duda el liderazgo de Humala, que estuvo más mudo que Castañeda. Finalmente, cayó su primer gabinete, el gabinete Lerner, y subió, como primer ministro, su ex instructor y ex militar (retirado hace 20 años), Óscar Valdez. La opinión está dividida: algunas voces dicen que esto es una señal de militarización que auguraría una etapa sombría para el Perú, mientras que otros piensan que es una clara señal de la derechización de Humala, deshaciéndose de toda la izquierda mediocre, por lo que las inversiones siguen estando seguras. Ambas posiciones resultan decepcionantes para el núcleo duro de los votantes de Humala, que apostaba por la “Gran Transformación”. Como algunos pronosticaron en las elecciones, tanto los que metían cuentos de miedo acerca de Humala como los que le creían a pie juntillas sus promesas terminarían “decepcionados”: Humala no ha sido hasta ahora ni monstruo ni salvador, solo un presidente más, que, a decir de Patty del Río, es más un militar entrenado más para obedecer que para mandar. Mientras tanto, el diálogo en Conga sigue detenido, el presidente continúa relativamente callado y el nuevo gabinete ya empieza a desesperarse, con una aprobación presidencial que, aunque ligeramente, sigue bajando. Como esto es recuento superficial para recordar, más que un análisis, como se habrán podido dar cuenta, la pregunta “¿El balance es positivo o negativo?” está abierta. Lo dejo a opinión del lector.


8. La ciencia en 2011: destacó la exploración del espacio

El "Curiosity", explorador avanzado
que llegará a Marte en agosto de 2012.
Un recuento científico me parece fundamental. Cada año la humanidad avanza al menos en este aspecto y 2011 no fue la excepción. Por ejemplo, en julio se consiguió el primer trasplante de un órgano artificial, mediante el uso de una tráquea recubierta de células madre. Por otra parte, en agosto la NASA anunció que su Orbitador de Reconocimiento en Marte capturó evidencia fotográfica de una posible fuente de agua líquida en el planeta rojo durante las estaciones de más calor. En el mismo mes, Juno, la primera aeronave impulsada por energía solar fue lanzada en una misión a Júpiter desde Cabo Cañaveral. Otro logro conseguido relacionado a la exploración del espacio sucedió en noviembre, cuando el “Curiosity”, el vehículo de exploración marciana más avanzado hasta la fecha, propiedad del Mars Science Laboratory, fue lanzado del Centro Espacial Kennedy. Se espera que el “Curiosity” llegue a Marte, es decir, que amartice, en agosto de 2012. Estaremos atentos. Y para finalizar, hace poco la NASA anunció que ha encontrado dos planetas similares a la Tierra con un sol parecido al nuestro: Kepler-20e y Kepler-20f, ambos parte de un mismo sistema solar de solo cinco planetas llamado Kepler 20. A pesar de que se encuentran demasiado cerca a su sol para posibilitar la presencia de agua en forma líquida, el hito, dicen en la NASA, se refiere a encontrar planetas del tamaño de la Tierra alrededor de otras estrellas y que somos capaces de detectarlos, para así encontrar uno que sea habitable. “En el juego cósmico de las escondidillas, encontrar planetas con el tamaño apropiado justo y la temperatura apropiada parece solo cuestión de tiempo”, dijeron en la NASA.


