1. La trilogía de El Señor de los Anillos


2. El silencio de los inocentes
¿Es mejor la película o el libro? ¿Es este el mismo caso, por ejemplo, de Ben Hur, donde la película termina siendo superior al libro que la inspiró? No lo sé a ciencia cierta. Me parece que el libro de Thomas Harris y la película de Jonathan Demme son geniales, cada uno a su manera y con sus propios recursos expresivos. El filme acaso tenga a su favor la interpretación de Lecter por Hopkins, un personaje que pasó de ser secundario a absolutamente central, así como la celebrada actuación de Jodie Foster. A mí me termina gustando más el libro, por el juego psicológico más detallado que el lenguaje escrito permite, pero reconozco que los pincelazos de ese mismo juego que vemos en la pantalla son inolvidables, chocantes y estremecedores, incluyendo la gran edición y concepción narrativa del director. Un gran libro y una gran película.
3. La profesora de piano
Basada en la novela La pianista de la premio Nobel austríaca Elfriede Jelinek, está película dirigida por Michael Haneke y magníficamente interpretada por Isabelle Huppert arrasó con los premios Cannes en el año 2001. Una de las claves de este universal acclaim está, me parece, en que la historia, chocante, torcida, y por eso mismo tan humana, escrita por alguien que comprendía a la perfección aquel oscuro universo (es una novela básicamente autobiográfica), fue llevada al cine por un director que no le tuvo miedo a tocar temas explícitamente aversivos, desde una perspectiva distante pero a la vez abrumadoramente cercana. Y, por supuesto, dentro de esto fue determinante la interpretación de Huppert. Las diferencias entre novela y filme no son demasiadas, pero tampoco son pocas. A pesar de ello, gracias a una certera elección y priorización de elementos, no se pierde un ápice de la esencia de sus personajes ni de la historia alrededor de ellos, bella y atroz a la vez.
4. Las horas

La película de Stephen Daldry le hace perfecta justicia a esa pequeña gran obra maestra que escribiera Michael Cunningham, ganadora del premio Pulitzer. Esta adaptación, con estrellas descollantes como Kidman, Streep, Moore y Harris, plasma de gran manera el atrevido rompecabezas que plantea el autor, a pesar de la dificultad que representan los personajes (y tiempos) de la historia: la mujer que lucha y escribe una novela (Virginia Woolf y su Mrs. Dalloway), aquella que cambia su vida a la par que lee dicha novela, y la mujer que se convierte en la protagonista de esas páginas, cerrando el círculo. Debo confesar que, tanto en el libro como en la película, no pude evitar, en varios pasajes, tener la piel de gallina. Emocionante, conmovedora, obras, ambas, que mueven. Mención aparte es la banda sonora.
5. El amigo americano (Ripley's Game)

La magnífica novela de Patricia Highsmith, que muestra a un ya curtido Ripley, es deliciosamente llevada al cine en esta película, y me refiero a la protagonizada por John Malkovich en 2002 pues no he visto la versión de Wim Wenders de 1977 con Dennis Hopper, aunque la crítica suele coincidir que la actuación de Malkovich sea acaso el mejor Ripley del cine hasta el momento, personaje retorcido, truculento, pero tan seductor a la vez. La tensión del libro está perfectamente trasladada a la pantalla, así como el ambiente y una macabra belleza, especialmente hacia el final del filme. Es sin duda una de las mejores adaptaciones de un libro que he leído a una película que he visto, cabe la aclaración. Es para destacar también El talentoso Sr. Ripley, de Minghella, con Matt Damon y Jude Law (no he visto A pleno sol, de 1960, de Clément).
BONUS TRACK
Blade Runner


--
¿Y las malas?
Aquí seguiré el mismo criterio y mencionaré solo aquellas adaptaciones cuyos libros inspiradores he leído, antes o después, o cuyas películas he visto, pues a veces sucede que lees el libro pero no ves la película. Como menciones horrorosas, fuera de la lista oficial, puedo mencionar Alatriste (buen Viggo Mortensen, mala película), Yo, Robot (una película entretenida pero que no tiene nada que ver con la serie de relatos cortos que publicara bajo ese título el gran Asimov, mal usando los nombres de los personajes más importantes de las historias de robots de este autor, "reprogramando" su verdadera significancia y personalidad, ¡pobre don Isaac!) o La novena puerta (ni Johny Depp e Ian McKellen juntos pueden salvar esta horripilante adaptación de El club Dumas de Pérez Reverte).
1. La fiesta del chivo. Experiencia frustrante ver convertida esta obra maestra de Vargas Llosa en una película chata, aburrida y sin la menor posibilidad de acercarse siquiera a ser "buena". Acaso la virtuosidad técnica de la pieza original ya sea por sí misma un obstáculo insalvable, pero queda la impresión de que pudo hacerse, por más díficil que fuera realizar una adaptación, alguito mejor. Dentro de esta tradición de "malas" adaptaciones de novelas latinoamericanas también está El amor en los tiempos del cólera y El coronel no tiene quien le escriba.
2. El conde de Montecristo / El hombre de la máscara de hierro. Todas las versiones fílmicas que he podido ver de la obra de Dumas, especialmente en lo concerniente a Los tres mosqueteros y a El Conde de Montecristo, no le hacen justicia al autor francés, especialmente aquellas versiones más "hollywoodenses", que sin reparos y con el mayor descaro cambian finales, líneas argumentativas, dejando en el camino tan solo algunos nombres reconocibles como Edmond Dantés o D'Artagnan y nada más. Acaso la única que se salva, pero por poquito, sea la versión de Montecristo interpretado por Richard Chamberlain, donde al menos se intentó ser fiel a una obra que, por enorme, ya resulta difícil de plasmar.
3. Soy leyenda

4. El Código Da Vinci

5. Ensayo sobre la ceguera. No sé si es porque la maestría de Saramago en la novela original es imposible de ser trasladada al cine, o simplemente por falta de talento. Ni la presencia de Julianne Moore pudo darle algo de altura a esta producción. Es una de mis novelas favoritas y fue una gran decepción ver la película, acaso porque esta última es mucho más: Saramago retrata severa y bellamente los abismos de la condición humana, en una metáfora tan desgarradora y tangible como hermosa. ¡¿Es que el señor Meirelles no se dio cuenta de que no se trataba solamente de narrar la historia de gente que va quedándose ciega?!