9. La alcaldesa de Lima

Polémica alcaldesa: algunos la respaldan,
muchos la reprueban.
Este año, por segunda vez en la historia, Lima tiene una alcaldesa en el sillón municipal. Y la primera elegida por la gente. La campaña municipal del año pasado fue dura, donde dos mujeres despuntaron: Lourdes Flores y Susana Villarán. Al final, el síndrome Lulú se cumplió y la pepecista volvió a perder una elección, esta vez con la tildada de “caviar”, Susana Villarán, y su chalina verde. Todo en una campaña marcada por escándalos televisivos encabezados por Jaime Bayly. Así, en enero de este 2011 Susana Villarán comenzó su gestión con una impresionante y arbitraria campaña en contra, pidiéndole resultados desde el día 1 y tildándola de vaga desde el día 2. Villarán no ha podido superar estos estigmas a lo largo del año, a pesar de haber realizado obras sin mucho bombo pero con no poca carne. Incluso salieron informes que comparaban los primeros 6 meses de Villarán con los de su supuestamente exitoso predecesor Castañeda Lossio, demostrándose que la alcaldesa había hecho más, cumpliendo, por cierto, sus promesas electorales, empezando por la fiscalización de la administración anterior. Igual, Villarán, más allá de sus logros o fallos de gestión, ha tenido graves problemas de comunicación, no ha sabido comunicar sus logros y sus intenciones, a pesar de utilizar intensamente el Twitter y el Facebook para intentar hacerlo. Veremos si este 2012 Villarán empieza a hacerle sentir al limeño que sus obras no solo son con “efectos a largo plazo”, sino que pueden tener consecuencias inmediatas, con cambios reales en su día a día, desde el tráfico vehicular hasta la seguridad ciudadana. Más allá de las controversias sobre la alcaldesa de Lima, el verdadero hito –que estaríamos comentando también si hubiera ganado Flores Nano- es que Lima eligió a una alcaldesa mujer. El que sea de una izquierda moderada es anecdótico, aunque significativo en un año en el que el Presidente de la República elegido por los peruanos respondía, al menos en el papel electoral, a una tendencia similar.


10. Ratoneando con Markarián…

Examinando el horizonte: ¿Mundial o no Mundial?
¿Habrá magia?
 
A pesar de q1luego fue desmentido por la propia FPF, la presencia del “Mago” fue todo un acontecimiento en nuestro fútbol. Más allá de los resultados aún tibios de nuestra selección en las Eliminatorias para el Mundial Brasil 2014 (tres puntos ganados de nueve disputados, aunque con dos partidos de visita con rivales duros como Chile y Ecuador), la llegada de Markarián, pedida por todos desde hace más de 10 años, ha marcado un cambio de actitud en los hinchas y hasta en la prensa. El argentino Jorge Barraza lo comparó con el fenómeno Bielsa en Chile y en el Athletic de Bilbao, pues don Sergio ha sabido demostrar que un buen director técnico puede hacernos vencer muchas limitaciones, desde la técnica y la motivación. Aunque algunos, incluido el propio Markarián, consideran que el significativo tercer lugar de Perú en la última Copa América realizada en Argentina (y el trofeo de máximo goleador alcanzado por Paolo Guerrero –por fin los goles de la selección los hicieron los delanteros-) no significa nada, es claro que la hinchada no piensa así. La copa generó furor, aunque un aprovechamiento mediático irresponsable, como siempre, que explotó triunfos como si fueran campeonatos (incluida la payasada de “los cuatro fantásticos”). Lo cierto es que aún estamos en el sótano de Sudamérica, que el “Mago” tiene una tarea durísima por delante, a pesar de contar con ciertos jugadores que huelen a renovación. Al final, el próximo partido con Colombia en Lima es absolutamente clave, visto que el siguiente se juega en Montevideo con el líder Uruguay. ¿A seguir soñando? Mucho dependerá de si le ganamos a la buena Colombia en el renovado Nacional. Todos queremos clasificar al mundial, pero debemos tener en claro que la meta de Markarián debe ser, por sobre todo, hacernos abandonar el último lugar alcanzado en las últimas eliminatorias y, a partir de ahí, lograr lo que se pueda. Queda como anécdota la popularización del mago de un nuevo verbo: RATONEAR, así como su recordada conferencia de prensa en la Copa América quejándose del arbitraje con la frase “Los voy a desenmascarar”. Markarián, como diría Guardiola, fue ese día “el puto amo”.

11. Y los que se fueron…

Lamentablemente, la muerte de Winehouse
no sorprendió demasiado.
Este año se fueron varias personas famosas que me traen muchos recuerdos. Aquí la lista de quienes fallecieron durante este año: falleció Alberto Granado, el compañero del Che Guevara en su viaje en moto por Sudamérica; el gurú de los gadgets, Steve Jobs, cuya biografía autorizada ya es un boom en ventas. También se fue, con solo 27 años, la gran cantante Amy Winehouse, y ya al final de su vida, el “gurú” Sai Baba, de quien se decía tenía el don de la ubicuidad, aunque la verdad sea dicha, las acusaciones de fraude y hasta de pedofilia fueron igual de abundantes que las de eventos supernaturales. Nos dejó el gran poeta chileno Gonzalo Rojas, y el escritor hispano-francés, Jorge Semprún, cuyo libro “La escritura y la vida” es uno de mis favoritos. Se fue también, y tempranamente, el cantante de salsa Joe Arroyo. Asesinado de un balazo, murió el ex futbolista colombiano Edison Chará, quien pasara por el Perú, y la leyenda de nuestro fútbol, José Soriano. Además, un trágico accidente terminó con la vida del animador chileno Felipe Camiroaga y su equipo. El escritor argentino Ernesto Sábato, a los 99 años, falleció en el año de su centenario, mientras la leyenda del cine, Elizabeth Taylor también “partía a mejor vida”. Fallecieron también el gran director Sidney Lumet (autor de obras maestras como "Tarde de Pprros"), el doctor Jack Kevorkian, adalid de la eutanasia, el sociólogo argentino Guillermo O’Donnell, el genio del fútbol brasilero Sócrates, y la bióloga Liz Margoulis (ex de Carl Sagan), autora de teorías que desafiaron al darwinismo más extremo y que, de alguna manera, nos salvaron de la ortodoxia. Murió también el actor Bubba Smith, protagonista de “Locademia de policía” y alguna que otra serie, y el actor Charles Napier, que tuvo roles secundarios en películas interesantes, entre las que destaca “El silencio de los inocentes”, en donde caracterizaba a uno de los policías que muere cuando Hannibal escapa. Finalmente, debemos recordar la trágica muerte del cantautor argentino Facundo Cabral, a balazos en Guatemala, en medio de un intento de secuestro del empresario que lo llevo a ese país. Descansen en paz.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Pequeño tour por mis libros de 2011

Al igual que el año pasado, comparto con ustedes una lista personalísima sobre los mejores libros que leí este 2011, o que más me gustaron, mejor dicho. Estas fechas se prestan para hacer rankings y listas –ya se viene la de los hechos que marcaron 2011-, y este post, como el que hice en 2010, no pretende hablar de “lo mejor del año”, sino de “lo mejor de MI año”. Es decir, libros que simplemente leí (y en algunas ocasiones descubrí) durante los últimos 12 meses y que quisiera compartir por aquí, y, de paso, aprovechar para recomendarlos si es que algún lector del blog no los ha podido disfrutar aún. Al sentarme a escribir sobre esto me di cuenta que este 2011 he leído muchísimo menos que en 2010, lo que me motiva a mejorar el ritmo en 2012. El año pasado destaqué entre mis lecturas “Armas, gérmenes y acero”, de Jared Diamond; “El planeta de Mr. Sammler”, de Saul Bellow; “Bartleby y compañía”, de Vila-Matas; “La soledad de los números primos”, de Paolo Giordano; y los artículos de Malcolm Gladwell en “Lo que vio el perro”. Este año es igual de “variadito”. Pudieron estar en la lista “Soy leyenda”, de Matheson, que releí después de un par de años y sigue resultándome igual de genial que la primera vez; “Carrie”, de Stephen King, bastante buena; “Al este de la frontera, al oeste del sol” y “Sputnik, mi amor”, ambas novelas de Murakami, siempre en su estilo, en estos dos libros con narraciones más urbanas, con personajes intrigantes y bizarros pero a la vez muy humanos, y con altas dosis de erotismo que, juntos, hacen un coctel literario bastante estimulante y adictivo. Y quiero destacar el libro de mi amiga Katya Adaui, “Algo se nos ha escapado”, con textos que denotan ingenio, desde cuentos largos hasta aforismos, donde la vida, la muerte y la familia caen bajo la lupa de una observadora –no exagero- experta. Lo recomiendo. Ahora sí, a la lista. Estos son los cinco libros que más me engancharon durante este año que se va:

1. Qué es el qué (2006) – Dave Eggers
Conmovedora novela de uno de los autores que más han llamado la atención de la última literatura norteamericana (en 2005 fue elegido por Time como uno de los 100 estadounidenses más influyentes). Fue un regalo por mi cumpleaños el último enero, había oído hablar de Eggers pero no de “Qué es el qué”. Un gran descubrimiento. El libro narra la historia de una persona real: Valentino Achak Deng, uno de los niños perdidos de la guerra civil de Sudán. Aunque no es estrictamente real, pues es una novela, el mundo que ha conocido el verdadero Valentino “no es tan distinto del que aparece reflejado en estas páginas”, tal como reconoce el protagonista en el prólogo. “Vivimos en un momento en que los momentos más terribles de este libro podrían ocurrir, y en muchas casos ocurrieron”. Y vaya que son momentos terribles. Con una prosa transparente a pesar de la complejidad del tema que aborda, el autor va llevándote de la guerra del Sudán, cuyas masacres y pérdidas son de altísimo calibre, a la vida que algunos de los niños perdidos de este conflicto llevaron años después en su situación de refugiados en Estados Unidos, con más dificultades que alegría, dicho sea de paso. Es una historia de pérdidas, de viajes, de luchas, de cientos de kilómetros recorridos en el desierto sin vislumbrar un destino, de sueños y frustraciones. Pero sobre todo es la historia de cómo los niños –y sus versiones adultas- siguen teniendo esa asombrosa capacidad para absorber los golpes y seguir adelante con esperanza y con nobleza, un poco como el niño de la gran novela “Sin destino”, del Nobel Imre Kertész. Luego de leer “Qué es el qué”, cuyo título alude a un mito dinka sobre la capacidad de elección del hombre y de la virtud de saber reconocer lo que se tiene sobre lo desconocido, es imposible no estar conectado con nuestras fibras más íntimas, pensar en lo que se tiene y en lo que no, y, por qué no, aunque suene cursi, en lo importante que es para el ser humano tener un hogar. Lectura altamente recomendable.

2. Fiasco (1987) – Stanislaw Lem
Lem era una deuda pendiente para mí hacía mucho tiempo. Se le conoce sobre todo por su obra “Solaris”, que fue llevada al cine por Tarkovsky en 1972, y cuyo remake en 2002 tuvo como protagonista a George Clooney. La ciencia ficción es uno de mis géneros favoritos: ahí están Asimov, Bradbury, Arthur C. Clarke, Philip K. Dick… pero me faltaba Lem, quizá uno de los verdaderos gigantes. Sus primeras obras no se han traducido del polaco al español aún, y conseguir las que sí en Lima no es tarea fácil. Es así que un día vi “Fiasco” en los estantes de una librería limeña y no lo dudé. Se dice de esta novela, la penúltima de Lem, que es su libro más maduro. En ella se concentran sus principales preocupaciones literarias (y científicas, pues tiene, al igual que Asimov, una vasta obra de no ficción): la dimensión moral y filosófica del hombre, la inteligencia artificial y, sobre todo, el contacto con inteligencias extraterrestres. En esta novela, que tiene mucho de religión, de física, de metafísica, de psicología, de medicina, de ironía, y hasta de sátira, podemos ver la reacción del hombre ante el fracaso, a pesar de los adelantos tecnológicos y súper computadoras que tiene a su disposición. Vemos a un hombre finalmente limitado, frágil, indeciso, que no tiene control sobre sus planes y que termina por cumplir su destino autodestructivo, tal y como señala la historia pendular de las civilizaciones. Es un libro intrigante, que hace reflexionar por sus aristas humanas, que atrapa por su argumento y que impresiona por su virtuosismo científico (Lem se destacaba por esto, tan es así que Philip K. Dick, en un arrebato claro de locura, alegaba en su país que era imposible que un solo escritor pudiera dominar simultáneamente tantos campos del saber y que eso significaba sin duda que era un complot comunista). Un libro que, finalmente, nos hace pensar realmente qué pasaría si tuviéramos las capacidades tecnológicas de emprender una misión para hacer contacto con un planeta similar a la Tierra: ¿cómo nos recibiría esa civilización teóricamente inferior? ¿Podríamos contactarla? ¿A qué precio, para ellos y para nosotros? ¿Cuál es nuestra responsabilidad frente a las capacidades tecnológicas que vamos adquiriendo, sobre el poder? ¿Sirve todo eso para algo? Apta solo para fanáticos de la ciencia ficción, eso sí.

3. A Game of Thrones (1996) – George R.R. Martin
Este año uno de mis descubrimientos más felices fue la espectacular serie de HBO “Game of Thrones”, cuya segunda temporada espero con ansias para 2012. Al terminar de ver los episodios de su exitosa primera temporada, fui corriendo a la librería a conseguir el libro en el que se basaba esta historia de juegos por el poder en un mundo con siete reinos que ni sabía que existía. El libro era “A song of ice and fire”, de George R.R. Martin, compuesto por varios volúmenes de los cuales “A Game of Thrones” era el primero. Ochocientas páginas en inglés (ya se pude conseguir la versión en español) que no decepcionan y que demuestran, además, lo bien adaptada que está la serie de HBO. Por supuesto que la experiencia de leer el libro es incluso más gratificante que ver esa maravilla que vivimos en la pantalla. No es un bestseller, como podría pensarse, ni simplemente un escritor de historias fantásticas y tierras desconocidas: leer a Martin realmente es un placer. Por la historia, claro que sí, pero también por su exquisito uso del lenguaje, su gran capacidad de descripción, tanto concreta como psicológica, y por la construcción de personajes inolvidables que van de lo entrañable a lo despreciable: unos ingenuos, otros malvados, algunos deliciosamente mordaces e inteligentes. Mi personaje favorito es, sin duda, Tyron Lannister, el enano, personaje que le valió un Emmy a su intérprete, el actor británico Peter Dinklage, a quien ya habíamos gozado en “Muerte en un funeral”, de Frank Oz. Pero no se quedan atrás los Stark (donde destacan la niña Arya y el patriarca Ned), familia que custodia el helado norte donde un gran muro protege a los siete reinos de los míticos “Otros”, pues en la tierra de “A Game of Thrones” lo sobrenatural y fantástico es precisamente eso: sobrenatural y fantástico, incluso los legendarios dragones que, se dice, volaban por los cielos hasta hace algunos siglos y cuyos cráneos aún pueden observarse en la capital, a diferencia de sagas como la de Tolkien donde un orco es visto como algo normal. En este apasionante libro veremos intrigas por el poder, el contraste entre civilizaciones y maneras de pensar, mitos que se entrecruzan con realidades, historias de un pasado que chocan con las perspectivas de uno o varios futuros, lealtades y traiciones, el espíritu defendido o corrompido de una familia, de un reino, de un escudo, de uno o varios dioses, de un juramento. Al leer-ver “A Game of Thrones”, te provoca estar en medio del bosque helado del norte conversando con Tyron Lannister, acariciando el lomo de tu lobo, sabiendo que la deshonra sabe mejor con un poco de vino en la panza. Sí, también me gusta el personaje de Jon Snow. Una historia y un libro simplemente adictivos.

4. Todo arrasado, todo quemado (2009) – Wells Tower
Esta fue la recomendación de una amiga. Y no pudo ser más acertada. Los relatos que componen “Todo arrasado, todo quemado”, del canadiense Wells Tower, varias veces premiado y publicado en prácticamente todas las revistas importantes de Estados Unidos, crean, como ha escrito Publisher’s Weekly, “una maravillosa tensión entre el sarcarsmo y una rabia primigenia que bulle por debajo de todos los personajes”. Wells Tower, en este impresionante libro debut, es violento, compasivo, gracioso y, sobre todo, emocionante. Relatos como “El ojo tras la puerta”, donde un anciano indaga sobre su misteriosa vecina, de la que sospecha es prostituta, o “Leopardo”, donde un hijo llega a sentir tal odio por su padrastro y sus maltratos que no se le ocurre una mala idea que el leopardo que ronda por su casa se lo arrebate sin más, sin contar tirarse en medio de la carretera para demostrar que él lo ha hecho trabajar enfermo, relatos como esos donde el odio resuma y hierve junto al fracaso, a los sueños truncos, a la depresión. Ha dicho el New York Times de este libro que es el ejemplo más claro de los últimos tiempos de cómo un buen libro de relatos puede “superar a la novela en su capacidad para iluminar las texturas de la vida diaria y las posibilidades del lenguaje”. Otro gran descubrimiento que he tenido este año gracias a mis amigos y sus recomendaciones o regalos. Muchas gracias y, como ellos, lo recomiendo mucho.

5. El mapa y el territorio (2011) – Michel Houellebecq
Este sí que no fue sorpresa. Houellebecq es un escritor que me gusta mucho desde que leí Ampliación del campo de batalla hace muchos años, llamada “El extranjero” de nuestros tiempos. Luego siguió la maravillosa y polémica “Las partículas elementales” e incluso la desopilante y marciana “La posibilidad de una isla”. Sacó unos cuantos libros después de eso, pero no los conseguí, y ahora llega, nada menos que con el Premio Goncourt bajo el brazo, este “El mapa y el territorio”, donde volvemos a ver esa desazón urbana, pero acompañada del resurgimiento de lo rural, con esa crítica al individuo que veíamos en “Ampliación…”, pero en una novela mucho más ambiciosa, que busca abarcar no solo al hombre como tal sino a toda la sociedad (en este caso la francesa en especial) que lo rodea y lo hace andar (y desandar), destilando un pesimismo que surge del tuétano. El protagonista es un artista, Jed Martin, que hace una carrera mercantilista, retratando con cámaras y pinturas millares de objetos, mapas, oficios y personas de nuestro tiempo, para terminar filmando la naturaleza, en una suerte de contemplación hermética y personal, donde el propio Houellebecq termina como personaje dentro de la narración, aportando la cuota reflexiva que podría esperarse de él en la vida real, sobre todo su interpretación de la vida y la muerte, esta última acaso el gran tema de la novela, más allá del mercantilismo del arte francés, el traslado hacia lo rural, un mundo que sigue siendo el bastión donde se encuentran los valores de un país que aún puede salvarse desde sus orígenes. Y la crítica es feroz, también, con frases del tipo "El mapa es más importante queel territorio". Si hay algo que no se le puede negar al polémico Houellebecq, esta vez más medido que en anteriores oportunidades, es su gran inteligencia, sustentada quizá en su conocida misantropía. Al final, ese pesimismo, para que negarlo, termina saltando de las páginas a la mente de quien lo lee. Un riesgo, pero un gran mérito de esta novela que ya está en la lista de las ganadoras de un premio mítico.

(UPDATE: Aquí la reseña que publiqué en la revista Buensalvaje N°2 sobre "El mapa y el territorio")

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Bonus Track
El hombre ilustrado (1951), Ray Bradbury Seguimos con algo más de ciencia ficción. Bradbury ya me había conquistado con su hermosa y poética “Crónicas marcianas”. Luego siguió el clásico “Fahrenheit 451”, una defensa a ultranza de la lectura y la libertad. Tenía, pues, otra deuda: su híper famoso conjunto de relatos “El hombre ilustrado”, donde la historia de un hombre lleno de “tatuajes” en su cuerpo es el hilo conductor para los cuentos del libro, cada uno de ellos una imagen “tatuada” en este hombre, que cobra vida ante los ojos de quien lo ve. Así, vemos astronautas flotando en el espacio, niños que llevan la realidad virtual hasta los límites, invasiones extraterrestres, robots marionetas idénticos a sus creadores o un conjunto de escritores famosos que viven escondidos en Marte porque sus libros han sido quemados en la Tierra. Y por supuesto ese enorme relato, “El otro pie”, revolucionario al 100%, donde los negros llegan a Marte antes que nadie, echan raíces ahí y se pasan años esperando la llegada de los colonos blancos (cuento que nadie quiso publicar por su marcada crítica al racismo: “Comprendí que los blancos están ahora tan solos como lo estuvimos nosotros. No tienen caso y nosotros tampoco la teníamos. Somos iguales Podemos empezar otra vez. Somos iguales”). El prólogo de este enorme escritor, que hoy cuenta con más de 90 años (si lo oyes hablar se te cae la baba con lo mucho que ama la literatura: en You Tube hay maravillas), es una pieza de arte en sí mismo. En él, Bradbury nos dice que la pregunta “¿Qué pasaría si” es el motor de sus cuentos. La gran imaginación de don Ray es lo que le hizo preguntar qué pasaría si hubiera un astronauta flotando en el espacio… Si existiera una realidad virtual… Etcétera, etcétera, etcétera. Lo más emocionante del libro, repito, es el prólogo, donde, imitando a un mesero que conoció alguna vez, dice sustituyendo baile por escritura: “por eso escribo, escribo, escribo, al mediodía o a las tres de la mañana. Para no estar muerto”.